La autovía que une las ciudades de La Paz y El Alto se encontraba el viernes cerrada, sembrada de piedras y bajo el control de decenas de manifestantes en la reanudación de las protestas populares en demanda de la nacionalización de hidrocarburos en Bolivia.
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Desde muy temprano, pobladores de la ciudad de El Alto ocuparon por la fuerza una estación de peaje, desalojaron violentamente a funcionarios y cerraron la ruta que conecta La Paz con el aeropuerto de El Alto, informó el comandante de la policía de La Paz, coronel Hernán Jaimes.
Grupos de manifestantes, presuntamente de un sindicato de maestros rurales, quemaron neumáticos, apedrearon vehículos y hasta se enfrentaron con policías emplazados en el lugar.
La tensión en ambas ciudades se había reinstalado después de una pequeña tregua por el feriado de Corpus Christi, otorgada por un poderoso sindicato de campesinos marcha sobre La Paz hace ya cinco días.
De la misma forma, indígenas y campesinos volvieron a apoderarse de las carreteras que vinculan La Paz con el resto del país, apenas horas después de liberadas al tránsito vehicular.
La ruta que comunica las ciudades de La Paz y Oruro estaba cortada en diez puntos, precisó Jaimes.
Campesinos, profesores y cocaleros han anunciado la reanudación de sus protestas por las calles y avenidas de La Paz, pese a las celebraciones del Día de la Madre.
Los manifestantes exigen, además de la estatización del gas, la instalación de una asamblea constituyente, el cierre del Congreso, la dimisión del presidente Carlos Mesa y se oponen a la implantación de un régimen de autonomía regional.
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