11 de enero 2026 - 10:30

¿El creador de todo? Quién fue Len Sassaman y por qué es tan importante en el universo cripto

Un homenaje escondido en la blockchain reavivó teorías y recuerdos: el legado de Len Sassaman en criptomonedas vale millones en interés.

Una frase oculta en un bloque de Bitcoin lo volvió eterno.

Una frase oculta en un bloque de Bitcoin lo volvió eterno.

Freepik

En el mundo de las criptomonedas, el anonimato no solo protege: también alimenta mitos. Como pasó con autores fantasma en foros y proyectos de código abierto, un nombre escondido puede mover comunidades y hasta millones. Por eso, cada pista sobre Satoshi Nakamoto prende fuego la conversación cripto.

En ese universo apareció un candidato distinto por un motivo doloroso: ya no podía hablar por sí mismo. Se llamó Len Sassaman y su figura quedó atada para siempre a un homenaje grabado en la cadena de Bitcoin, una “firma” simbólica que todavía hoy disparó teorías y debates.

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Privacidad, código y comunidad: el nombre de Len Sassaman quedó atado a las criptomonedas por legado y por misterio.

Privacidad, código y comunidad: el nombre de Len Sassaman quedó atado a las criptomonedas por legado y por misterio.

La historia de Len Sassaman, uno de los personajes más queridos en el mundo cripto

Len Sassaman nació el 9 de abril de 1980 en Pensilvania. Muy joven se metió en el mundo de los estándares de internet: participó en el Grupo de Trabajo de Ingeniería de Internet, donde se discuten y construyen reglas técnicas que después usan millones de personas sin notarlo.

En 1999 se mudó a San Francisco y se integró al movimiento cypherpunk, obsesionado con la privacidad digital y las herramientas para defenderla. En esa etapa compartió casa con Bram Cohen, el creador de BitTorrent, y se movió en una comunidad que combinó filosofía, activismo y código.

Su trayectoria se apoyó en proyectos concretos. Trabajó como arquitecto de seguridad e ingeniero de sistemas en Anonymizer, colaboró en el ecosistema de PGP y participó en OpenPGP, el estándar abierto que mantuvo vigente el cifrado de clave pública. Además, organizó protestas vinculadas a derechos digitales y, junto a Cohen, impulsó CodeCon, una conferencia que reunió hackers y entusiastas de software durante varios años.

Tras su muerte, su nombre quedó “escrito” en la red de Bitcoin: en el bloque 138.725 apareció un tributo en ASCII dedicado a él. Esa marca se leyó como un gesto de cariño desde la comunidad y, al mismo tiempo, como combustible para una idea que volvió una y otra vez: la sospecha de que Sassaman podía ser Satoshi Nakamoto, el creador de Bitcoin.

El peor final: la lucha contra la depresión

La parte más dura de su historia no estuvo en un foro ni en una línea de código. A los 18 años le diagnosticaron depresión y convivió con ese cuadro durante años. Quienes lo trataron lo describieron como brillante e idealista, pero también como alguien que cargó una pelea interna de larga data.

En julio de 2011, a los 31 años, se suicidó. Su muerte sacudió a la comunidad y dejó un vacío que, paradójicamente, agrandó el mito: el silencio definitivo también explicó por qué un supuesto Satoshi podía desaparecer. Entre homenajes, apuestas y conjeturas, quedó una certeza más importante que cualquier teoría: detrás de la épica cripto, hubo una persona real, con un dolor real, y un legado técnico que muchos valoraron más allá de las especulaciones.

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