27 de enero 2026 - 17:11

Ola importadora: despidos, cierres y conflictos laborales se multiplican en la industria textil

Dass volvió a recortar personal en Misiones, Cocot enfrenta un fuerte conflicto tras más de 100 despidos, y la histórica Emilio Alal cerró sus plantas en Corrientes y Chaco.

En los últimos dos años Dass ya despidió a más de 900 trabajadores y cerró una de sus fábricas. 
En los últimos dos años Dass ya despidió a más de 900 trabajadores y cerró una de sus fábricas. 

El inicio de 2026 confirmó que la crisis del sector textil y del calzado no encuentra piso. En las últimas semanas, despidos masivos, cierres definitivos de plantas y conflictos salariales volvieron a multiplicarse en un rubro que no logra frenar la pérdida de mano de obra, en un contexto marcado por la apertura de importaciones, la caída del consumo interno y el deterioro financiero de las empresas.

Solo en enero se contabilizan más de 430 trabajadores afectados por despidos directos o cierres fabriles, sin contar suspensiones ni retiros voluntarios en curso. Los números se explican por una combinación que se repite en todos los casos: menor producción local y mayor ingreso de prendas y calzado importados, en especial desde Asia.

Según datos oficiales del Indec, la fabricación de calzado y sus partes cayó 30,9% interanual en noviembre de 2025, mientras que la de prendas de vestir retrocedió 11,7%. La utilización de la capacidad instalada perforó el 30%, el nivel más bajo de la serie. En paralelo, relevamientos de entidades sectoriales estiman que desde diciembre de 2023 se perdieron más de 16.000 puestos de trabajo formales en el complejo textil, confección, cuero y calzado.

Dass: más despidos y producción garantizada solo hasta junio

El caso más reciente es el de Grupo Dass, fabricante de calzado deportivo para marcas como Adidas y Nike, que despidió a 43 trabajadores de su planta de Eldorado, Misiones. Según confirmaron fuentes gremiales, la decisión respondió a una reducción de pedidos, en particular por parte de Adidas, y a la caída general de la actividad.

Desde la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado (UTICRA) advirtieron que la planta tiene producción comprometida únicamente hasta junio, lo que profundiza la incertidumbre sobre su continuidad. “El futuro se ve muy oscuro, no hay un horizonte claro”, sostuvo el delegado gremial Gustavo Melgarejo, tras señalar que las desvinculaciones se produjeron de manera abrupta, pese a que semanas atrás la empresa hablaba de estabilidad laboral.

Desde que asumió Javier Milei, Dass despidió a más de 900 trabajadores y cerró una planta, la de Coronel Suárez, en enero del año pasado. En su mejor momento, la firma llegó a emplear a 1.500 personas en Misiones y producía más de 20.000 pares diarios.

El repliegue de Dass se explica, según el gremio, por la importación creciente de calzado desde Brasil y Asia, que desplazó la producción local incluso para marcas que históricamente fabricaban en el país.

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Solo en enero se contabilizan más de 430 trabajadores afectados por despidos directos o cierres fabriles.

Solo en enero se contabilizan más de 430 trabajadores afectados por despidos directos o cierres fabriles.

Cocot y Emilio Alal: conflicto salarial y cierres definitivos

La crisis también se profundiza en el segmento textil. En la Ciudad de Buenos Aires, la empresa Eseka S.A., dueña de las marcas Cocot y Dufour, atraviesa un conflicto abierto con sus trabajadores tras más de 100 despidos a fines del año pasado y nuevas tensiones por el pago fraccionado de salarios, aguinaldos y vacaciones.

Delegados gremiales denunciaron que la firma avanzó con retiros voluntarios, atrasos salariales y un esquema de pagos en cuotas, mientras parte de la producción comenzó a ser importada desde China. “La ropa interior viene directamente del exterior y acá solo se termina o etiqueta”, señalaron trabajadores durante las protestas realizadas en la planta de Parque Chas. Según datos sectoriales, el personal pasó de más de 600 empleados a cerca de 480, en un contexto donde los salarios promedian los $700.000 por jornadas de nueve horas.

El golpe más duro, sin embargo, llegó desde el interior. La histórica textil Emilio Alal, con más de 100 años de trayectoria, anunció el cierre definitivo de sus plantas en Goya (Corrientes) y Villa Ángela (Chaco), dejando más de 250 trabajadores sin empleo. En un comunicado, la empresa atribuyó la decisión a la apertura indiscriminada de importaciones, el atraso cambiario, los altos costos financieros, laborales y energéticos y la caída del poder adquisitivo.

“La continuidad de las operaciones se volvió inviable”, explicó la firma, que aseguró haber agotado todas las alternativas para sostener la actividad. El cierre representa un fuerte impacto social en Goya, donde la planta era uno de los principales empleadores privados.

Desde el sector empresario y sindical coinciden en el diagnóstico. La desregulación del régimen courier, la flexibilización aduanera y la falta de controles impulsaron un fuerte crecimiento del ingreso de productos importados. Según la Fundación Pro Tejer, China concentra más del 70% del mercado textil importado, desplazando producción nacional.

El efecto se traduce en menos producción local, más plantas inactivas y pérdida sostenida de empleo. En el último bimestre de 2025, las ventas de indumentaria cayeron 9,4%, y siete de cada diez empresas registraron retrocesos.

El arranque de 2026 muestra así un sector que sigue achicándose, con despidos como variable de ajuste y una ola importadora que, lejos de frenarse, continúa profundizando la crisis del entramado textil y del calzado en la Argentina.

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