Ayala, sobre la crisis en la moda: "La pandemia frenó todas las ventas y cortó las cadenas de pago"

Negocios

Francisco Ayala habló con ámbito.com sobre la situación que atraviesa uno de los sectores más amplio del país que nuclea desde diseñadores, hasta peluqueros y artesanos. Reclamó mayor acceso a créditos, se refirió a la problemática de los alquileres y también aprovechó para proponer un cambio en el modelo productivo hacia un desarrollo sustentable.

"Estábamos en la última brazada y veníamos resistiendo con lo que pasó en los últimos cuatro años pero apareció esta pandemia. Hay una preocupación muy grande en el sector". Así resumió a ámbito.com Francisco Ayala, titular de la Cámara Argentina de la Moda, la situación que atraviesa el rubro. Con un sinfín de cheques rechazados, escasa comercialización y el peso de los alquileres sobre la espalda, muchos emprendedores se encuentran acorralados. Reclaman mayor cantidad de créditos blandos a tasa subsidiadas. El diseñador también se refirió a la necesidad de reconvertir la producción hacia un modelo sustentable y habló sobre el rol a futuro de la biotecnología en el rubro.

Meses atrás, cuando el Covid-19 no era ni siquiera una ficción en la mente más descabellada, la economía argentina ya atravesaba un difícil momento. El aumento sideral de las tarifas energéticas a hogares y fábricas, la depreciación del peso frente al dólar y las altas tasas de interés frenaron el consumo y empujaron a miles de empresas a bajar sus persianas. Miles de empleos se perdieron y quienes continuaron trabajando sufrieron un fuerte ajuste salarial ante la escalada inflacionaria.

La situación no fue ajena para aquellos que viven del trabajo en la industria de la moda. La apertura a insumos importados y las cifras que llegaban en la boleta de la luz poco a poco fue afectando a miles de emprendedores.

A la problemática acumulada en los últimos años, se le sumó una pandemia mundial que obligó al Gobierno a implementar una cuarentena para evitar decenas de miles de muertos. El aislamiento paralizó la actividad de casi todos los sectores - a excepción de los escenciales - y como tantos otros, los trabajadores de la moda debieron inevitablemente agregarle más peso a la mochila que ya cargaban.

"La pandemia frenó toda comercialización y esto a su vez cortó todas las cadenas de pago y producción", explicó Ayala y agregó: "Nadie estaba preparado para esto". El entramado de la industria es muy amplio: desde diseñadores, hasta artesanos y peluqueros, necesitan como tantos otros argentinos encontrar una solución a la crisis actual.

"Hay cosas como los créditos, los montos fijos a los monotributistas que son útiles, pero sinceramente no alcanzan en lo más mínimo. No estamos pidiendo abrir los negocios pasado mañana, sino diseñar estrategias específicas para cada rubro", dijo y profundizó: "Estamos todos atravesados por el mismo problema".

Periodista: ¿Cuál era la situación del sector previamente a la pandemia?

Francisco Ayala.: En los últimos años veníamos muy golpeados. La industria de la moda fue muy perjudicada con la apertura de las importaciones, el aumento de las tarifas y el dólar. Todos los insumos son importados. Estábamos en la última brazada con todo eso y apareció esto. Veníamos resistiendo y surgió esta pandemia. Hay una preocupación muy grande en el sector.

P.: ¿En qué situación se encuentran hoy en día?

F.A.: A mediados de abril declaramos la emergencia económica. Esto incluye al rubro de la moda en todos sus ámbitos ya que somos un gran entramado de profesiones. Hablamos de diseñadores, emprendedores, modistas, artesanos, peluqueros, maquilladores y aquellos que indirectamente trabajan con nosotros. También están quienes se dedican a la moda sostenible, un ítem nuevo con mucha proyección que tiene que ver con el comercio justo con un gran interés en la sustentabilidad. Estamos todos atravesados por el mismo problema.

P.: ¿Cuál es el principal problema que ven actualmente?

F.A.: El principal problema es que lógicamente por la pandemia se frenó toda comercialización y esto a su vez cortó la cadena de pago y producción. Algunas colecciones ya estaban vendidas o por venderse. El cheque con el que te habían pagado se cayó y los que vos diste para pagar deudas también se cayó. Nadie estaba preparado para esto y además veníamos bastante golpeados. Estamos en ese momento. Por ejemplo, yo hago vestidos a medida que en general son para eventos sociales. Esos eventos están suspendidos y van a seguir suspendidos, así que es muy grande la incertidumbre. Desde ese lugar hay que seguir afrontando gastos de alquileres y sueldos. No vamos a salir todos parados. Hay mucha gente que ya cerró los locales y verá como sigue.

P.: ¿Y cómo se sostiene un emprendimiento así?

F.A.: Es muy difícil. Mucha gente está cerrando sus negocios por que es imposible mantenerlos frente a los costos. Tenemos una problemática muy grande también que tiene que ver con los alquileres, algo que nos toca a todos, incluso por fuera de nuestro sector. El tema de los alquileres es imperante. No es voluntarismo. Nadie puede bancar su estructura más de un rato. Desde acá a que se abra y podamos vender se irán acumulando costos imposibles. Nosotros casi todos tenemos una condición de pyme.

P.: ¿Es mucho el empleo directo e indirecto afectado?

F.A.: Sí. Imaginate que dentro del rubro también se afectó a lo que tiene que ver con la comunicación de la moda y los eventos. Cuando uno hace un desfile se involucran modelos. También están aquellos que se dedican a las cuestiones técnicas como las pantallas, la música, la iluminación. Por otro lado, los medios de prensa que son exclusivos de la moda están paralizados o tratando de generar sinergia. Hay algunos que abren sus puertas para que los que trabajamos de la moda podamos subir contenidos. De esta manera, les sirve a ellos para que sus medios no queden como algo muerto y a nosotros por la difusión.

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P.: ¿Tienen un relevamiento de cuánta gente emplea la industria de la moda?

F.A.: Es inmensa la red que integra la industria de la moda. Hay varias decenas de miles de empleos seguramente. No hay relevamiento todavía pero como tenemos convenios con distintas universidades queremos plantear un análisis que confirme lo que creemos: que la moda es la segunda industria en generar empleo directo e indirecto en el país, después de la construcción.

P.: ¿Desde la declaración de emergencia hasta ahora cambió en algo la situación?

F.A.: La declaración fue en una instancia muy inicial cuando todavía el Gobierno no había dado ninguna de las herramientas que fueron dando. Hay cosas como los créditos, los montos fijos a los monotributistas que son útiles, pero sinceramente no alcanzan en lo más mínimo. Nosotros pedimos poder acceder a créditos subsidiados a tasas muy blandas. No estamos pidiendo abrir los negocios pasado mañana, sino diseñar estrategias específicas para cada rubro. En este último tiempo, la cámara ha cambiado su función porque nos hemos agrupado aún más y ampliamos la mirada respecto a los comerciantes que están cerrando locales o que tienen que cambiar los formatos y que no pueden arreglar con los dueños.

P.: Por la pandemia muchas empresas y emprendedores tuvieron que reconvertirse. Algunos aprovecharon el momento para hacer barbijos o camisolines para el sector de salud. ¿En el caso de ustedes también?

F.A.: Sí, sin duda. Hay muchas marcas que vieron en eso una posibilidad. Sin embargo, creo que por ejemplo en el caso de los barbijos considero que tiene que ser algo universal y me parece que ponerle diseño es algo peligroso. Veo que hay algunos que los hacen bordados y he escuchado hasta el hartazgo que tiene que ser liso y limpiable. Hay otras cosas que tiene que ver con la producción de camisolines. Muchas cooperativas han ido por ese lado para sobrevivir, para pagar lo diario. En Rosario hay marcas que se han unido para producir camisolines a pedido de determinados hospitales.

Ministerio de Desarrollo Productivo on Twitter

P.: ¿Y el día después cómo lo ven? ¿La salida de la crisis del coronavirus como la empiezan a pensar?

F.A.: Hoy en día además de pedir ciertas cosas al Gobierno también estamos interesados en ofrecer soluciones. No queremos quedarnos solo en un reclamo. Algo en lo que estamos trabajando es en los protocolos sanitarios para la reapertura a mediano plazo de locales y espacios, con sus complejidades. Por ejemplo en mi caso hago prendas a medida con trabajo sobre el cuerpo de los clientes, lo cual es una problemática distinta a la de una marca que tiene locales en todos los shopping y tienen 10 probadores por local.

P.: ¿En estos protocolos están evaluando la venta online como base para el futuro del negocio?

F.A.: Es algo que realmente nos interesa desarrollar. Mandamos cartas a Desarrollo Productivo. Nos respondieron mandandonos las herramientas que están impulsando y diciéndonos que nos van a atender. Sin embargo, todavía no pudimos concretar ninguna reunión. La venta online no es una realidad todavía en Argentina, hay muy pocos que lo hacen. Sin embargo, quienes ya lo están implementando aplican los protocolos estrictos sobre cómo armar y hacer el envío de los paquetes. El día después es una de las cosas en la que estamos trabajando todos. Pese a eso hay que tener en claro que trabajamos de la moda. Somos diseñadores, no somos economistas. No lo teníamos pensado.

P.: ¿Cómo analizan la competencia con respecto a las prendas importadas?

F.A.: Es muy despareja la competencia y es muy perjudicial para el sector. Hay un reclamo que estamos haciendo como grupo para que la moda tenga una visión de Estado. Por ejemplo, durante muchos años hubo producción de telas en Argentina, pero entre la dictadura y el menemismo se terminó de liquidar todo y esos industriales devinieron en importadores. Nosotros fabricábamos lanas y algodones y hace años no lo hacemos, teniendo la mejor lana del mundo. Ahora la entregamos para que le pongan el valor agregado en otro lugar. Si con la materia prima se pudiera fabricar tela y agregarle el diseño y la creatividad argentina, puede salir algo muy interesante. La industria en el país se destruyó, pero con políticas se pueden regenerar. En Francia la moda es la tercera industria, porque se lo toma con la seriedad que requiere. Acá hay una visión que la vincula con la frivolidad.

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P.: ¿Crees que es momento de cambiar el modelo productivo por uno más sustentable?

F.A.: Creo que sí. Ya que el modelo productivo actual es tan hegemónico y en este momento se paralizó por la pandemia, tenemos que meter un cambio e ir hacia un terreno un poco más interesante. Sobre todo en nuestro caso que veníamos muy golpeados vendiendo un producto que es muy difícil que tenga identidad porque se hace con una materia prima que no es nuestra. Me parece que el camino a lo sustentable es necesario. Hay que reconvertir todo. Creo que es necesario. Hay que avanzar hacia un comercio justo y que las cosas valgan por lo que son y no por su precio. Así se valorizarían más todos los procesos productivos.

P.: ¿A nivel mundial, en qué momento se encuentra el sector?

F.A.: La moda está en un momento bisagra. Están apareciendo muchos materiales creados con biotecnología. Con una botella de plástico y un proceso podes hacer un hilado. Más interesante es que con los desechos se puede hacer mucho. Con la industria láctea, tres hongos y cuatro bacterias también haces un hilado. Lo mismo con la yerba mate o las cáscaras del arroz, a partir de lo que se puede hacer cuero. Toda esa tecnología que esta al arribar va a poner todo un abanico de materiales que el diseñador nunca tuvo en su mano. Va a poder inclusive diseñar el material con el que va a poder trabajar. Por eso hay que mezclar la ciencia con lo profundamente nuestro, los materiales y las artesanías ancestrales. Para que podamos tener algo de bandera. En la moda no tenemos un Malbec argentino pero somos los dueños de la mejor mano de obra del mundo. No la podemos dejar pasar.

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