Claves para decidir una inversión: rentabilidad, riesgo y liquidez

Negocios

Como en todo gran paso en la vida, antes de tomar una decisión hay que identificar necesidades y objetivos.

Para el que comienza a adentrarse en el mundo de las inversiones por primera vez en esta época de coronavirus, se encontrará con una variable en alza: el riesgo. Aunque quizás esa palabra no le genere mucha simpatía como medida para potenciar sus ahorros, es probable que se sienta mejor con un concepto que está asociado: la rentabilidad.

Es que, normalmente, cuando un producto financiero u operación financiera tiene una alta rentabilidad es porque el riesgo también es alto. La tercera palabra que deberá mirar con atención es la liquidez, que es la facilidad de transformar esa inversión en dinero. En general, cuando acceder a ese dinero invertido es más fácil y más rápido, la rentabilidad es menor.

Como en todo gran paso en la vida, antes de tomar una decisión hay que identificar necesidades y objetivos. Por eso, -y esto es válido para contextos de incertidumbre como estos pero también para otros más tranquilos- quien esté evaluando una inversión necesita cruzar sus metas con estas tres variables.

El inversor debe, por ejemplo, chequear su necesidad de contar con el dinero rápidamente y, al mismo tiempo, su voluntad de asumir un riesgo a cambio de un mejor rendimiento. La inversión de bajo riesgo, buena liquidez y alta rentabilidad es el sueño de todos, pero es prácticamente imposible: existe una correlación entre estos tres elementos que es necesario entender y tener en cuenta.

Priorizar una variable por sobre la otra impactará en este trípode que está en la base de cada inversión. Por eso es que estas tres patas pueden servir para diferenciar cuál es una inversión ideal para otro y cuál para mí, o qué es lo mejor en este contexto o en este momento de mi vida. No es lo mismo planificar una inversión para comprar una casa que para unas vacaciones. Liquidez, rentabilidad y riesgo pueden adaptarse a cada objetivo, al estilo de cada persona y al contexto.

Cuando invertimos sacrificamos la capacidad de disfrutar de nuestro dinero hoy en función de una meta. Lo importante es ordenar las prioridades. Si uno no tiene claro cuándo necesitará el dinero y la inversión busca generar una reserva de emergencia para este momento de incertidumbre, por ejemplo, la liquidez es fundamental. Ahora, si el objetivo, es generar un resguardo para un retiro a largo plazo, la rentabilidad se ubica en el centro.

La variable riesgo, tercera en este trípode, es, lamentablemente, muy conocida para los latinoamericanos. Encontrar opciones que minimicen el riesgo y generen rentabilidades aceptables puede ser más difícil que en otras latitudes, pero hoy en día las herramientas digitales abren más opciones, con alternativas transparentes y confiables, que además son sencillas de operar desde un celular inteligente.

Con esta nueva realidad, a los intermediarios clásicos del mundo de las inversiones -como quienes operan en la Bolsa o los propios bancos- se les sumaron otros diferentes, como las Fintech, que ofrecen otras alternativas, a veces más simples. Para analizar cada opción, sea o no innovadora, debemos incluir siempre estas tres palabras: liquidez, riesgo y rentabilidad. El futuro de nuestros ahorros, el fruto de nuestro esfuerzo, depende de ello.

(*) Master en Economía, MBA en Finanzas y director de ventas globales de Bricksave

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