¿Vuelven las "trompetas de guerra"?
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Las relaciones entre Colombia y Ecuador siguen sin restablecerse, en medio de frecuentes pronunciamientos de Correa en el sentido de que el retorno de los embajadores se producirá cuando el gobierno de Bogotá deje atrás «la guerra mediática» contra su país. Según Correa, esa «guerra» se debe a las acusaciones de Bogotá acerca de un supuesto respaldo de Quito a las FARC, basadas en archivos encontrados en una de las computadoras que estaban en el campamento de «Reyes».
El miércoles, poco antes del arribo a Lima de los dos mandatarios, el gobierno de Uribe expidió un comunicado para exigir explicaciones sobre las razones que han llevado a Correa a entrar en contacto con las FARC para dialogar sobre la posible liberación de la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt. La reacción se produjo después de que una hermana de ésta afirmara que Correa le dio a su familia una «luz de esperanza» al decir que mantiene contactos con el grupo armado en busca de la liberación. Tras cancelar la mediación de Chávez en noviembre pasado, Uribe ha autorizado exclusivamente a los gobiernos de España, Francia y Suiza, así como a la Conferencia Episcopal de Colombia, para buscar un diálogo con las FARC.
Las discrepancias también están en el plano comercial, en el marco de las negociaciones de un Acuerdo de Asociación entre la UE y la Comunidad Andina (CAN). Colombia y Perú plantean la posibilidad de pactar convenios a los que luego se unirían Bolivia y Ecuador, contra la postura de los europeos de negociar entre bloques.
Pero si en la relación Uribe-Correa llueve, en la del gobernante colombiano con Chávez no escampa, sin que se descarte que la situación pase a ser una tormenta en los próximos días.
Chávez también es mencionado en la computadora incautada a las FARC, que fue analizada por la Policía Internacional (Interpol) a solicitud del gobierno colombiano. Frases como «Uribe preside un gobierno embustero, narcotraficante y paramilitar» han sido repetidas en los últimos días por Chávez.




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