Venezuela: tres escenarios posibles para el domingo

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Crítico cierre de campaña en Venezuela, con un escenario de recta final hacia un resultado estrecho, explosivo. Las encuestas, todas por igual, están señalando una tendencia que hasta hoy se muestra irreversible: Nicolás Maduro viene perdiendo intención de voto; Henrique Capriles viene sumando indecisos y arrepentidos. Algunas, como la de la consultora DatinCorp, que dirige Jesús Seguías, indican una ínfima ventaja del candidato chavista sobre el opositor: 44% para Maduro, 43% para Capriles (como reveló a ambito.com en exclusiva en su edición del martes 9). "Es la fotografía que tomamos entre 2287 entrevistados a nivel nacional entre el 5 y 7 de abril", dice a este medio el titular de la encuestadora que desde 2006 viene acertando todos los resultados electorales.

Con el cierre de campaña del jueves y el inicio de veda electoral desde la medianoche, Venezuela ya se adentró en la recta final de la campaña presidencial más corta de la historia (apenas 11 días) y más peleada desde que en 1998 Hugo Chávez ganó por primera vez.

¿Qué pasará el domingo 14, día de la elección? Tanto en el bunker de Capriles (Comando Simón Bolívar) como en el de Maduro (Comando Hugo Chávez) cortan clavos mientras se acerca el acto eleccionario. Los números matan, vienen matando: en la última semana, un mal desempeño de Nicolás Maduro, mal remasterizado en una copia grotesca de Chávez, y a la vez una agresiva y energética campaña de Henrique Capriles, que se mostró esta vez como un opositor más contestatario y combativo que en 2012, han revertido esa tendencia fatídica de "voto cantado" ("gana Maduro, Capriles no tiene chances") instalada desde que Hugo Chávez lo ungió su sucesor en su último discurso del 8 de diciembre pasado.

Aunque en el cierre de campaña del jueves se especuló sobre la cantidad de gente que concurrió al acto del chavismo en el centro de Caracas (desbordada, con más rojo-rojitos que en aquel legendario cierre del 4 de octubre de 2012, con Chávez cantando bajo la lluvia), o el de la oposición en Barquisimeto (estado Lara, donde gobierna Henri Falcón, el ex chavista convertido en jefe de campaña de Capriles), este final que parece cabeza-a-cabeza trasciende una mera cuestión de números. "Es una cuestión de tres escenarios posibles", aclara Seguías ante la consulta de este diario.

"Si se repitiese el mismo escenario de participación electoral de las pasadas elecciones del 7 de octubre, con un 20% de abstención", y si la intención de voto registrada hasta el 7 de abril no se modificara, "Nicolás Maduro ganaría las elecciones nacionales con el 50,8% de los votos mientras que Henrique Capriles obtendría el 49.1%", dice Seguías. Esa diferencia de 1,7 punto porcentual equivale a 250.000 votos.

En un segundo escenario, en donde también se diese la premisa de un 20% de abstención pero en el que se proyectase "el mismo ritmo de crecimiento que viene registrando Capriles, de 0,5 puntos porcentuales diarios, y donde Maduro no siga descendiendo, Henrique Capriles ganaría con el 52% de los votos aproximadamente", indica el titular de DatinCorp.

Un tercer escenario, que contempla el caso de que ocurrieran "acontecimientos inesperados que afectasen la concurrencia a votar y generasen una mayor abstención a la prevista ", dice Seguías, "trastocaría todos los pronósticos, entrando todo el proceso en el campo de la incertidumbre". Ni hace falta aclarar que "inesperados" hace referencia a actos de violencia.

Por lo tanto, si de los 18.8 millones de electores registrados para esta elección, concurre al menos el 80% a votar el domingo 14, las posibilidades de que Capriles se acerque peligrosamente a un triunfo o que pierda a pocos puntos de Maduro, estarían dadas. Pero en este escenario de cierre "cerrado" falta el adjetivo "ajustado" y todo lo que esa palabra implica: si Capriles perdiese por poco margen o si ganase por poco margen también, una u otra parte buscaría impugnar o cuestionar el resultado. Ese probable limbo post-elección no vendría, aseguran, sin "acontecimientos inesperados". Traducido: actos de violencia.

Si bien Nicolás Maduro (no así Capriles) firmó pomposamente ante el Consejo Nacional Electoral su compromiso de respetar el resultado electoral cualquiera fuese, en la oposición dicen que no se tragan esa gragea. Señalan, con sorna y superstición caribeña, que "Chávez siempre dijo que mientras estuviese vivo, nunca dejaría que Capriles le ganase". Y agregan que aunque sea mala copia y peor imitador del difunto comandante, Maduro cree a pie juntillas en esa promesa de Chávez de que no hay que dejarle ganar a Capriles.

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