Cristian Girard: "Se mantienen todos los descuentos para contribuyentes cumplidores"

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Los beneficios en Buenos Aires llegan al 25% para los patrimoniales y de 45% para el sector de la hotelería. Esperan crecimiento interanual del 55% en la recaudación del primer trimestre.

Periodista: ¿Cómo se traduce la recuperación de la economía en la recaudación de la Provincia?

Cristian Girard: Algunos sectores ya están arriba de 2019; incluso sectores como manufacturas y construcción que ya se recuperan a niveles de 2018, son los que más rápido se recuperaron. También estamos viendo que con las medidas de sostenimiento y de apoyo implementadas por el Estado en el turismo y en la gastronomía vamos hacia una temporada que va a ser récord en términos no sólo de movimiento de turistas sino de consumo. Cuando termine la temporada esos sectores van a estar en niveles de recuperación prepandémicos. El desafío de gestionar esta crisis fue que no solo se trataba de sacar a la economía de la recesión sino además de entender que había sectores que venían rezagados respecto de otros.

P.: Claramente el PreViaje favoreció el turismo esta temporada...

C.G.: Sin PreViaje y sin otros estímulos no hubiera habido tanta afluencia de turistas. La recuperación hubiera sido leve. Los viajes de estudio son una manera de redirección ese turismo para extender la temporada, y que la recuperación no dure tan poco. Con el macrismo cambió la modalidad de vacaciones, ya que se fue hacia un formato de fines de semana, menos tiempo, y eso obligó cambiar el negocio. Para la gente no son las vacaciones ideales. El argentino quiere vacacionar como hace 10 años, tomándose un mes o quince días. Eso l vamos a poder reeditar si logramos que después de seis años la economía pegue la vuelta y sostenemos el crecimiento 4 o 5 años. Así el poder adquisitivo debería recuperarse y ser similar a 2015. Va a llevar años.

P.: ¿Cuáles son los sectores que aún no se recuperan de la pandemia?

C.G.: El turismo y la gastronomía, y los servicios vinculados a éstos, son los sectores que todavía no logran recuperarse de manera general. Especialmente el turismo corporativo, que sigue sin normalizarse.

P.: La economía informal sigue siendo muy alta. ¿Qué se está haciendo para favorecer un descenso?

C.G.: Los desafíos de la economía informal persisten. Si no se crece, atacar la informalidad es utópico. Por eso desde la provincia estamos apostando a un política focalizada en acciones para monotributistas como el “Simplificate”, un plan de divulgación de beneficios para formalizar comercios. Con beneficios de descuentos en comercios de cercanía con Cuenta DNI del Bapro, más el esquema de ingresos brutos simplificado deberíamos tener un impulso de formalización. Un estado provincial pensando en atacar la informalidad, no sancionando sino simplificando y reduciendo la carga impositiva y dando beneficios a quienes usen las herramientas formales del Bapro.

P.: En 2021 la recaudación propia de Buenos Aires tuvo un crecimiento real del 17%. ¿Qué expectativa hay para este año?

C.G.: La estructura tributaria de la provincia depende casi en un 80% de Ingresos Brutos y Sellos. Son impuestos atados a las ventas o transacciones económicas.En 2021 hubo más presión sobre las Pymes porque la ley de 2021 no actualizó los montos de facturación. Contrapesamos bajando la presión de los regímenes de recaudación y bajando la presión de acumulación de SAF. Pero en 2022 se actualizarán los montos de facturación para acceder a alícuotas disminuídas, así que esperamos que el aumento de la recaudación sea menor que en 2021 porque va a haber menos presión sobre las Pymes. Así que el crecimiento de recaudación de IIBB y sellos debería ser más bien se neutral, para que no haya como en 2021 un crecimiento por arriba de la inflación y de la actividad económica.

P.: ¿Qué nivel de crecimiento se espera?

C.G.: En términos reales la economía va a tener un arrastre de 2,5 puntos, y si en en todo el año se sostiene el crecimiento de diciembre de 2021 va a llegar a 2,6 puntos.

P.: ¿De qué porcentaje de inflación hablamos?

C.G.: Bueno, es toda una discusión. La pauta presupuestaria está en torno al 32% promedio anual, mientras que el mercado espera 48%. En el medio estaremos en algún lugar. En términos reales yo espero que sea medio neutral,si va a un crecimiento de 3 puntos, la recaudación no debería crecer más de 4 o 4,5%. Porque no es la idea aumentar la presión impositiva.

P.: ¿Cómo inciden los impuestos patrimoniales?

C.G.: Los patrimoniales se emiten con pauta inflacionaria que después puede quedar desactualizada en relación a la inflación real. Vamos a trabajar para que no pierda peso la recaudación de impuestos patrimoniales, para que no sea regresiva la foto de la estructura tributaria. Para eso vamos a intensificar los controles, volvemos a emitir títulos ejecutivos. Estamos llevando adelante una política más agresiva de gestión de cobranza con embargos sobre altos patrimonios. Esperemos que la cobrabilidad mejore. Aún estamos por debajo de 2019.

P.: ¿Están pensando ya en nuevos planes de pago o moratoria?

C.G.: No, la moratoria 2021 está vigente para el ejercicio corriente. Pero sí estamos trabajando en relanzar el plan general de Arba. La idea es una reingeniería para ir hacia un esquema en el que contribuyente puede pagar en una cuota o en varias, con sus respectivos intereses, sin necesidad de que esté el plan vencido. Nos parece razonable que sea una decisión financiera.

P.: ¿Qué descuentos se mantienen?

C.G. Se mantienen todos. Que llegan a descuentos del 25%, con la adhesión a boleta electrónica y pago anual. Para los sectores de hotelería, además, se aprobó un beneficio adicional del 25% por ser un sector afectado por la pandemia, que sumando a los otros beneficios se puede llegar al 45% de descuentos.

P.: ¿Cómo viene la recaudación de enero?

C.G.: Viene muy bien, esperamos cerrar con un registro de 75 mil millones de pesos, que se traduce en una recuperación anual del 40%. Este mes no contempla patrimoniales, que sí estarán reflejándose en el primer trimestre cuando esperamos un crecimiento interanual del 55%.

P.: ¿Cuáles son los resultados que hasta el momento ha tenido la política de detección de evasión inmobiliaria, sobre todo en la costa?

C.G.: Hay un problema que se arrastra desde la gestión anterior, sobre todo en distritos gobernados por la oposición. Con el blanqueo de 2018, que establecía disponer de una masa de recursos que se podía usar formalmente, abrieron un enorme chorro destinado a favorecer el desarrollo inmobiliario. Lo que se ve es un entramado político económico donde se incentivan medidas orientadas a facilitar el desarrollo inmobiliario, porque generan empleo, que es positivo, pero se le da cauce al blanqueo de esos fondos. Nosotros vemos que ese negocio se da con una estrategia que busca reducir impuestos no declarando el desarrollo hasta el final, o bien hasta que te encuentre Arba. La estrategia de los más audaces es pagar desde el momento que recibe la notificación de Arba, y hacia atrás hacerse los sonsos. En definitiva, en la ecuación del negocio, el pago de los impuestos no es costo para el desarrollador. Lo que hacen al final es que pague el propietario, lo mismo pasa con los barrios privados. El desarrollador perjudica a la provincia, porque evade, y al comprador porque le termina cargando el costo del impuesto en el momento de la compra para poder hacer la escritura. Es una práctica habitual que hay que modificar.

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