26 de febrero 2026 - 20:30

En qué gastan su fortuna: los lujos más extravagantes de los millonarios

Restos fósiles, piezas históricas y objetos deportivos únicos integran la lista de compras que rompen cualquier parámetro.

Los lujos de los multimillonarios

Los lujos de los multimillonarios

Freepik

Cuando el dinero deja de ser un límite, el consumo adopta otra escala. Para ciertos multimillonarios del mundo, adquirir una mansión o un yate ya no alcanza y buscan piezas únicas, cargadas de historia o directamente imposibles de replicar. En ese universo, el lujo no pasa solo por el precio sino por la rareza extrema del objeto.

Las subastas internacionales se convirtieron en el escenario ideal para estas compras fuera de lo común. Casas como Sotheby’s o Christie’s registraron en los últimos años ventas que superaron decenas de millones de dólares por artículos que, para la mayoría, serían impensados. La lógica es simple: cuanto más exclusivo y singular, mayor atractivo para quienes pueden pagarlo.

El fenómeno combina inversión, ego y colección. Algunos compradores argumentan que se trata de activos que pueden revalorizarse; otros, simplemente, buscan darse un gusto que nadie más puede tener. Entre esos caprichos aparecen desde fósiles prehistóricos hasta reliquias reales y zapatillas deportivas convertidas en piezas de museo.

Dólares

Huesos de dinosaurio

En 2020, el esqueleto de un Tyrannosaurus rex casi completo fue vendido por unos 31,8 millones de dólares en una subasta organizada por Christie's. La cifra sorprendió incluso a los especialistas del mercado del arte y las antigüedades. El fósil, apodado “Stan”, se transformó en uno de los dinosaurios más caros jamás comercializados.

Este tipo de adquisiciones genera debate en la comunidad científica. Paleontólogos advierten que cuando restos de ese valor histórico quedan en manos privadas, se limita el acceso para la investigación y la exhibición pública. Aun así, la demanda existe y el interés de coleccionistas no parece disminuir.

Para quienes desembolsan esas sumas, no se trata solo de tener un objeto antiguo: es poseer una pieza con más de 60 millones de años de historia, algo que literalmente no puede fabricarse ni repetirse. Tener un dinosaurio en el living es la máxima expresión de exclusividad.

Millonario 4122025

Joyas de la realeza

Las piezas vinculadas a casas reales también figuran entre los artículos más codiciados. Joyas asociadas a figuras como María Antonieta alcanzaron cifras millonarias en subastas europeas. En 2018, un colgante con diamante que perteneció a la reina francesa fue vendido por más de 30 millones de dólares.

El atractivo no es solo el oro o las piedras preciosas. Lo que eleva el precio es la carga simbólica y política del objeto, su conexión directa con momentos históricos decisivos. Para algunos compradores, se trata de conservar un fragmento tangible del pasado.

Este mercado también tiene sus zonas grises. La autenticidad, la procedencia y la trazabilidad son aspectos clave. Una pieza con documentación sólida puede multiplicar su valor, mientras que cualquier duda reduce el interés.

Zapatillas de Michael Jordan

El deporte tampoco queda afuera de este circuito. En 2023, un par de zapatillas usadas por Michael Jordan durante las Finales de la NBA de 1998 se vendió por más de 2 millones de dólares en Sotheby's. El modelo formó parte de la temporada conocida como “The Last Dance”, la última campaña del jugador con los Chicago Bulls.

Para los fanáticos del básquet, esas zapatillas representan un momento icónico del deporte mundial. Para los coleccionistas de alto patrimonio, son además un activo cultural con potencial de revalorización. El mercado de memorabilia deportiva creció con fuerza en la última década, impulsado por la globalización y las plataformas digitales.

En este caso, el valor radica en que fueron usadas en partidos oficiales y en instancias decisivas, no simples réplicas. Esa diferencia es la que dispara cifras que parecen irreales para el público general.

Estos ejemplos muestran que el lujo extremo no siempre se traduce en autos o propiedades. A veces adopta formas inesperadas, desde un fósil prehistórico hasta un objeto que pasó por las manos de una figura legendaria. En ese universo, el dinero no solo compra cosas: compra historia, singularidad y, sobre todo, la posibilidad de tener algo que casi nadie más puede siquiera imaginar.

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