Hubo un tiempo en que el plan de salir de noche no empezaba desde una app en el celular sino con una ficha de metal. Antes de que las experiencias inmersivas se convirtieran en una tendencia de marketing, Tazz ya mezclaba bowling, pool, metegoles, flippers, videojuegos arcade, gastronomía y música en un mismo lugar.
- ámbito
- Negocios
- entretenimiento
Vuelve la ficha: la legendaria marca Tazz cambió de manos y prepara su regreso con una inversión de u$s300.000
Tras más de siete años fuera del mercado, la histórica cadena de bares temáticos porteños tiene nuevos dueños. Grupo MIZ Juegos compró la marca y ya trabaja en un plan para devolverla a la escena gastronómica y del entretenimiento porteño.
-
Un grupo argentino de gastronomía triunfó en el exterior sin tener locales en el país y ahora desembarca en Buenos Aires
-
Tecnópolis: un gigante del entretenimiento se suma a la puja por la concesión del predio
El frente de un local de Tazz, con el logo característico.
Para toda una generación de porteños, esta cadena de bares temáticos fue el escenario de sus primeros cumpleaños de 18, reuniones de amigos y largas noches que terminaban después de varias partidas de air hockey o una competencia de bowling.
Ahora, ese recuerdo está más cerca de convertirse nuevamente en realidad. Grupo MIZ Juegos, la empresa detrás de las cadenas Jobs, El Destello y Flynn's, anunció la adquisición de la histórica marca Tazz, un movimiento que busca recuperar uno de los nombres más emblemáticos del entretenimiento bajo techo en la Argentina.
La operación demandó casi un año de negociaciones y tiene una particularidad poco habitual. Según explicó Julián Mizrahi, socio del grupo, la compra no incluyó ningún activo físico.
"La negociación llevó casi un año. Fue compleja porque la venta no comprendía ningún activo tangible, sino únicamente la propiedad intelectual de una marca cuyo último día de operación fue hace más de siete años. Esa también fue una de las razones por las cuales fue muy difícil pactar un valor justo", explicó el empresario.
Tazz, una marca con historia
La historia de Tazz comenzó en 1996, cuando Federico Whittingslow y Claudio Carbone apostaron por un formato prácticamente inexistente en el país: un gran centro de entretenimiento donde la gastronomía era apenas una parte de una experiencia mucho más amplia. El concepto se adelantó varios años a una tendencia que recién décadas después se consolidaría con los llamados "bares de experiencias".
Durante sus años de mayor expansión, la cadena llegó a operar cinco sucursales, entre ellas un enorme complejo de 3.000 metros cuadrados en Madrid y un llamativo boliche con forma de plato volador en pleno centro de Mar del Plata.
En Buenos Aires, uno de sus locales más recordados funcionó en la entrada de Costa Salguero, con capacidad para alrededor de mil personas, seis pistas de bowling, decenas de mesas de pool, metegoles, dardos y máquinas de pinball. Ese local se convirtió en una referencia obligada del entretenimiento porteño de fines de los años noventa y principios de los 2000.
Sin embargo, el cambio de hábitos de consumo, la transformación del mercado gastronómico y distintos problemas comerciales fueron apagando lentamente la marca. Hace más de siete años cerraron las tres últimas sedes que aún permanecían abiertas en Buenos Aires.
Nuevos dueños, nueva apuesta
Pero el cierre de Tazz no significó el final del valor de la marca. Así lo entendió el Grupo MIZ Juegos, que proyecta invertir u$s300.000 en la primera etapa del regreso de Tazz. Y ya comenzó la búsqueda del inmueble donde funcionará el nuevo complejo. No se trata de una búsqueda sencilla: según explicó Mizrahi, necesitan un espacio de al menos 1.500 metros cuadrados, preferentemente ubicado en Caballito, Villa Devoto o Villa Urquiza.
"Sabemos que traer nuevamente a Tazz a la escena de Buenos Aires no es una tarea sencilla. Es un proyecto que requiere encontrar la ubicación ideal porque entendemos que no hay segundas oportunidades para un relanzamiento de estas características. Nuestra estimación es comenzar las obras durante el segundo semestre de 2027", señaló Mizrahi.
La recuperación de Tazz forma parte de un plan de expansión todavía más amplio. Entre 2026 y 2027, el grupo prevé invertir aproximadamente u$s1,2 millones para sumar nuevos locales y renovar parte de su red actual.
Entre los proyectos confirmados aparecen la apertura de un nuevo Jobs en Ramos Mejía, la transformación de Flynn's, en Villa Crespo, bajo el formato de Ruin Bar, y el regreso de Tazz, que volverá a competir en un segmento que hoy vive un fuerte crecimiento gracias a la demanda de propuestas donde comer es apenas una parte del plan.
La estrategia de crear la propia competencia
Una paradoja de esta operación es que el objetivo del grupo inversor no es utilizar a Tazz para reemplazar a su marca Jobs, sino ponerlos a competir en un mismo segmento.
"La incorporación de Tazz responde a una decisión estratégica. Queremos crear una marca capaz de competir directamente con Jobs dentro de un segmento muy similar. Buscamos generar nuestra propia competencia para que ambas propuestas evolucionen con identidades diferentes y lleguen a públicos complementarios", explican desde la compañía.
Actualmente Grupo MIZ Juegos, fundado en 2023 por Julián Mizrahi y Fernando Suárez, administra varias marcas vinculadas al entretenimiento y la gastronomía.
Entre todas sus sedes, según detallan, reciben más de 40.000 cubiertos mensuales, proyecta incorporar 75 nuevos empleados y estiman superar una facturación anual de $7.000 millones.
Uno de los casos recientes que los empresarios citan como mejor reflejo de esa estrategia fue el Fono Bar inaugurado por Jobs en Núñez a finales de 2025. Allí los clientes vuelven a comunicarse mediante antiguos teléfonos de mesa, sin celulares de por medio, mientras el local suma bowling, una gigantesca pista de Scalextric, pool, minigolf y tejo de aire como parte de la experiencia.
Cómo es el modelo de financiamiento
El crecimiento proyectado por el grupo también incluye nuevos modelos de financiamiento. La empresa lanzó un sistema que denomina de franquicias pasivas, mediante el cual los inversores pueden participar aportando desde u$s18.000. De esta forma, la operación diaria queda completamente en manos del grupo sin que el inversor/franquiciado tenga que ocuparse de nada. Según la compañía, el plazo estimado de recuperación de la inversión oscila entre 18 y 24 meses.
Además, este año la firma se incorporó a la Asociación Argentina de Parques y Atracciones (AAPA) con el objetivo de fortalecer su presencia dentro de la industria del entretenimiento.
"Estamos construyendo una empresa que opera principalmente espacios de entretenimiento donde la gastronomía es el complemento de una experiencia integral. Nuestro objetivo es desarrollar conceptos disruptivos e innovadores que hoy no existen en el mercado y que combinan entretenimiento, interacción social y gastronomía en un modelo altamente escalable", concluyó Mizrahi.




