Una escena de fuerte impacto institucional se vivió este lunes por la noche en la ciudad de Rosario, cuando familiares de policías que realizaban una protesta pacífica frente a la sede de la Unidad Regional II fueron desalojados mediante el uso de la fuerza por el propio personal policial, en un operativo ordenado desde la cúpula de la fuerza.
Protesta policial en Santa Fe: tensión en Rosario tras un operativo contra familiares de efectivos
La protesta se desarrollaba de manera pacífica. La orden derivó de la cúpula policial.
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La policía reprimió a policías que se manifestaban en Rosario.
La intervención fue encabezada por el jefe de Policía de la provincia de Santa Fe, Luis Maldonado, quien se presentó en el lugar junto al jefe de la Unidad Regional II, Guillermo Fabricio Solari, acompañados por un grupo reducido de efectivos.
La represión durante la manifestación
De acuerdo con los testimonios recogidos en el lugar, el procedimiento incluyó el uso de bastones y gas pimienta contra personas que se encontraban manifestándose sin ejercer violencia.
También se denunciaron empujones y agresiones físicas contra familiares de policías que reclamaban mejoras salariales, condiciones laborales dignas y respuestas concretas por parte de las autoridades.
El episodio generó indignación entre el personal policial y su entorno familiar, que desde hace días venían realizando concentraciones en distintos puntos de la provincia para visibilizar sus reclamos.
Un conflicto que se agrava
Diversas voces dentro y fuera de la fuerza interpretaron el operativo como una señal del nivel de deterioro interno que atraviesa la institución.
En lugar de abrir canales de diálogo, la conducción optó por una demostración de autoridad que terminó profundizando el conflicto y ampliando la brecha entre los mandos superiores y el resto del personal.
La decisión de aplicar la fuerza contra familiares de efectivos fue considerada por distintos sectores como un punto de quiebre, que elevó la tensión y dejó expuesta la fragilidad del vínculo interno dentro de la Policía santafesina.
Referentes del ámbito policial recordaron antecedentes que, a su criterio, guardan similitudes con lo ocurrido. Mencionaron hechos registrados en 2005, durante el gobierno de Jorge Obeid y la gestión del entonces ministro Rosúa, cuando decisiones adoptadas por la conducción fueron leídas como provocaciones hacia el personal en contextos de alta conflictividad.
En aquella etapa, dirigentes de APROPOL intervinieron para evitar una escalada mayor y denunciaron maniobras impulsadas desde el poder político.
En el escenario actual, señalaron que vuelven a aparecer prácticas similares, como el seguimiento del personal a través de Asuntos Internos, incluso mediante redes sociales, y presiones en distintas dependencias provinciales.
Los principales reclamos
Lo sucedido frente a la Unidad Regional II se sumó a una serie de episodios que evidencian el delicado momento que atraviesa la Policía de Santa Fe, con un creciente nivel de movilización de efectivos y familiares en varias ciudades de la provincia.
La preocupación se centra ahora en las consecuencias institucionales de estas decisiones y en el impacto que pueden tener en el corto plazo dentro de una fuerza atravesada por reclamos estructurales no resueltos.
Tras el operativo, distintos sectores sostuvieron que Maldonado y Solari perdieron legitimidad para continuar al frente de la institución. Consideraron que ordenar y encabezar un procedimiento represivo contra familiares del propio personal constituye un hecho grave, incompatible con la responsabilidad de conducción.
En ese sentido, reclamaron que ambos funcionarios presenten de manera inmediata su pase a retiro, al entender que su accionar dejó una marca negativa en la historia reciente de la Policía de Santa Fe y afectó la dignidad de quienes integran la fuerza, al priorizar la preservación de cargos y privilegios por sobre el respeto y el diálogo institucional.



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