5 de marzo 2026 - 17:18

La dueña de Mauro Sergio evalúa extender suspensiones hasta mitad de año en su planta de Mar del Plata

Textilana mantendría sin actividad a 175 operarios hasta junio y pagaría salarios reducidos. Caída del consumo e importaciones presionan a una de las marcas históricas del sector.

El año pasado Textilana avanzó despidos y redujo su producción más del 20% para hacerle frente a la avalancha de importaciones. 

El año pasado Textilana avanzó despidos y redujo su producción más del 20% para hacerle frente a la avalancha de importaciones. 

La histórica textil Textilana, fabricante de la marca Mauro Sergio, atraviesa un nuevo capítulo en su proceso de ajuste productivo y laboral. La compañía analiza extender hasta junio las suspensiones que afectan a 175 trabajadores en su planta de Mar del Plata, en un contexto marcado por ventas deprimidas, caída del consumo interno y una mayor competencia de indumentaria importada.

El esquema de suspensiones rige desde noviembre del año pasado y, en principio, debía finalizar el 31 de marzo. Sin embargo, según trascendió en el ámbito gremial, la empresa evaluaría prolongar la medida por al menos tres meses más, lo que mantendría a buena parte del plantel sin tareas hasta mediados de año.

Actualmente unos 60 empleados continúan asistiendo a la fábrica, aunque con actividad muy limitada. El resto permanece suspendido bajo un esquema que contempla el pago de aproximadamente el 78% del salario de bolsillo, modalidad acordada para sostener el vínculo laboral mientras la producción permanece prácticamente paralizada.

Las condiciones de una eventual prórroga todavía se encontrarían en discusión entre la empresa y el sindicato del sector, y las definiciones podrían llegar en las próximas semanas, cuando estaba previsto el regreso del personal suspendido.

Una fábrica emblemática con producción frenada

La situación de Textilana refleja el complejo momento que atraviesa la industria textil local. Según señalaron representantes de los trabajadores, la planta se encuentra actualmente sin producción, lo que alimenta la incertidumbre sobre la continuidad del nivel de actividad si el mercado no logra reactivarse.

La compañía atribuye el parate a una fuerte caída en las ventas durante el último año, en un contexto además de aluvión de importaciones que afecta a todo el sector.

La marca Mauro Sergio se convirtió durante décadas en un símbolo de la industria textil marplatense, particularmente en la producción de sweaters y prendas de punto. La empresa llegó a desarrollar una estructura industrial integrada que abarca hilandería, tejido, tintorería y confección, lo que le permitió abastecer tanto al mercado interno como a distintos canales comerciales del país.

Fundada en los años 70, cuando operaba bajo el nombre Todisco, la compañía consolidó con el tiempo una de las plantas textiles más importantes de la región, con tecnología europea y una estructura productiva que integraba gran parte de la cadena de valor de la indumentaria.

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Según estimaciones del sector textil, actualmente más del 70% de las prendas que se venden en el país son importadas.

Según estimaciones del sector textil, actualmente más del 70% de las prendas que se venden en el país son importadas.

Un sector presionado por importaciones y caída del consumo

Las dificultades de Textilana se inscriben en un contexto más amplio que afecta a buena parte del entramado textil argentino. Durante los últimos dos años la actividad del sector registró fuertes caídas en producción y empleo, en paralelo con el deterioro del poder adquisitivo y el crecimiento de la oferta importada.

En 2025, la compañía ya había enfrentado una fuerte caída en su nivel de producción y un problema de sobrestock tras la temporada de invierno, en un escenario donde el ingreso de prendas del exterior comenzó a ganar participación en el mercado local.

Datos sectoriales indican que casi el 70% de la ropa consumida en Argentina proviene del exterior, mientras que las importaciones de indumentaria mostraron fuertes incrementos en los últimos años, presionando sobre la competitividad de la producción nacional. El fenómeno se siente con particular intensidad en Mar del Plata, históricamente considerada la “capital del pulóver”, donde la industria textil forma parte del entramado productivo local y sostiene miles de empleos directos e indirectos.

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