Después de décadas de repliegue y saneamiento financiero, El Hogar Obrero volvió a poner en marcha un plan concreto para recuperar presencia en el supermercadismo urbano. Bajo la marca Supercoop, el histórico formato cooperativo ya cuenta con dos sucursales operativas en la Ciudad de Buenos Aires y prepara al menos tres nuevas aperturas en los próximos meses, en un contexto de consumo retraído pero con oportunidades para modelos alternativos de cercanía y precios competitivos.
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El Hogar Obrero acelera su regreso al mapa porteño y suma nuevas sucursales de Supercoop
La histórica cooperativa profundiza su plan de expansión en la Ciudad de Buenos Aires junto a la Cooperativa Obrera. Tras abrir en San Telmo y Caballito, proyecta nuevos locales en Balvanera y Saavedra, y una apertura en el interior bonaerense.
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Para este año el Hogar Obrero tiene previsto tres nuevas aperturas, dos en CABA y una en PBA:
El regreso comenzó a fines de 2024 con la reapertura de Supercoop en San Telmo, en un edificio propio de la cooperativa. A ese primer paso se sumó en diciembre del año pasado la inauguración del segundo local en Caballito, sobre avenida La Plata, en un inmueble emblemático para la historia de la entidad. Allí funcionó durante años la casa matriz de El Hogar Obrero y hoy vuelve a tener actividad comercial, tras una inversión destinada a modernizar instalaciones y reconfigurar el espacio para el formato supermercado.
La expansión no se detiene allí. Según el cronograma que manejan las autoridades de la cooperativa, en los próximos meses abrirá un tercer Supercoop en Balvanera, sobre la calle Perón, y el 28 de febrero se sumará otro local en Saavedra, en la zona de Manzanares y Balbín. Además, está prevista una apertura en Lobos, provincia de Buenos Aires, aunque bajo la marca Cooperativa Obrera, el socio estratégico que opera la cadena.
Un regreso con anclaje histórico y edificios propios
El plan de crecimiento se apoya en un activo clave: la red de inmuebles que El Hogar Obrero conserva en la Ciudad, muchos de ellos construidos durante su etapa de mayor expansión y que durante años fueron alquilados a cadenas privadas. A medida que esos contratos vencen, la cooperativa avanza en su reconversión para volver a operar supermercados propios.
“El desafío es volver a instalar el cooperativismo de consumo en la Ciudad, con un formato de cercanía, reconocible para el vecino, pero con instalaciones completamente nuevas”, explicó Néstor Fiumano, presidente de El Hogar Obrero, tras la apertura en Caballito. En ese local, la reapertura permitió generar 27 puestos de trabajo directos, con una alta respuesta inicial del público: solo en la primera jornada se registraron alrededor de 2.000 operaciones.
La inauguración contó además con un fuerte respaldo institucional. Participaron autoridades del INAES, referentes del cooperativismo local e internacional y dirigentes históricos del sector, en una señal política que refuerza el perfil del proyecto como algo más que una apuesta comercial.
Cooperativismo, consumo y una apuesta contracíclica
El regreso de Supercoop se da en un escenario complejo para el retail, marcado por cierres de sucursales, reestructuraciones y procesos de venta de grandes cadenas. En ese contexto, El Hogar Obrero y la Cooperativa Obrera apuestan a un modelo contracíclico, basado en precios competitivos, marcas propias y reinversión de excedentes.
Con una historia que se remonta a 1905, cuando fue fundada por referentes del socialismo argentino como Juan B. Justo, El Hogar Obrero llegó a convertirse en una de las organizaciones cooperativas más importantes del país. En su apogeo, Supercoop alcanzó más de 300 sucursales y 14.500 empleados, hasta que la crisis de fines de los ochenta, el impacto del Plan Bonex y la posterior apertura económica derivaron en su colapso y concurso preventivo.
Tras años de reordenamiento, un proceso que se extendió hasta la década pasada, la entidad busca ahora reconstruir escala de manera gradual, apoyándose en alianzas estratégicas y activos propios. “La intención es que Supercoop vuelva a tener relevancia en la Ciudad, como la tuvo hace treinta años”, señaló Fiumano, quien no descartó nuevas inversiones inmobiliarias para sostener el crecimiento durante 2026.
Más allá de la nostalgia, el regreso de Supercoop funciona como una señal de que el modelo cooperativo vuelve a encontrar espacio en el consumo urbano, en un mercado donde la cercanía, el precio y la identidad barrial vuelven a ganar peso frente a las grandes superficies.





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