Para conseguir una obra que genere millones y sea aclamada en todo el mundo, Harper Lee atravesó un proceso complejo. El comienzo fue difícil porque tenía un empleo que le quitaba el tiempo necesario para escribir, pero un gesto inolvidable de sus amigos más cercanos le cambió la vida y le permitió dedicarse de lleno a su carrera.
Escribió un libro hace 50 años y facturó u$s9.000 al día: la historia de Harper Lee
Tuvo que abandonar un trabajo que no le gustaba y recibió la asistencia necesaria para poder darle vida a la obra que le ayudaría a ganar una fortuna.
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Gracias al apoyo de sus amigos, pudo abocarse a la creación de una de las obras más rentables de la literatura.
Una vez terminado ese manuscrito capaz de cambiar su vida, la autora no solo cumplió su sueño, sino que logró un impacto económico que al día de hoy sorprende a los expertos. Su novela generaba ingresos diarios que terminaron convirtiendo a “Matar a un ruiseñor” en un fenómeno sumamente rentable.
Quién fue Harper Lee antes de escribir uno de los clásicos más importantes de la literatura
Antes de convertirse en una de las escritoras más reconocidas de Estados Unidos, Harper Lee era una joven que intentaba hacerse un lugar en la literatura mientras mantenía un trabajo que no disfrutaba. En la década de 1950 vivía en Nueva York y se desempeñaba en el área de reservas de aerolíneas, lo que le dejaba poco tiempo para escribir.
Había llegado a la ciudad con una idea clara: quería ser escritora. Años antes estudió en Huntingdon College e ingresó a la Facultad de Derecho de la Universidad de Alabama, aunque terminó por abandonar la carrera porque entendió que su camino estaba en los libros.
Mientras trabajaba en Nueva York, redactaba relatos cortos y los enviaba a editoriales con la esperanza de encontrar una oportunidad. Durante esa etapa también mantuvo una amistad muy cercana con Truman Capote, a quien conocía desde la infancia en Monroeville, Alabama. La relación entre ambos continuó durante sus carreras y, años más tarde, colaboró con él durante la investigación de “A sangre fría”.
Además, el agente literario Maurice Crain comenzó a acompañarla en sus primeros pasos como autora y la animó a seguir desarrollando sus textos. Por esos mismos años conoció a Michael Brown y Joy Brown, dos amigos que tendrían un papel inesperado en el momento que cambiaría su carrera.
El regalo de Navidad que cambió su vida
En diciembre de 1956 llegó la oportunidad que cambiaría su trayectoria. La mañana de Navidad, Harper Lee encontró un sobre colgado del árbol en la casa de Michael y Joy Brown. Dentro había una nota que le anunciaba que tendría un año libre de su trabajo para escribir lo que quisiera.
Los Brown habían tenido un buen año y decidieron cubrir sus gastos durante los siguientes doce meses. La única condición era que aprovechara ese tiempo para dedicarse por completo a la escritura.
Hasta entonces, el principal problema no era la falta de ideas, sino la falta de tiempo. Después de pasar largas jornadas trabajando en una aerolínea, escribir quedaba relegado a los momentos en los que podía encontrar algo de energía. Con esa ayuda, por primera vez pudo concentrarse únicamente en crear.
El manuscrito que empezó durante ese período se llamó originalmente "Ve y pon un centinela". La historia seguía a Jean Louise "Scout" Finch, ya adulta, que regresaba a su ciudad natal en Alabama y se enfrentaba a las ideas de su padre, Atticus.
Cuando presentó el texto a la editorial JB Lippincott & Co., la editora Tay Hohoff vio que había una gran historia, pero consideró que todavía necesitaba mucho trabajo. Su propuesta fue centrarse en la infancia de Scout y reconstruir la novela desde esa mirada.
La escritora pasó más de dos años trabajando en esa nueva versión. El resultado fue una historia completamente diferente, con otro enfoque, otra estructura y otro tono. Finalmente, el 11 de julio de 1960 publicó “Matar a un ruiseñor”, una novela que recibió el Premio Pulitzer de Ficción en 1961 y se convirtió en uno de los grandes clásicos de la literatura estadounidense.
Cuánto ganó con "Matar a un ruiseñor"
El éxito de “Matar a un ruiseñor" no quedó ligado a los primeros años después de su publicación. A diferencia de muchos libros que tienen un gran impacto al salir y luego pierden fuerza con el tiempo, la novela de Harper Lee siguió encontrando nuevos lectores durante décadas.
La historia de Scout y Jem Finch se convirtió en una lectura habitual en escuelas y universidades de Estados Unidos, y el libro continuó vendiendo ejemplares mucho tiempo después de su lanzamiento.
Durante años, la cantidad exacta de dinero que generaba la novela fue desconocida. La cifra salió a la luz por una disputa judicial relacionada con la administración de sus derechos de autor.
Los documentos presentados en ese proceso mostraron que recibió u$s1.688.064,68 en regalías durante los seis meses que terminaron en diciembre de 2009. Si se proyecta ese período a un año completo, la cifra supera los u$s3,37 millones. Dividido por día, ese cálculo equivale a unos u$s9.250 diarios.
Harper Lee falleció mientras dormía el 19 de febrero de 2016 en Monroeville, Alabama, a los 89 años. Tras su muerte, sus derechos literarios continuaron administrándose a través del fideicomiso que había creado en 2011, encargado de gestionar los ingresos provenientes de “Matar a un ruiseñor” y otros materiales relacionados con su obra.
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