Más allá del entusiasmo y la curiosidad que genera la Inteligencia Artificial en el mundo de los negocios, la adopción de esta herramienta entre los industriales argentinos todavía es incipiente. Solo una de cada tres empresas invierte actualmente en esta tecnología, y en la mayoría de los casos se trata de aplicaciones básicas.
Cuando lo urgente posterga lo importante: sólo 1 de cada 3 industrias argentinas incorporó IA a sus procesos
Apenas un 15% de los casos la utiliza a gran escala. Así lo revela un estudio elaborado por la Unión Industrial Argentina junto con Accenture.
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Tomás Castagnino (Accenture) y Laura Segura (UIA), presentaron el estudio sobre adopción de la IA en la industria argentina.
No obstante, existe una expectativa positiva hacia adelante, ya que 8 de cada 10 compañías aseguran que planean invertir en IA en los próximos cinco años.
Esta son algunas de las conclusiones a las que arriba el estudio “Reinventarse con Inteligencia. Cómo construir la fábrica 2030”, elaborado en forma conjunta por la consultora global Accenture y la Unión Industrial Argentina (UIA).
La presentación del primer estudio nacional sobre la adopción de IA en la industria argentina se llevó a cabo con la participación de Sofía Vago, CEO de Accenture Argentina, y Martín Rappallini, presidente de la UIA. “Tenemos futuro porque tenemos industria, y somos parte de la solución”, expresó Rappallini.
A su turno, Tomás Castagnino, economista jefe y director ejecutivo de Accenture Research, y Laura Segura, directora de Innovación y Servicios de la UIA, se ocuparon de desarrollar los contenidos de los distintos capítulos del trabajo, incluyendo los resultados de una encuesta entre 2.000 líderes empresariales.
“En la encuesta que hicimos, sólo 15% de una muestra de 2.000 empresarios dijo que ya tienen implementada la IA a escala. Pero todos dicen que van a invertir en el futuro. Con lo cual, la adopción está lanzada”, destacó Castagnino.
El documento parte de una idea central: la IA no solo permite automatizar procesos, sino que reconfigura integralmente la forma en que operan las empresas, desde la organización del trabajo hasta los modelos de negocio.
En términos concretos, su adopción implica revisar procesos productivos, incorporar infraestructura tecnológica robusta y desarrollar talento capaz de interactuar con sistemas inteligentes.
En el caso argentino, el informe identifica una oportunidad significativa en términos de productividad. Bajo escenarios de adopción amplia, la IA podría aportar alrededor de 1,2 puntos porcentuales adicionales de crecimiento anual de la productividad laboral.
Sobre este punto, Tomás Castagnino explicó: “En los últimos 20 años, la productividad de la economía argentina se quedó en el mismo lugar. Creció mucho al principio, después vino creciendo. Hace 15 años que la productividad argentina no crece. Y en los últimos 10 años viene decreciendo al 1.8% anual. Para los próximos 5 años se espera que crezca a un ritmo de 1.6 puntos por año. ¿Cuál sería el impacto en la productividad de la inteligencia artificial? Estimamos que sería una aceleración de 1.2 puntos porcentuales sobre la tendencia actual. Esto significa que tenemos la chance de recuperar en la mitad de tiempo lo que perdimos en los últimos 10 años”.
La brecha entre potencial y realidad
Sin embargo, el estudio advierte una brecha importante entre el potencial y la realidad. A nivel global, la inversión en IA crece con fuerza —particularmente en infraestructura como centros de datos y semiconductores—, pero su adopción efectiva en las empresas avanza a un ritmo más lento. Esta brecha es aún más marcada en América Latina, que capta una proporción de inversiones menor a su peso en la economía mundial, y dentro de la región, Argentina muestra un posicionamiento todavía más rezagado.
El impacto potencial sobre el trabajo es uno de los ejes más relevantes del informe. La IA no elimina ocupaciones completas, sino que transforma tareas dentro de los puestos laborales. En la industria argentina, se estima que puede transformar aproximadamente el 34% del tiempo de trabajo mediante IA digital y hasta el 36% mediante IA física, lo que implica una reorganización profunda de los procesos productivos. En toda la cadena de valor industrial, la proporción puede alcanzar cerca del 38% del tiempo laboral.
El efecto de esta transformación no es homogéneo, aclara el estudio. Las tareas intensivas en lenguaje -como análisis de datos, gestión documental o programación- tienen mayor potencial de automatización o asistencia mediante IA digital, mientras que las tareas físicas son más susceptibles de ser transformadas por robótica avanzada e IA física.
Esto genera diferencias entre sectores y perfiles ocupacionales, con mayor impacto en actividades de conocimiento y en puestos jerárquicos o técnicos.
Sobre la adopción de IA según el tamaño de las compañías, Laura Segura comentó: “Cuando analizamos el comportamiento de una gran empresa versus una pyme, vemos que las grandes empresas utilizan la inteligencia artificial para tener una herramienta competitiva, ganar mercados y defenderse de la competencia. En el caso de las pymes, la estrategia es mucho más táctica y la utilizan para ganar eficiencia en su producción”.
Cómo serán las fábricas argentinas en 2030
El informe introduce el concepto de “Fábrica 2030”, un modelo de producción caracterizado por ser inteligente, conectado y adaptativo. En este paradigma, los datos, la analítica avanzada, la automatización y la IA se integran para mejorar continuamente los procesos, optimizar decisiones y aumentar la flexibilidad operativa.
No se trata solo de eficiencia, sino de una transformación más profunda que incluye nuevos modelos de negocio, mayor capacidad de innovación y mejor respuesta a cambios del entorno.
“Cuando pensamos en el futuro de la industria, tenemos esta metáfora de la fábrica 2030. No es un deadline. Pero sí es una forma de pensar en cómo las tendencias globales van a impactar en la forma que va a tomar fabricar, producir en el futuro. Esta fábrica 2030 es más inteligente, es más adaptativa, es más resiliente y también es más competitiva. ¿Y cómo lo hace? Lo hace sinergizando la toma de decisiones y la ejecución a través de datos. Entonces, las cosas se realimentan y aprendemos y las volvemos todavía mejores produciendo”, completó Castagnino.
A pesar de este potencial, las empresas enfrentan múltiples barreras para avanzar en la adopción de IA. La principal es la falta de conocimiento: alrededor del 70% de las compañías identifica este factor como el principal obstáculo. Esta limitación afecta la capacidad de diseñar estrategias, priorizar casos de uso y estimar el retorno de la inversión, lo que deriva en una adopción centrada en mejoras marginales -como reducción de costos- en lugar de transformaciones estratégicas.
Otra barrera clave es la debilidad del llamado “núcleo digital”, es decir, la infraestructura tecnológica y organizacional necesaria para desplegar IA a escala. El informe señala que solo el 15% de las empresas tiene un nivel avanzado en aspectos como sistemas integrados de gestión, uso de datos para la toma de decisiones, almacenamiento en la nube o sensorización mediante IoT. Más de la mitad presenta un desarrollo muy limitado en estos habilitadores, lo que restringe el impacto potencial de la IA.
A esto se suman déficits en ciberseguridad y gobernanza de datos, así como un bajo conocimiento de los principios de IA responsable. Una proporción significativa de empresas no cuenta con herramientas básicas de protección, lo que aumenta los riesgos operativos y limita la posibilidad de escalar soluciones tecnológicas.
Un desafío que persiste: la escasez de talento
El tercer gran desafío que identifica el estudio es el talento. Aunque existe predisposición de los trabajadores a incorporar IA, muchas empresas enfrentan dificultades para encontrar o contratar perfiles especializados. Esto vuelve indispensable avanzar en estrategias de capacitación, reconversión laboral (reskilling) y desarrollo de nuevas habilidades que combinen conocimiento técnico con comprensión del negocio.
En función de este diagnóstico, el estudio propone una hoja de ruta para construir la Fábrica 2030, basada en tres pilares. El primero es fortalecer el conocimiento estratégico de la IA, entendiendo sus aplicaciones y su impacto en el negocio. El segundo es desarrollar un núcleo digital sólido, seguro y basado en datos de calidad. El tercero es potenciar el talento, promoviendo un enfoque basado en habilidades y aprendizaje continuo.
Finalmente, el informe concluye que la IA debe ser abordada no como una herramienta táctica para reducir costos, sino como un habilitador estratégico de competitividad y crecimiento. Su adopción permite mejorar productividad, calidad y flexibilidad operativa, generando a su vez recursos para reinvertir en innovación. En un contexto de cambios tecnológicos acelerados y creciente competencia global, avanzar en esta transformación no es opcional, sino una condición necesaria para el desarrollo industrial argentino.
Además de la presentación del informe sobre adopción de IA en la industria argentina, Accenture y la UIA concretaron el relanzamiento del Centro de Industria X (CIX), un espacio propio que funciona en el edificio que la entidad empresaria tiene en la Avenida de Mayo.
El CIX, diseñado para que las empresas experimenten tecnologías aplicadas al proceso productivo en casos reales, recibe anualmente a más de 1.500 personas que lo visitan. Y ahora volvió a abrir sus puertas al público con una renovación integral de sus instalaciones. Entre las novedades de 2026 se encuentran diferentes agentes de IA y un brazo robótico de uso industrial.




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