9 de febrero 2026 - 14:35

Bioceres de mal en peor: Rizobacter renegocia deuda y gana 30 días para evitar el default

El vencimiento por u$s5,07 millones estaba previsto para este martes, pero la compañía comunicó que inició conversaciones con bonistas y activó el período de gracia. La situación confirma la debacle financiera del grupo.

Fundada en Pergamino, Rizobacter es una de las empresas más relevantes del entramado productivo de Bioceres.

Fundada en Pergamino, Rizobacter es una de las empresas más relevantes del entramado productivo de Bioceres.

La crisis financiera del grupo Bioceres sumó un nuevo capítulo con impacto directo sobre una de sus principales subsidiarias. A través de un hecho relevante enviado a la Comisión Nacional de Valores (CNV), Rizobacter informó que se encuentra en conversaciones con los tenedores de una obligación negociable cuyo vencimiento opera el próximo 10 de febrero, mientras se activa el período de gracia de 30 días previsto en las condiciones de emisión.

El instrumento en cuestión corresponde a las Obligaciones Negociables Serie VIII Clase B, emitidas el 10 de febrero de 2023 por un monto de poco más de u$s5 millones, en el marco de su programa global de deuda por hasta u$s200 millones. Según comunicó la compañía, el vencimiento incluye el pago de capital e intereses, y actualmente se encuentra evaluando alternativas junto a los acreedores para alcanzar un acuerdo que le permita cumplir con sus compromisos.

En el documento firmado por su presidente y presentado ante los reguladores, la empresa señaló que está “en conversaciones con tenedores de dichas obligaciones” y que espera formalizar un entendimiento mediante una solicitud de consentimiento, un mecanismo habitual en procesos de renegociación. La activación del período de gracia implica que, aunque el vencimiento formal es el 10 de febrero, la empresa dispone de un plazo adicional antes de que un eventual incumplimiento sea considerado default.

El dato no es menor: se trata de la confirmación concreta de las tensiones financieras que el mercado ya venía anticipando.

Una señal que confirma las advertencias del mercado

La situación de Rizobacter no tomó por sorpresa a los analistas. En diciembre pasado y nuevamente en enero de 2026, la calificadora FIX había recortado la nota crediticia de la compañía hasta BBB-(arg) y la mantuvo bajo Rating Watch Negativo, al advertir sobre la presión que ejerce el calendario de vencimientos en un contexto de liquidez ajustada.

En sus informes, FIX había identificado como uno de los principales factores de riesgo los vencimientos concentrados en el primer semestre de 2026, estimados en alrededor de u$s40 millones, incluyendo compromisos relevantes en el mercado de capitales. La calificadora también había señalado que la capacidad de respaldo del holding Bioceres se encontraba limitada, tras el deterioro financiero que atraviesa el grupo.

“El estrés financiero del holding reduce la flexibilidad para asistir a sus subsidiarias”, advirtió la agencia en sus evaluaciones, anticipando el escenario que ahora comienza a materializarse.

Desde el punto de vista operativo, Rizobacter mostró en los últimos ejercicios un deterioro significativo en sus indicadores. Su margen EBITDA, que históricamente se ubicaba cerca del 18%, cayó a 3,9% en junio de 2025 y luego mostró una leve recuperación a 6,4% en septiembre, niveles aún muy por debajo de su promedio histórico.

Al mismo tiempo, la compañía enfrenta un nivel elevado de endeudamiento y una estructura intensiva en capital de trabajo, típica del negocio de insumos agrícolas, donde los plazos de cobro suelen extenderse y dependen del ciclo productivo.

Rizobacter, una pieza clave dentro del ecosistema Bioceres

Fundada en Pergamino, Rizobacter es una de las empresas más relevantes del entramado productivo de Bioceres. Especializada en insumos biológicos, inoculantes, tratamientos de semillas y adyuvantes, la compañía logró expandirse a más de 40 países y se convirtió en uno de los pilares industriales del grupo.

Su incorporación al ecosistema Bioceres fue parte de la estrategia de construir una plataforma integrada que combinara investigación científica, producción industrial y desarrollo comercial, con el gen HB4, la tecnología tolerante a sequía, como principal bandera.

Sin embargo, el deterioro financiero del holding comenzó a impactar directamente sobre sus subsidiarias.

FIX había advertido que la liquidez de Rizobacter alcanzaba a cubrir apenas 0,6 veces su deuda de corto plazo, estimada en unos u$s82 millones, un nivel considerado ajustado para el perfil de la compañía. En ese contexto, el acceso al financiamiento y la capacidad de refinanciación se volvieron factores críticos.

El hecho relevante presentado ahora ante la CNV confirma que ese escenario dejó de ser una hipótesis para convertirse en una situación concreta.

El trasfondo: el derrumbe financiero de Bioceres

La situación de Rizobacter no puede entenderse sin observar el cuadro más amplio del grupo Bioceres. En los últimos dos años, la compañía pasó de ser uno de los casos más emblemáticos de innovación agrobiotecnológica argentina a enfrentar una crisis financiera profunda.

La acción de Bioceres Crop Solutions Corp. (BIOX), que cotiza en el Nasdaq, se negocia actualmente en torno a u$s0,60 tras perder más del 90% de su valor desde los máximos alcanzados entre 2021 y 2022, cuando llegó a superar los u$s16 por acción y la empresa rozaba una capitalización cercana a los u$s900 millones.

Ese derrumbe dejó al papel en la llamada zona de penny stock, la categoría que agrupa a las acciones que cotizan por debajo de un dólar y que suelen enfrentar menor liquidez, mayor volatilidad y la salida de inversores institucionales.

En paralelo, la sociedad argentina que dio origen al grupo, Bioceres S.A., entró en default, pidió la apertura de concurso de acreedores y quedó prácticamente sin liquidez operativa.

A nivel financiero, Bioceres también enfrentó incumplimientos de covenants en sus notas convertibles durante 2025, lo que limitó su acceso al crédito y redujo su capacidad de asistencia a otras compañías del grupo.

Bioceres nueva
La acción de Bioceres Crop Solutions Corp. (BIOX), que cotiza en el Nasdaq, se negocia actualmente en torno a u$s0,60 tras perder más del 90% de su valor desde los máximos alcanzados entre 2021 y 2022.

La acción de Bioceres Crop Solutions Corp. (BIOX), que cotiza en el Nasdaq, se negocia actualmente en torno a u$s0,60 tras perder más del 90% de su valor desde los máximos alcanzados entre 2021 y 2022.

Un punto de inflexión para el grupo

El caso de la obligación negociable de Rizobacter funciona como un nuevo indicador del momento crítico que atraviesa el ecosistema Bioceres. Aunque el período de gracia de 30 días abre una ventana para negociar con acreedores y evitar un default formal, el episodio refleja las dificultades que tiene el grupo para sostener la estructura financiera construida durante los años de expansión.

Durante dos décadas, Bioceres se presentó como el ejemplo de una empresa argentina capaz de desarrollar tecnología propia y salir al mercado mundial con su disruptiva tecnología HB4, tolerante a la sequía. Hoy, el foco ya no está en el crecimiento ni en la innovación, sino en la capacidad de ordenar su deuda, preservar activos y recuperar credibilidad.

La evolución de las negociaciones de Rizobacter en las próximas semanas será clave para medir hasta qué punto el grupo puede estabilizar su frente financiero o si, por el contrario, la crisis seguirá escalando dentro de una de las plataformas biotecnológicas más ambiciosas que haya surgido del agro argentino.

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