4 de noviembre 2008 - 00:00

AFJP: "Se está generando una bomba atómica"

La economista Diana Mondino opina que los gobernadores deben darse cuenta de que el dinero de las AFJP no les toca a ellos, y que tendrán una mayor dependencia de las partidas discrecionales del gobierno nacional.
La economista Diana Mondino opina que "los gobernadores deben darse cuenta de que el dinero de las AFJP no les toca a ellos, y que tendrán una mayor dependencia de las partidas discrecionales del gobierno nacional".
La economista Diana Mondino asegura que el gobierno no podrá usar el dinero que obtenga del traspaso de las AFJP al Estado para pagar deuda pública. La mínima porción de esos fondos que pueden usarse, explica, generarían una mayor restricción del crédito y recesión. En una entrevista con este diario, la economista hoy en el CEMA analizó el grave problema fiscal que la medida traería a las provincias dado que la ANSeS se financia con 15% de la coparticipación.

Aquí lo destacado del diálogo con Diana Mondino.

Periodista: ¿Coincide con que el gobierno usará los fondos de las AFJP para pagar vencimientos de deuda?

Diana Mondino: Creo que aún si fuera así, se habría utilizado un razonamiento equivocado. Los 95.000 millones de dólares de stock no pueden ser usados para el pago de deuda pública, y del flujo anual de aportes, se puede utilizar poco menos de la mitad. Y si se hiciera, el gobierno provocaría una reducción aún mayor del poco crédito que hay en la economía.

P.: ¿Por qué no se podrían usar esos fondos?

D.M.: Más de 50% de las tenencias de las AFJP son bonos que hubieran estado obligados a refinanciar. Luego hay acciones que están a un precio de mercado muy bajo y que si el gobierno las liquidara para tener ese dinero para pagar deuda, destruiría completamente las cotizaciones a niveles inimaginables.

Tampoco puede retirar dinero que está en plazo fijo porque significaría llevar a una corrida masiva al sector financiero, lo quebraría. Si el gobierno decide no renovar lo poco invertido en fideicomisos financieros, destruye completamente el mercado de consumo. En conclusión, esos fondos a los fines prácticos no podrán ser usados, sino una muy mínima parte, por ejemplo los bajos dividendos que pagan las empresas.

P.: También quedan los ingresos mensuales de aportes.

D.M.: Eso equivale a poco más de 4.000 millones de dólares cuando los compromisos del Estado están en cerca de 20.000 millones. La mitad de esos 4.000 millones iba a ser invertida de todas maneras en bonos. Si los 2.000 millones que quedan los usan para el pago de la deuda, se traducirá en menos financiamiento para empresas argentinas ya que si quedaban en manos de las AFJP, iban a ir a parar a acciones o fideicomisos. Sería un freno extraordinario al crédito. Los bancos quedarían con los mismos recursos que tuvieron el año pasado y, por lo tanto, no pueden dar préstamos adicionales. Esta es una de las razones por las que hay un cacerolazo silencioso. Hay gente que puede estar de acuerdo con que haya un sistema público previsional,pero intuye que la financiación al sector privado tiende a caer, y eso es recesión.

P.: ¿Qué otra consecuencia hay si se aprueba esta decisión?

D.M.: Se genera un problema fiscal inmediato para las provincias, dado que se introducirá un desequilibrio extraordinario entre los futuros jubilados de reparto y los que habrían sido de una AFJP, que deberá financiarse a través de impuestos.

P.: El gobierno dice que con el cambio, todos los futuros jubilados van a cobrar la mínima, que es más del doble de la prestación básica (PBU) que hubieran cobrado algunos afiliados a las AFJP.

D.M.: Por esa promesa viene el problema. Supongamos que el ahorro acumulado en las AFJP se utiliza para pagar a todos los jubilados, tanto a sus afiliados como a los del sistema público. En ese caso, se les estará licuando el ingreso que tendrá el que estaba en el sistema de capitalización. Si el dinero en cambio es usado sólo para quienes estaban en el régimen privado, también hay problemas. Hay 9,5 millones de afiliados, pero sólo 3,5 aportan regularmente. Sin embargo, a todos el gobierno les ha dicho que cobrarán la mínima y no la PBU de 320 pesos que les habría pagado la AFJP. Esto produce una desfinanciación instantánea en los fondos de la ANSeS de 300 pesos por persona, aquellos que iban a cobrar la PBU y ahora tienen la expectativa de ganar la mínima. Entonces, o se licua a los que estaban en el sistema privado robándoles el dinero, o se introduce un factor fenomenalde desequilibrio con los de reparto. Se está generando una bomba atómica. Sólo será posible financiar el régimen con aumentos de impuestos o con menor coparticipación a las provincias.

P.: ¿Más impuestos?

D.M.:
Claro. Como la ANSeS se financia con 15% de los impuestos coparticipables, la única forma es que suba el impuesto total, por ejemplo, que aumente la alícuota de IVA o de Ganancias, o que las provincias reciban menos de lo que recibían hasta ahora por coparticipación. Y hay que tener en cuenta que la masa de impuestos coparticipables están unidos a los vaivenes de la actividad económica.

P.: Si las provincias serán las afectadas ante el cambio en el régimen previsional, ¿cómo van a votar el proyecto?

D.M.: Justamente los gobernadores deben hacer un análisis exhaustivo, darse cuenta de que ese dinero a ellos no les toca y que en sus provincias habrá hambre.

P.: Si todo esto es cierto, ¿cuáles son los análisis en los que se basó el gobierno para presentar el proyecto?

D.M.: Bueno, en el transcurso de pocas semanas hemos tenido el anuncio del pago al Club de París sin saber cuánto era el saldo ni con qué se iba a pagar, un anuncio de pago a los holdouts que, por no discutir qué bonos contenía porque no se había pensado, se desaprovechó la oportunidad; y ahora tenemos el anuncio del retiro de fondos de las AFJP que no sirven para pagar la deuda. No hay análisis.

Entrevista de Florencia Lendoiro

Dejá tu comentario

Te puede interesar