27 de mayo 2024 - 08:20

Nueva arremetida de la industria musical contra Spotify por cambios en el modelo de facturación

La plataforma sueca de streaming musical reclasificó sus planes de suscripción Premium, incluyendo audiolibros. Denuncian que así se redujeron 20% las regalías automáticas para músicos y editores.

Spotify fue creada en 2006 en Estocolmo. Desde entonces, siempre mantuvo una relación de amor-odio con las discográficas y los músicos.

Spotify fue creada en 2006 en Estocolmo. Desde entonces, siempre mantuvo una relación de amor-odio con las discográficas y los músicos.

Desde su fundación en 2006 en Estocolmo, Spotify mantuvo una relación cambiante con las compañías discográficas y los artistas. En la actualidad, la plataforma de streaming musical se convirtió en un gigante que cuenta con 600 millones de suscriptores activos mensuales en todo el mundo, de los cuales 240 pagan por el servicio. Pero a medida que su crecimiento se aceleró, también fueron más frecuentes los conflictos con los otros actores de la industria musical.

Una de las razones que explica esta situación son los resultados operativos de la empresa sueca, que pese a su gran éxito no logra registrar ganancias en los últimos nueve años. En el último ejercicio anual registró pérdidas por aproximadamente 530 millones de dólares.

Esta situación de inestabilidad operativa hace que cada tanto la compañía fundada por el sueco Daniel Ek aplique recortes de gastos en su estructura corporativa, aumentos de precios de las suscripciones y también cambios en su política de facturación que afectan los montos destinados al pago de regalías a los autores y las discográficas que los representan y editan sus discos. Esto último es lo que activó recientemente un nuevo conflicto de intereses.

Desde marzo de este año, por ahora sólo en Estados Unidos, Spotify decidió reclasificar sus planes de suscripción Premium Individual, Dúo y Familiar y los pasó a considerar “ofertas combinadas”, ya que comenzó a incluir el acceso a audiolibros.

Sin embargo, este “empaquetado” de servicios tendría la intención oculta de reducir las transferencias de regalías automáticas, según denunciaron en EE.UU. diversas entidades que nuclean a editores independientes, discográficas y otros sectores afectados por los cambios que introdujo Spotify.

Entidades como la NMPA (National Music Publishers’ Association) y AIMP (Association of Independent Music Publishers), argumentan que esta reclasificación es ilegal y no cumple con las regulaciones vigentes.

La controversia gira en torno al empaquetado de sus servicios y el impacto de esta estrategia en las regalías y busca recuperar las regalías no pagadas por Spotify, que los demandantes estiman en el orden de los u$s120 millones al año.

Señalan, por ejemplo, que el plan de audiolibros por separado de Spotify, aunque cuesta sólo un dólar menos que el plan Premium, aún ofrece acceso ilimitado a música, lo que refuerza su argumento de que no hay una distinción real en los productos ofrecidos.

La guerra por el negocio del streaming

Adicionalmente, la Asociación Nacional de Editores de Música (NMPA) añadió una denuncia vinculada con otro servicio agregado por Spotify sin consentimiento de la industria. Sostiene que estaría albergando la transcripción de letras de canciones no autorizadas en su plataforma.

Las grandes discográficas también toman protagonismo en la disputa. El CEO de Sony Music Publishing, Jon Platt, envió recientemente un memorando a los compositores de la compañía para informarles sobre la disputa en curso con Spotify.

Platt sostuvo que la multinacional está “considerando todas las opciones” que fueran necesarias para impedir que Spotify utilice este mecanismo para pagar regalías automáticas más bajas, que estimó en aproximadamente un 20% sobre los valores habituales. Esto se leyó como una amenaza de llevar la discusión a los tribunales.

Según Platt, la licencia obligatoria permite una tasa de conjunto con descuento en ciertas circunstancias, pero lo que se está haciendo no se ajusta a los parámetros acordados la última vez que se actualizó en 2022. “Spotify ha agregado audiolibros a su nivel de suscripción premium y ha reclasificado unilateralmente su producto como un paquete. Así todos los suscriptores estadounidenses son parte de un conjunto sin elegir explícitamente esta opción”, explican en la discográfica.

La respuesta de Spotify a las acusaciones, tanto por la reclasificación de paquetes como por el uso indebido de letras de canciones, llegó casi de inmediato. Un vocero de la empresa dijo que el reclamo sobre las letras es “una estratagema publicitaria llena de afirmaciones falsas y engañosas” y la consideró un intento de desviar la atención de la disputa de fondo por los cambios en el sistema de regalías.

Spotify aclaró que es una plataforma para contenido con licencia y tiene procesos claros para que los titulares de derechos reporten cualquier contenido no autorizado.

Detalló además que en 2023 pagó una cantidad récord para beneficiar a los compositores y planean superar esta cifra en 2024. En su reporte denominado Loud and Clear, informó que en los últimos dos años lleva pagados casi u$s4.000 millones a nivel global a los titulares de derechos discográficos.

También precisó que el año pasado distribuyó u$s9.000 millones a compañías discográficas, editoriales de música, distribuidores independientes, organizaciones de derechos de interpretación y sociedades de gestión colectiva.

Esas explicaciones no atenuaron el enojo de la Asociación Nacional de Editoriales de Música de los Estados Unidos (NMPA), que está pidiendo al Congreso de Estados Unidos que permita a las editoriales de música negociar directamente con plataformas de streaming como Spotify.

Compositores reclaman al Capitolio más libertad para negociar

Actualmente las tarifas que paga Spotify a los compositores por cada reproducción, se basa en una tarifa acordada por el gobierno de los EE.UU., a diferencia de las tarifas que paga a las discográficas, con las cuales Spotify negocia directamente sin intervención regulatoria.

En la práctica, alrededor de un 30% de los ingresos de Spotify van directo a las cuentas de los sellos, y a las editoriales les corresponde solamente entre un 10% y un 15% aproximadamente.

Por eso, éstas quieren tener la posibilidad de negociar directamente con los servicios de streaming para poder mejorar los ingresos para los compositores que representan.

Según datos de la consultora alemana Statista, la empresa sueca cuenta con más de 600 millones de usuarios activos mensuales en todo el mundo, frente a los 101 de su principal competidor, Apple Music. De ese total, unos 240 millones correspondían en 2023 a suscriptores de pago, que son, precisamente, el origen de la mayor parte de sus ingresos.

Eso significa que alrededor de u$s11.570 millones del total percibido por la compañía sueca procedieron de las cuentas premium en 2023.

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