7 de noviembre 2005 - 00:00

Violencia llega ya al centro de París

Noche a noche, la policía incrementa sus operativos en París y otras ciudades de Francia, pero no logra contener la violencia (izquierda). Casi 1.300 automóviles fueron quemados en la madrugada de ayer (derecha).
Noche a noche, la policía incrementa sus operativos en París y otras ciudades de Francia, pero no logra contener la violencia (izquierda). Casi 1.300 automóviles fueron quemados en la madrugada de ayer (derecha).
París (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Pese a los refuerzos policiales desplegados en todo el país, la ola de disturbios urbanos que sacude a Francia desde hace doce días alcanzó en la madrugada de ayer su pico de mayor violencia, con más ataques contra edificios, negocios y 1.300 vehículos quemados, 32 de ellos en pleno corazón de París.

Al cierre de esta edición se tenía constancia anoche de más coches calcinados en Nantes, Rennes y Orleans, que hacían presagiar horas de tensión. Para peor, se reportaba el uso de armas de fuego en varias zonas.

Por primera vez desde que hace doce días se desencadenaron los primeros incidentes, al menos 32 vehículos fueron destruidos en el corazón de la capital francesa durante la noche del sábado al domingo, algunos de ellos en la emblemática Plaza de la República. Al menos 30 personas fueron detenidas. Anoche, las autoridades ordenaron incrementar el despliegue de fuerzas en todo el país.

Hasta ahora, la violencia se había circunscripto a los barrios pobres de las afueras de la capital, con fuerte presencia de jóvenes nacidos en Francia, pero procedentes de familias inmigrantes musulmanas de origen magrebí y subsahariano.

• Excluidos

Ni los llamamientos a la calma, ni el anuncio del gobierno de que la policía impondrá el orden por la fuerza parecen socavar la determinación de esos jóvenes que se sienten excluidos de la sociedad francesa y que gritan su odio contra el ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, luego de que el funcionario los calificara hace una semana como «chusma miserable». Por esas declaraciones, varias voces de la oposición pidieron su renuncia.

El ministro visitó el sábado a la noche varias comisarías e incluso intercambió en Evry algunas palabras con detenidos, muchos de ellos poco más que adolescentes.

Ante esta imparable ola de violencia urbana, la más grave que vive el país en los últimos 30 años, el presidente,
Jacques Chirac, se reunió ayer a las 17 hora local con el Consejo de Seguridad Interior (CSI) para analizar el tema (ver nota aparte).

Vehículos, pero sobre todo edificios públicos, escuelas, comercios y almacenes volvieron a ser los blancos preferidos de la furia juvenil durante la madrugada de ayer. Los violentos operan con una gran movilidad y han extendido su accionar a otras regiones de Francia.

• Detenciones

Ayer, la policía anunció que detuvo a 349 personas y que 1.295 vehículos fueron incendiados, la cifra más elevada desde el inicio de la ola de violencia, el 27 de octubre, debido a la muerte accidental de dos adolescentes de Clichy-sous-Bois, en el departamento de Seine-Saint-Denise, que se creían perseguidos por la policía.

La violencia se propagó en la periferia de París, donde el desempleo, la pobreza, el fracaso escolar y el sentimiento de exclusión social crean un peligroso cóctel.

Desde entonces, más de 800 personas fueron detenidas y 3.500 vehículos quemados tanto en el extrarradio de París como en Nantes, Rennes, Rouen -Oeste-, Toulouse, Burdeos, Montpellier -Sur-, Lyon -centro este-, Lille -Norte-, Estrasburgo -Este-, Orleans y Blois -centro-.


«Hay una competencia entre las ciudades, a ver quién quemará más cosas», explicó ayer Amine, de 21 años, que vive en un barrio pobre de Epinay-sur-Seine, cerca de París.

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