10 de febrero 2026 - 13:34

El vidrio también sufre la ola importadora: Rigolleau perdió $5.596 millones y sus ventas se desplomaron

La histórica fabricante acusó una caída del 19% en su facturación y fuerte retroceso en exportaciones. La empresa reconoció que el ingreso de productos importados erosionó su competitividad.

La compañía registró una pérdida neta de $5.596 millones, más que duplicando el rojo de $2.599 millones contabilizado en el ejercicio anterior.

La compañía registró una pérdida neta de $5.596 millones, más que duplicando el rojo de $2.599 millones contabilizado en el ejercicio anterior.

Rigolleau, uno de los principales fabricantes de envases de vidrio del país, cerró su ejercicio fiscal 2025 con un nuevo deterioro en sus resultados. La compañía registró una pérdida neta de $5.596 millones, más que duplicando el rojo de $2.599 millones contabilizado en el ejercicio anterior, en un escenario marcado por la caída del consumo, la pérdida de competitividad frente a importaciones y una retracción en sus principales líneas de negocio.

El deterioro se reflejó con claridad en la evolución de su facturación. Las ventas totalizaron $112.088 millones, lo que representó una caída del 19% en términos reales frente al ejercicio previo, cuando habían alcanzado los $139.189 millones a moneda constante. Según explicó el directorio, el desempeño estuvo condicionado por un contexto macroeconómico que impactó directamente sobre la demanda de productos vinculados a bebidas, alimentos y consumo masivo.

“La actividad de la sociedad se desarrolló durante este ejercicio en un contexto macro muy desafiante, en el que los indicadores de consumo, venta minorista y mayorista y también particularmente los de venta de bebidas y alimentos no terminaron de recuperar las caídas acumuladas en los últimos dos ejercicios”, señaló la compañía en su memoria anual.

El impacto también se trasladó al nivel de actividad industrial. El volumen físico despachado alcanzó las 117.452 toneladas, lo que implicó una caída del 11% respecto del año anterior, mientras que la producción total fue de 114.305 toneladas. La empresa atribuyó esta contracción a la menor demanda de sus principales clientes y a la pérdida de competitividad en algunos segmentos.

Caída de exportaciones y presión de importaciones

Uno de los segmentos más afectados fue el frente externo. Las ventas de exportación cayeron 37,8% interanual, reflejando el deterioro de la competitividad de los productos locales frente a los mercados internacionales. La empresa indicó que “las ventas de exportación son las que más sufrieron el deterioro competitivo y continuaron con la caída ya registrada en los dos períodos anteriores”.

En paralelo, el avance de productos importados también afectó el desempeño de la compañía, especialmente en la unidad de negocios Hogar. La empresa reconoció que “el efecto de la importación de bienes a precios muy diferenciales respecto de los habituales de los últimos períodos erosionó la competitividad de los productos de la Sociedad en el mercado”.

Este fenómeno obligó a la empresa a realizar ajustes en su estrategia comercial, incluyendo cambios en el abastecimiento y el desarrollo de nuevos proveedores, en un intento por reducir costos y mejorar su posicionamiento frente a la competencia externa.

La caída de la actividad también impactó en la utilización de su capacidad instalada. La compañía operó con niveles de producción cercanos al 60%, en línea con el promedio de la industria, lo que incrementó los costos unitarios y redujo la eficiencia operativa.

Rigolleau: mejor en el corto; en el largo no

Resultado operativo negativo y deterioro del patrimonio

El deterioro de la actividad se reflejó en el resultado operativo, que registró una pérdida de $3.509 millones, profundizando el resultado negativo de $2.950 millones del ejercicio anterior. Esto implica que el negocio principal de la empresa no logró generar ganancias suficientes para cubrir sus costos operativos.

A este resultado se sumaron pérdidas financieras y efectos derivados de la dinámica macroeconómica, incluyendo el impacto de las tasas de interés y la inflación sobre su estructura financiera.

El patrimonio neto, en tanto, se redujo a $101.508 millones, desde los $107.104 millones del año anterior, como consecuencia de las pérdidas acumuladas.

No obstante, la empresa logró mantener bajo control su nivel de endeudamiento. La deuda bancaria se redujo a $12.900 millones, frente a los $15.321 millones del ejercicio previo, lo que refleja una política de reducción de pasivos financieros en un contexto de elevada incertidumbre.

A pesar de las pérdidas, la compañía continuó generando flujo de fondos positivo en sus operaciones. El flujo neto de efectivo generado por actividades operativas alcanzó los $8.904 millones, lo que contribuyó a sostener su liquidez y financiar sus operaciones.

Los indicadores financieros reflejan que, pese al deterioro de los resultados, la empresa mantiene una estructura patrimonial sólida. El índice de liquidez fue de 2,46 y el de solvencia alcanzó 3,23, lo que indica que cuenta con activos suficientes para afrontar sus compromisos.

De cara al futuro, la empresa anticipó un escenario desafiante, aunque con expectativas de cierta estabilización. “Las perspectivas para el próximo ejercicio están enmarcadas en la elevada probabilidad de que las condiciones macroeconómicas continúen bajo los mismos parámetros vigentes al cierre del ejercicio”, señaló el directorio.

En ese sentido, la compañía proyecta un crecimiento moderado en volumen y ventas en línea con la inflación, aunque reconoce que la recuperación dependerá en gran medida de la evolución del consumo y del contexto económico general.

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