El Pentágono temió un golpe durante la transición

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Washington - El jefe del Estado Mayor Conjunto de los Estados Unidos, Mark Milley, temió a fines del año pasado que el entonces presidente, Donald Trump, aboliera la Constitución para retener el poder, algo que comparó con la toma del Reichstag en 1933 por Adolf Hitler, según un nuevo libro.

Milley vio en la negativa de Trump a aceptar la derrota ante Joe Biden en las elecciones de noviembre como una posible señal de su intención de retener el poder por cualquier medio, según extractos del libro de Carol Leonnig y Philip Rucker, periodistas del diario The Washington Post, divulgados ayer por ese periódico y la cadena CNN.

“Este es un momento como el del Reichstag... El evangelio del führer”, dijo Milley a sus asesores del Pentágono, según los autores del libro, titulado “I Alone Can Fix It” (Solo yo puedo arreglarlo).

El libro, que saldrá a la venta la semana que viene, constituye la visión más inquietante expuesta hasta el momento sobre cómo se percibió dentro del gobierno la negativa de Trump a aceptar su derrota electoral.

Cuando Trump convocó a sus partidarios para una marcha en Washington en noviembre, Milley, quien había sido designado por el mandatario, expresó preocupación de que estuviera desplegando “camisas pardas en las calles”, indica el libro, en alusión a las fueras de choque de Hitler.

Trump persistió en afirmar sin pruebas que un fraude le había birlado un segundo mandato, convocando para otra manifestación el 6 de enero, cuando sus seguidores atacaron al Congreso.

Milley planeó entonces con otros altos funcionarios una renuncia colectiva para dejar claro que no aceptarían un golpe del presidente saliente.

“Pueden intentarlo, pero no van a tener éxito”, dijo Milley a sus asesores, según el libro.

“No se puede hacer esto sin los militares. No se puede hacer esto sin la CIA y el FBI. Somos los tipos con las armas”, agregó.

Milley ya se había resistido a principios de año al deseo de Trump de llamar a los militares para enfrentar las protestas contra el racismo en varias ciudades. Eso lo llevó a desconfiar de las motivaciones de Trump, especialmente después de las elecciones, cuando el mandatario comenzó a reemplazar a altos funcionarios, incluso en el Pentágono, por leales a pesar de que solo le quedaban semanas en el cargo.

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