16 de enero 2026 - 17:00

El consumo mundial de vinos está en el nivel más bajo desde 1961: ahora la apuesta es vender menos, pero más caro

En Europa proponen reducir viñedos para equilibrar la oferta y la demanda. Estados Unidos sufrió la mayor caída de exportaciones de su historia. En Argentina las ventas al exterior son las más bajas de la década.

Las bodegas apuntan a la premiumización de su oferta con produtos de alta calidad y precio.

Las bodegas apuntan a la premiumización de su oferta con produtos de alta calidad y precio.

La industria global del vino enfrenta un momento complejo: los datos más recientes muestran un consumo que se reduce de manera sostenida, exportaciones que caen y productores que deben replantear estrategias en un escenario internacional adverso. Estos fenómenos no sólo reflejan tendencias económicas y comerciales, sino también cambios profundos en los hábitos de consumo a nivel mundial.

Según el último informe anual de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), el consumo de vino a nivel global se ubica en el nivel más bajo desde 1961. Además, los datos preliminares de 2025 indican que la caída se prolongó durante el año pasado y se consolidó como una de las tendencias más preocupantes de los últimos años en el sector vitivinícola mundial.

De acuerdo con los reportes que elabora Coface, firma global de riesgo crediticio, la producción y el consumo mundiales de vino cayeron casi un 10% en los últimos diez años. Y se estima que el consumo mundial alcanzó un mínimo histórico de 214 millones de hectolitros en 2025.

Pero el descenso es mucho más pronunciado en Europa, donde el consumo ha caído un 25% desde 2000.

Factores detrás de la caída del consumo global

Una combinación de elementos está detrás del retroceso del consumo vinícola. Por un lado, los factores económicos afectaron la demanda: el precio promedio de una botella de vino registró aumentos significativos en comparación con 2019-2020, reduciendo el poder adquisitivo del consumidor promedio.

Además, en mercados clave como Estados Unidos y China, hubo caídas continuas, influenciadas tanto por la economía como por cambios culturales en los hábitos de consumo, especialmente entre las generaciones más jóvenes.

Según el reporte de Coface, en China el consumo de vino ha caído más de un 60% desde la pandemia, mientras que en Estados Unidos las nuevas barreras arancelarias complican el acceso al mercado de los exportadores europeos. Estas dificultades en la exportación debilitan aún más un sector que ya se encuentra bajo presión, destaca.

Por su parte, el informe de la OIV apunta también a la influencia de fenómenos climáticos extremos, como olas de calor, sequías e inundaciones que afectaron la producción en regiones tradicionales, reduciendo rendimientos y, en algunos casos, elevando aún más los costos.

Otro factor estructural mencionado por expertos internacionales es un cambio en los patrones culturales que favorece otras bebidas o estilos de vida más saludables, lo cual repercutió en mercados maduros donde el vino era un consumo cotidiano.

Europa levanta viñedos para equilibrar oferta y demanda

Frente a este panorama, la Unión Europea (UE), uno de los pilares tradicionales de la producción y consumo de vino en el mundo, comenzó a implementar medidas sin precedentes para responder a esta crisis estructural de demanda.

A fines de 2025 se aprobó un plan de apoyo para el sector, que incluye subvenciones para el levantamiento de viñedos en países como Francia, Italia y España, con la intención de reducir la oferta y aliviar la presión sobre los precios.

El programa contempla fondos públicos que compensan a los viticultores por cada hectárea arrancada, en un intento de equilibrar el exceso de producción frente a la caída del consumo.

Aunque estas medidas se centran en el lado de la oferta, varios analistas señalan que no abordan de manera integral la raíz del problema, que está en la caída de la demanda. Por eso, dicen que podrían tener resultados limitados si no van acompañadas de estrategias para incentivar el consumo y la innovación en productos y mercados.

De hecho, el descenso del consumo cultural en Europa es notable: desde el año 2000, la demanda ha caído cerca de 35%, una cifra que supera ampliamente las expectativas de muchos actores del sector.

Estados Unidos: caída exportadora récord

Mientras Europa ajusta su base productiva, Estados Unidos, tradicionalmente uno de los mercados líderes en consumo de vino, enfrenta consecuencias económicas profundas.

Según un análisis de la consultora especializada Del Rey AWM, citado por Tecnovino, las exportaciones de vino estadounidenses registraron en los primeros tres trimestres de 2025 una caída del 31,4% en valor, la mayor de su historia, con una pérdida de ingresos cercana a 300 millones de dólares.

La caída del valor exportado estadounidense se explica tanto por una reducción del volumen exportado -cayó un 12,2%- como por una caída significativa de los precios promedio por litro exportado.

Los mercados que más impactaron esta caída fueron Canadá y China, que registraron descensos dramáticos en volumen y valor.

Este desplome no afecta sólo a los productores estadounidenses, sino que también tiene efectos en toda la cadena productiva, incluyendo viñedos, bodegas y exportadores vinculados a este flujo de ingresos que durante años fue uno de los motores de crecimiento del sector.

Argentina, en su peor nivel de la década

En este contexto global adverso, el impacto sobre las exportaciones argentinas de vino es particularmente preocupante. Según datos oficiales del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), Argentina cerró el año 2025 con el peor desempeño exportador de la última década, tal como anticipó Ámbito.

Así, las ventas totales de productos vinícolas al exterior llegaron a 1,93 millones de hectolitros de vino, por un valor de u$s661 millones FOB.

Estos resultados representan un retroceso interanual del 6,8% en volumen y del 7,2% en valor. Las cifras alcanzadas en 2025 son las más bajas desde 2004 en volumen y desde 2009 en ingresos, según la estadística oficial.

EXPORTACIONES ARGENTINAS DE VINOS

La dinámica de exportación también refleja cambios en la estructura de la demanda: mientras el vino fraccionado mostró un crecimiento leve en diciembre de 2025, el vino a granel sufrió una baja pronunciada del 29,5%, profundizando la caída general del sector.

Además de la menor demanda global, diversos factores internos condicionan la competitividad de las bodegas argentinas. Entre ellos se encuentran los altos costos logísticos y de flete, que dificultan la competitividad en segmentos de bajo precio frente a países como España, donde los costos de exportación a granel son significativamente menores.

Expertos del sector también apuntan a la estrategia de priorizar precios más altos por litro exportado de vino fraccionado, que en algunos casos limitó la penetración en mercados sensibles al precio final.

A esto se suma un entorno macroeconómico complejo en Argentina, con fluctuaciones de tipo de cambio y tensiones económicas que impactaron en la eficiencia operativa de las bodegas.

A nivel internacional, Argentina también enfrenta la pérdida de impulso en dos de sus grandes mercados tradicionales: Estados Unidos y China. La caída del consumo en estos países, combinada con tensiones comerciales y la competencia de otros orígenes vinícolas, redujeron las oportunidades de crecimiento en dos destinos claves.

Lo que viene: menos volumen y más valor

Magdalena Pesce, directora general de Wines of Argentina, entidad que se encarga de promover el vino argentino en el mundo, aportó su mirada sobre el proceso global que vive la industria y su impacto concreto sobre la actividad en Argentina.

Consultada por Ámbito, Pesce sostuvo: “El 2025 marcó el fin de la era del volumen para dar paso a la era del valor. Entonces, esa caída del 7% en las cantidades exportadas que registró Argentina, está también reflejando una corrección sistémica de inventarios. Y esto lo veo principalmente en mercados maduros como Estados Unidos. Y si llevas esto en términos globales, es también una tendencia hacia un consumo mucho más consciente”.

Respecto de lo que pasa con Argentina, sostuvo que “hay un desacople en cierta forma estratégico, porque mientras el volumen cayó para todo lo que es vino, se ve que aumentó 10,8% el vino fraccionado en botella. Y por segmentos de precios, vemos que el segmento premium que va de los 60 a los 84 dólares la caja, creció casi un 9%. Entonces, no estamos ante una crisis de demanda solamente, sino ante un cambio en el consumo”.

Más allá del factor económico, Pesce destacó que “este es un escenario de mayor presión para la industria, donde el consumidor ha cambiado también porque ahora hay organismos de salud internacionales que están metiendo presión y haciendo campañas en contra del consumo de alcohol que han sido efectivas”.

Consultada sobre las perspectivas para 2026, la directora general de WofA, señaló: “Como Wines of Argentina, teniendo en cuenta que queremos con todas nuestras acciones y trabajo ayudar a que el market share de Argentina crezca hasta el 2030, vemos que nuestra hoja de ruta de cara al 2026 es concentrarnos en un mayor valor agregado. Dado el contexto de los mercados es probable que cueste mucho sumar litros exportados, más allá del fraccionado”.

Y como factor adicional, resaltó: “También debemos tener en cuenta que hay que seguir trabajando la sostenibilidad con certificaciones, con información y datos que nos hagan ser más precisos y serios de cara al mundo”.

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