John Paul DeJoria vivió en la pobreza mucho antes de convertirse en un magnate millonario. Durante distintos momentos de su juventud llegó a dormir en autos, recolectar botellas para conseguir algo de dinero y hasta aceptar trabajos muy diferentes para poder sostenerse.
De dormir en la calle a amasar una fortuna multimillonaria: la inspiradora historia de John Paul DeJoria
El empresario atravesó años de inestabilidad, rechazos y trabajos ocasionales antes de construir una carrera que cambió toda su situación financiera.
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John Paul DeJoria atravesó años de dificultades antes de construir una carrera empresarial extraordinaria.
Con los años, esas experiencias hicieron que desarrollara una forma muy particular de hacer negocios, insistir después de cada rechazo, reducir gastos al mínimo y apostar por productos en los que casi nadie veía una oportunidad. Ese camino lo llevó a construir dos compañías que marcarían su vida.
Del rechazo en salones de belleza a la cima de la industria
John Paul DeJoria nació en Los Ángeles en 1944 y creció en una familia con muchas dificultades económicas. Desde chico tuvo que colaborar con los ingresos del hogar, por lo que vendió tarjetas navideñas, repartió diarios y pasó parte de su infancia con una familia de acogida.
Después de terminar la escuela secundaria se incorporó a la Marina de Estados Unidos. Al regresar a la vida civil atravesó uno de los momentos más duros de su historia y, con poco más de 20 años, quedó sin hogar junto a su hijo pequeño y durante un tiempo durmió en un Cadillac prestado. Para conseguir comida, juntaba botellas descartadas y las cambiaba por unos pocos centavos. Más adelante trabajó como:
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conserje
vendedor de seguros
vendedor de enciclopedias
representante comercial
ejecutivo dentro de la industria del cuidado capilar
La venta puerta a puerta fue una escuela fundamental para su trayectoria. DeJoria aprendió a recibir miles de negativas sin dejar que eso modificara la forma en la que presentaba la siguiente propuesta. En los años 70 comenzó a trabajar en compañías de productos para el cabello, y pasó por Redken, Fermodyl y otras firmas, pero fue despedido en varias oportunidades.
En vez de abandonar el sector, usó esa experiencia para entender cómo funcionaban los salones, los distribuidores y la fabricación de productos, por lo que en 1980 se asoció con el estilista Paul Mitchell. El plan original contemplaba un inversor que debía aportar u$s500.000, pero el dinero nunca llegó. DeJoria volvió a quedarse prácticamente sin recursos y terminó durmiendo en su auto.
Aun así, ambos decidieron avanzar, y con unos u$s700 de capital inicial, lanzaron John Paul Mitchell Systems. Sus primeros productos fueron dos shampoos y un acondicionador sin enjuague. Como no podían pagar publicidad masiva, DeJoria recorría salones personalmente y hacía demostraciones.
Los primeros años fueron difíciles, pero las ventas empezaron a crecer. La compañía registró u$s1,37 millones en ventas en 1982, superó los u$s10 millones en 1985 y llegó a unos u$s60,7 millones en 1988. Con el tiempo, Paul Mitchell se convirtió en una de las marcas más conocidas del cuidado profesional del cabello y expandió sus productos a decenas de países.
La apuesta arriesgada: cuando el tequila premium parecía una locura comercial
Mientras su empresa de productos capilares crecía, DeJoria empezó a explorar una industria completamente diferente. En 1989 fundó junto con Martin Crowley The Patrón Spirits Company. La idea era fabricar un tequila de alta gama en un momento en el que la mayor parte del mercado estadounidense todavía veía a esa bebida como un producto económico.
El proyecto comenzó con unas 12.000 botellas cuyo precio inicial rondaba los u$s37 por unidad, algo caro para la categoría en aquella época. Los distribuidores no estaban convencidos, por lo que el desafío era conseguir que los consumidores aceptaran pagar mucho más por una bebida que hasta entonces no era considerada un producto de lujo. DeJoria y Crowley apostaron por:
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producción cuidada
botellas distintivas
distribución selectiva
degustaciones
presencia en bares y restaurantes
posicionamiento premium
Entonces, si bien el crecimiento fue lento al principio, con el paso del tiempo Patrón consiguió modificar la percepción del tequila en Estados Unidos y se convirtió en una de las marcas más reconocidas del segmento de alta gama. La compañía llegó a vender más de tres millones de cajas por año.
La venta de Patrón a Bacardi por más de 5.000 millones de dólares
Bacardi comenzó a participar en el negocio de Patrón antes de quedarse con la totalidad de la compañía. Tras una disputa por la participación que había pertenecido a Martin Crowley, en 2008 el grupo adquirió el 30% de la empresa y DeJoria conservó el 70% restante.
Una década después llegó la operación definitiva cuando, el 22 de enero de 2018, Bacardi anunció un acuerdo para comprar el resto de Patrón por una valuación empresarial de u$s5.100 millones. La transacción se completó en abril de ese año y la participación de DeJoria, cercana al 70%, equivalía a aproximadamente u$s3.570 millones del valor total antes de impuestos, deudas y otros ajustes.
La venta terminó de consolidar una fortuna que actualmente es estimada en u$s3.000 millones. Sin embargo, DeJoria tomó una decisión diferente con su otro gran negocio, por lo que John Paul Mitchell Systems no fue vendido. En 2007 creó un fideicomiso diseñado para mantener la empresa independiente, bajo control familiar y ligada al canal profesional de peluquerías. Su hija Michaeline terminó asumiendo posteriormente la dirección de la compañía.
DeJoria también pasó parte de su riqueza a la filantropía y en 2011 se sumó al Giving Pledge, comprometiendose a donar al menos la mitad de su patrimonio a causas benéficas.
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