3 de julio 2021 - 00:00

El hijo de Horacio Accavallo creó una marca en su homenaje y la convirtió en un éxito

Se llama "El Campeón" y fue lanzada en 2019 por Horacio Accavallo, heredero del mítico púgil. Sus remeras tributan a peleadores históricos del país y ya vistieron a distintos famosos.

Horacio Accavallo hijo, con la remera de su padre, y el Chino Maidana.

Horacio Accavallo hijo, con la remera de su padre, y el "Chino" Maidana.

"Orgulloso hijo de Horacio Accavallo". Lacónica y sin mayores preámbulos, la frase da la bienvenida al Instagram oficial de "El Campeón", la marca de ropa que creó y dirige con éxito Horacio Accavallo (h), heredero del mítico púgil que conquistó el mundo hace 55 años; "el boxeador más inteligente que tuvo la Argentina", en palabras de Ernesto Cherquis Bialo.

Como reza la máxima millennial "una remera que diga", las remeras de "El Campeón" dicen y también gustan. Bonavena, Locche, Monzón, Firpo y Gatica son algunas de las figuras retratadas como íconos pop junto al año y el nombre de las ciudades donde torcieron la historia. Pero eso no es todo: gorras, tazas, batas y hasta boxers engrosan el universo de su local ubicado en Parque Patricios, tierra de campeones.

"El Campeón es una nostálgica marca de ropa que remite a campeones mundiales de boxeo", define Accavallo hijo en diálogo con Ámbito. Para comprender el fenómeno en toda su magnitud es necesario viajar al momento en el que su padre, aquel muchacho que supo hacer la calle para vivir en sus primeros años, tocaba el cielo con las manos.

El Campeón

Sangre de leyenda

1 de marzo de 1966. Horacio Accavallo se bate a duelo con Katsuyoshi Takayama en Tokio. El combate empieza picado: un golpe a traición del nipón embarra la cancha. Sorpresa. En la tierra del "Bushido", el guerrero brilla por su deslealtad. Accavallo acusa recibo. Piensa y respira. Se lanza; va al frente. El muchacho de Lanús no cruzó el globo para ser la diversión de nadie. "Roquiño", como le dicen, empieza a bailar en la noche oriental. Ahora domina la velada. La campana suena una, dos, tres: quince veces. El fallo es dividido pero justo. Televisores y Spikas dan la noticia: la patria de Pascualito Pérez acaba de parir un nuevo campeón mundial. Horacio Accavallo es torazo en rodeo ajeno.

Casi seis décadas después, Accavallo no recuerda aquella proeza ni las subsiguientes defensas del título. A sus 86 años vive desde hace 11 afectado por el mal de Alzheimer. Sin embargo, su hijo, el que se llama como él, tomó la posta y mantiene alta la llama del peleador de Villa Diamante. "Mi viejo se retiró campeón en el 68 y yo nací en el 75. Nunca nos metió en el ambiente del boxeo. En 2016, cuando se cumplieron 50 años de la obtención de su título, escribí su libro, 'Horacio Accavallo: el pequeño gigante que venció al destino'. La verdad es que fue un boom. Me empezaron a invitar a festivales de boxeo, me llamaban de radios. Ahí conocí el ambiente y me enamoré".

El Campeón

Con el romance consumado, Horacio refaccionó el negocio de avenida Caseros 2729 -el único sobreviviente de la recordada cadena Accavallo Deportes-, y en 2019 emplazó el museo de su padre, donde se exhiben fotos y tesoros que acuñó en su carrera. La promoción del libro le permitió descubrir el peso que su apellido tenía -y tiene- en el boxeo argentino y el cariño que aficionados y profesionales le profesaban.

En paralelo, apoyado en su expertiz como diseñador gráfico, Accavallo lanzó una remera en homenaje a Ringo, el hijo pródigo de Parque Patricios, para sumar a su stock de ropa deportiva. La buena recepción abrió el juego: "Tuvo mucha aceptación y ahí se me ocurrió empezar a mechar lo de mi viejo. Fui algo ingenuo, pensaba que, como hace mucho no estaba en los medios, no iba a funcionar".

Después llegarían "Roquiño" y Nicolino Locche, "El Intocable", dos nuevos modelos. Aunque las ventas eran solo presenciales, el interés que causaron empezó a cimentar una historia sin retorno. "Nosotros usamos remeras de algodón peinado calidad premium. Cada remera es como una obra de arte; una escultura, algo de colección. Cuando empecé a ver la movida, empecé a trabajar con un taller para hacer las remeras y serigrafiarlas". El Campeón salía al ring.

El Campeón Accavallo

Furor web

Los productos de Accavallo cosechaban elogios entre los clientes. Su tránsito por el mundo del box lo había conectado con distintas figuras e hijos e hijas de emblemas nacionales, como los del "Látigo" Coggi, Nicolino Locche y el "Mono" Gatica, entre otros. "Les regalaba el libro y les decía 'mirá, voy a sacar una remera de tu viejo'. A todos les pido autorización", explica. Y si bien la nave surcaba aguas más o menos mansas, faltaba algo clave: el desembarco en las redes sociales.

"El crecimiento grande empezó cuando abrí la cuenta de Instagram. Al principio tardó en subir. Soy diseñador gráfico e hice marketing online los últimos 20 años. Tenía algo de noción de programación, páginas y diseño. Me fui dedicando a eso. Me empezaron a contactar famosos porque les gustaba la idea. Ahí empecé a crecer", detalla.

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Hoy, con 10 mil seguidores y en pleno auge, en "@Elcampeónha" pueden verse todos sus productos, y también fotos de época con historias de los distintos peleadores que hicieron grande al boxeo argentino: "Fui mechando cosas históricas de mi viejo y de otros boxeadores. Me armé una página web y la promocioné. Cuando puse en mi perfil 'Museo Horacio Accavallo' y 'Orgulloso hijo de Horacio Accavallo', se me abrieron varias puertas. Me empezaron a llamar de radios para que cuente la historia. 'Gracias por lo que hacés por el boxeo', me decían".

De la mano de ese boom llegaron las ventas y una nueva forma de producir. Accavallo trabajó hasta con tres talleres en simultáneo, pero se dio cuenta de que, si realmente quería crecer, tenía que jugársela. Así, abrió uno propio junto a su mujer, Claudia Miranda, que hizo el curso de serigrafía para aprender el oficio. Ahora, además de una pareja, también son una pyme.

Presente auspicioso

El éxito no vino solo por la calidad de las prendas. Hay una cuestión emotiva; una evocación de los años gloriosos, cuando las peleas paralizaban al país. En palabras del diseñador, los clientes "se fanatizan porque les mueve la fibra, se acuerdan de que los padres los llevaban al Luna Park. Al Museo viene gente de 45 o 50 años, que es nieta o hija, y me dicen 'mi papá me llevaba al Luna Park' y se emocionan. Tratamos de que los haga recordar a esos momentos".

Matías Martin, la "Tigresa" Acuña, el "Chino" Maidana -quien promociona a la marca en sus eventos-, el "Mosca" de 2 minutos y hasta el legislador y asesor presidencial Leandro Santoro son algunas de las figuras que posan con remeras de El Campeón y copias del libro. ¿El perfil de los clientes? "Suelen ser aficionados al box. Hay fanáticos, hijos de fanáticos, boxeadores y gente musculosa, que practica y está en el ambiente, porque ahora vendemos hasta triple XL".

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En el futuro habrá merchandising de muchos más peleadores, pero el asunto es paso a paso: "Voy de a poco, porque también hay un mercado. Las que más se venden son las de Ringo, las de Locche y las de mi viejo. Galíndez y Monzón también. Después meché un poco la de Rocky Balboa. Es ficción, pero se vende muchísimo. Es progresivo. Cuando creás un concepto, es un poco más fácil el crecimiento".

"Seguí tu instinto", decía el logo que el joven Accavallo diseñó en los 90 para Jaguar, la empresa de ropa deportiva que su padre fundó y que fue célebre en el país. Con solo dos años de vida, "El Campeón" ya puede decir que lo hizo. Y el boxeo lo celebra.

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