30 de mayo 2025 - 09:30

Se dio por vencido y perdió oficialmente su fortuna de 742 millones de euros en Bitcoin después de buscarlos 12 años

Hace más de una década, James Howells desechó el disco duro que contenía las claves de acceso a una fortuna millonaria en criptomonedas.

La historia de James Howells expone lo negativo que tienen las criptomonedas: un segundo de distracción equivale a perder millones. 

La historia de James Howells expone lo negativo que tienen las criptomonedas: un segundo de distracción equivale a perder millones. 

En estos últimos años, las criptomonedas dejaron de ser un concepto experimental de los programadores, para convertirse en una de las revoluciones financieras más significativas de nuestro siglo. Se trata de divisas digitales descentralizadas que funcionan mediante tecnología blockchain, lo que permite realizar transacciones rápidas y sin intermediarios como bancos o gobiernos.

Bitcoin, la primera y más conocida de estas monedas, cambió la perspectiva del dinero. Desde su creación en 2009, por Satoshi Nakamoto, una persona o un equipo que utilizó el nombre como seudónimo, fue el catalizador para una serie de innovaciones tecnológicas y económicas alrededor del mundo.

Estas divisas no existen en formato físico: se almacenan en monederos digitales y se accede a ellas mediante claves privadas algo que convierte su seguridad en un aspecto crucial. Si bien su valor es volátil, siendo protagonistas de increíbles subidas y abruptas caídas, son vistas tanto como una oportunidad de inversión como una herramienta para la innovación tecnológica.

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En este sentido, surgen nuevas figuras en el ámbito fintech. Pioneros que confiaron en esta tecnología e invirtieron su dinero, como es el caso de James Howells. Pero lejos de lo esperado, no logró cosechar grandes fortunas porque, hace doce años, desechó un disco duro que contenía sus claves de acceso.

Así, la historia de este ingeniero galés que -literalmente- tiró a la basura millones de euros, es una de las tragedias más impactantes de la era digital.

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James Howells y el disco duro con bitcoins que nunca apareció

James Howells nació en Newport, Gales, y desde joven mostró interés por la tecnología. A los 13 años comenzó a construir sus propias computadoras y, en 2009, se interesó por las criptomonedas aún cuando nadie confiaba demasiado en esta divisa. Ese mismo año, empezó a invertir en Bitcoins: adquirió unas 8.000 unidades por unos pocos céntimos.

Sin embargo, un par de meses después, dejó de minar tras el sobrecalentamiento del dispositivo que utilizaba, un Dell XPS; y las quejas de su entonces pareja, Hafina Eddy-Evans, sobre el ruido y el calor excesivo. Y fue en ese preciso momento cuando se olvidó de su inversión.

En 2013, durante una limpieza en su hogar, James decidió desechar un disco duro que contenía la clave de acceso a las Bitcoins, y Hafina llevó el dispositivo al vertedero de Docksway, en su ciudad natal, sin saber su valor. Pero, la pérdida se multiplicó con el tiempo: 4 millones de euros en 2013, 350 millones en 2021 y hoy, casi tres cuartos de un billón.

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Tras darse cuenta de su error, Howells intentó recuperar el disco duro. Le propuso al consejo municipal de Newport excavar el vertedero utilizando tecnología avanzada, como inteligencia artificial, drones y robots, además de ofrecer parte de la posible ganancia a la comunidad. Sin embargo, las autoridades rechazaron sus propuestas por riesgos sanitarios, costos excesivos y dudas sobre el estado del dispositivo.

A comienzos de este año, Howells demandó al Gobierno por 495 millones de euros, pero el fallo judicial fue implacable: según la Ley de Residuos de 1974, todo lo tirado al vertedero le pertenece al municipio. Es decir que, de acuerdo al tribunal, los Bitcoins del empresario no existen legalmente y solo hay un disco oxidado.

Así, y después de más de una década de intentos fallidos, James decidió abandonar la búsqueda de su fortuna perdida. “Es como quemar un cuadro de Picasso sin saberlo”, afirmó el ingeniero, quien actualmente trabaja desde su hogar manteniendo sistemas de respuesta de emergencia en Gales.

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