Fix volvió a recortar la calificación crediticia de Rizobacter y confirmó que el deterioro financiero del grupo Bioceres sigue impactando de manera directa sobre sus principales subsidiarias. La calificadora bajó la nota de largo plazo de la compañía de BBB(arg) a BBB-(arg) y la mantuvo bajo Rating Watch Negativo, una señal de que el riesgo de nuevas bajas sigue latente si no mejora el perfil financiero en el corto plazo.
Fix volvió a bajar la nota de Rizobacter y advirtió riesgos para afrontar vencimientos de deuda
La agencia recortó la calificación y mantuvo el Rating Watch Negativo al poner el foco en los pagos concentrados del primer semestre, la liquidez ajustada y la menor flexibilidad financiera del grupo Bioceres.
-
Dificultades en el agro: Rizobacter y Rabobank cerraron un acuerdo de financiamiento
-
FIX rebajó la nota de Rizobacter tras advertir presión sobre caja y deuda
La baja se sustenta en los elevados vencimientos que presenta la compañía durante el primer semestre de 2026 por un monto total de u$s40 millones.
La decisión no introduce un factor nuevo, sino que profundiza un diagnóstico que la agencia viene construyendo desde mitad de año: un esquema de deuda exigente, generación de fondos más débil y una flexibilidad financiera cada vez más limitada, tanto a nivel individual como del holding.
Según el informe, el principal foco de preocupación está puesto en los vencimientos concentrados durante el primer semestre de 2026, que alcanzan unos u$s40 millones, con una alta participación del mercado de capitales. Dentro de ese total, Fix destacó el pago de la ON Serie IX por u$s16,7 millones en junio de 2026, como el compromiso más relevante a enfrentar en un contexto todavía desafiante para el financiamiento corporativo.
Menos respaldo del holding y mayor riesgo de refinanciación
Uno de los ejes centrales del recorte vuelve a ser la relación financiera con Bioceres Crop Solutions, controlante de Rizobacter. Fix remarcó que la compañía enfrenta los próximos vencimientos con menores flujos operativos propios y un holding con capacidad de asistencia más acotada, lo que eleva el riesgo de refinanciación.
En el informe, la agencia señaló que el estrés financiero de Bioceres, reflejado en el incumplimiento de covenants en sus notas convertibles a junio de 2025, limita la posibilidad de repetir el apoyo intragrupo observado en el pasado. En ese marco, advirtió que “la ajustada flexibilidad financiera del grupo podría impedir que Rizobacter cuente con el respaldo necesario para afrontar sus compromisos en un escenario de menor acceso al crédito”.
Este punto conecta de manera directa con lo que ya había advertido Fix en agosto, cuando rebajó las calificaciones de Rizobacter y Agrality y las dejó bajo vigilancia negativa. En aquel momento, la agencia había sido explícita al señalar que “la liquidez ajustada y la limitada flexibilidad del holding condicionan el perfil crediticio del grupo”, anticipando que la evolución de Bioceres sería determinante para el resto del ecosistema.
Márgenes más bajos y un negocio intensivo en capital de trabajo
Desde el punto de vista operativo, el informe refleja un deterioro claro en la rentabilidad. Tras varios ejercicios con márgenes EBITDA promedio cercanos al 18%, la compañía mostró una caída significativa: 3,9% a junio de 2025 y 6,4% a septiembre, niveles todavía muy por debajo de su desempeño histórico.
A esto se suma un nivel de endeudamiento elevado, que se fue acumulando en los últimos años a partir de inversiones vinculadas al desarrollo del programa HB4 y a la construcción de la planta de adyuvantes en Brasil. Si bien Rizobacter logró reducir parcialmente su deuda, el apalancamiento neto se mantiene en torno a 13x, una métrica que sigue presionando la calificación.
Fix también puso el foco en la dinámica del capital de trabajo, un aspecto estructural del negocio. La compañía financia a productores agropecuarios con plazos extendidos, lo que la vuelve especialmente sensible a la evolución de la campaña agrícola, los precios internacionales y el costo financiero local. A septiembre de 2025, la posición de liquidez permitía cubrir apenas 0,6 veces la deuda de corto plazo, estimada en u$s82 millones, un nivel considerado ajustado para el perfil de la empresa.
La calificadora reconoció una mejora en la gestión del capital de trabajo durante el último trimestre, que derivó en un flujo de fondos libre positivo por u$s17 millones, aunque aclaró que esa recuperación todavía resulta insuficiente para compensar el peso del cronograma de vencimientos.
El ruido financiero de Bioceres y su impacto en Rizobacter
El nuevo recorte se da en paralelo al fuerte deterioro bursátil de Bioceres, que sigue funcionando como telón de fondo del análisis crediticio. En los últimos doce meses, la acción de la biotecnológica se desplomó cerca de 80%, al pasar de cotizar alrededor de u$s6,61 a la zona de u$s1,30, reflejando la pérdida de confianza del mercado.
Si se amplía el horizonte, la caída supera el 90% desde los máximos de 2021/2022, cuando la compañía llegó a valer más de u$s900 millones. Hoy, su capitalización ronda apenas los u$s86 millones, tras una sucesión de trimestres con ingresos por debajo de lo esperado, pérdidas operativas y resultados netos negativos, en un contexto de precios agrícolas más bajos y condiciones financieras globales más restrictivas.
Para Fix, este escenario condiciona directamente la lectura de riesgo de Rizobacter. Más allá de su liderazgo tecnológico y su posición en el mercado de insumos biológicos, la agencia subrayó que la salud financiera del holding es un factor clave para sostener la calificación de sus subsidiarias.
Perspectivas: qué mira la calificadora
Hacia adelante, Fix advirtió que la nota podría volver a recortarse si la compañía no logra afrontar los vencimientos de corto plazo sin recurrir a refinanciaciones costosas, si los márgenes EBITDA permanecen deprimidos o si el proceso de desapalancamiento se demora.
En sentido contrario, una eventual mejora dependerá de que las nuevas plantas comiencen a aportar flujos de manera sostenida, de una recuperación más firme de la rentabilidad y de una normalización del frente financiero del grupo Bioceres.
En un sector que todavía opera con crédito más caro, márgenes ajustados y menor previsibilidad, la decisión de Fix vuelve a funcionar como una advertencia. No solo sobre la situación puntual de Rizobacter, sino sobre la fragilidad financiera que atraviesa al conjunto del ecosistema Bioceres, en un momento donde el mercado ya no convalida estructuras de deuda exigentes sin una generación de caja clara y sostenida.
- Temas
- Bioceres
- Soja
- agronegocios
- Deuda





Dejá tu comentario