4 de mayo 2005 - 00:00

Carrió: "Chávez es populismo demagógico y autoritario"

Elisa Carrió, ayer, en la campaña electoral para las legislativas de octubre con un acto en el nuevo local partidario. En el reportaje con este diario, dijo que el problema del país es de civilización, no de ideologías.
Elisa Carrió, ayer, en la campaña electoral para las legislativas de octubre con un acto en el nuevo local partidario. En el reportaje con este diario, dijo que el problema del país es de civilización, no de ideologías.
Periodista: ¿Cómo ve la figura de Lula da Silva?

Elisa Carrió: El mundo va a acuerdos continentales y en esto no hay un camino intermedio. Más allá de las posturas concretas de cada uno de los gobiernos, Sudamérica (y no estoy hablando de América latina) debe tener acuerdos continentales consistentes, y en ese marco, no se puede prescindir de los brasileños. Brasil tiene dos condiciones que sobresalen: su política exterior consistente en el tiempo -ellos tienen Itamaraty-, y además, es un país extenso e industrializado. En este sentido, Lula está llevando una muy buena política exterior de apertura a los mercados asiáticos, más allá de las cuestiones internas. Me parece que, en cuestiones sudamericanas, los argentinos debemos tener un papel menos envidioso, más realista y más estratégico. La Argentina tiene que ser generosa y esto significa reconocer la realidad.


P.:
¿Justifica la convocatoria de reservistas en Venezuela?

E.C.: No. Creo que Venezuela es un populismo demagógico y autoritario.Yo sé que en mi propio partido (y otras opiniones que respeto) disienten de mis ideas, pero mi posición es ésa. Yo he estado en Venezuela, y su problema es bastante grave porque no hay oposición; es decir, la oposición es el viejo régimen y, además, tiene una sociedad muy dual enfrentada. En Venezuela, hay una estrategia paramilitar desde Chávez, que no es buena para el país ni para Sudamérica.


P.:
De Sudamérica al Vaticano, ¿y el nuevo Papa?

E.C.: Yo no hago política con la religión, si bien soy muy religiosa. Está claro que soy profundamente católica y cristiana, pero no creo en Roma y me molesta profundamente la parafernalia eclesiástica.


P.:
¿Cómo ve la política exterior? ¿Qué haría usted?

E.C.: La verdad es que nuestra política exterior es absolutamente insustancial; más vale, no opinar. Es como esos titulares que ustedes ponen en
Ambito Financiero; diría que es «prescindente» ( risas). Hay un montón de viajes de cortesía, pero no hay una política exterior sustancial. Es un régimen de visitas más que de acuerdos y de política internacionaly, quizás, en el punto central donde había que haber avanzado con una visión estratégica mucho más clara es en la unión Sudamericana. Yo creo en la Unión Sudamericana como planteo político. Lo peor que nos pasó a lo largo de los años fue la destrucción del Palacio San Martín: hoy, prácticamente, no tenemos embajadores de carrera, no tenemos gente experta en acuerdos de negocios, salvo algunos pocos en Cancillería. Si uno va a rondas de negocios en Brasil o en otras partes del mundo -o tiene que negociar tratados-, encuentra gente competente; nosotros no tenemos ni empresarios ni funcionarios con competencia. Y aquí hay que apuntar a armar una nueva estructura, porque, sin competencia ni información, es muy difícil avanzar en estos acuerdos.

P.:
¿No siente que los medios («oficiales») la están boicoteando?

E.C.: No,no. Soy yo la que decidió no estar.


P.:
¿Cómo se perfila el panorama electoral?

E.C.: Primero, en la Argentina, seis meses es bastante..., no es un tiempo lineal, es espasmódico. Tener una perspectiva lineal de lo que va a suceder en seis meses es no hacer una buena predicción política. Segundo, todo va a depender de cómo evolucione el propio gobierno, porque en el oficialismo no hay candidaturas desprendidas de esta marcha. Todo está muy ligado a lo que suceda en el país, mucho más que a una campaña electoral.


• Peronismo

P.: ¿Y el PJ fragmentado?

E.C.: La verdad es que a nosotros no nos preocupa.

P.: Se repite la pelea interna en el peronismo...

E.C.: Esto siempre sucede en finales de régimen: el poder se reacomoda, se cooptan partidos viejos (de hecho, el radicalismo y Macri lo han sido ya). Es una gran « melange», propia de los regímenes que se van, y justamente por eso no hay claridad. No hay un régimen republicano, no hay establecidas diferencias concretas ni «estables». Es un proceso histórico que puede durar muchos o pocos años.


P.:
¿Es descabellado pensar que se unieran kirchneristas, duhaldistas y menemistas?

E.C.: En realidad, a ellos lo que los une es una determinada concepción del poder, degradada y mafiosa
.

P.:
¿Y una alianza entre grupos piqueteros y partidos de extrema izquierda?

E.C.: Las cuestiones que vienen en el mundo son preideológicas, y el tema más profundo de la Argentina tiene que ver con las conductas. Nuestro problema no es tener gente de izquierda o de derecha, sino tener gente sin conducta en ambos extremos. Nuestra crisis de desarrollo es institucional, económica y social, porque, en definitiva, es una crisis moral. Caímos en la falta de civilización, y no me parece que esto pase por una cuestión ideológica.


P.:
¿Cómo se le gana al clientelismo político?

E.C.: Sin armas, justamente. La única forma de derrotar a los armados con poder, dinero y corrupción es plantearles una pelea en un ámbito distinto. La «pelea de desarmados» es sin recursos, sin usar a los otros, recorriendo por abajo y en silencio. Nosotros tenemos un voto muy silencioso, pero lo tenemos. Es un voto de gente que acompaña.


• Construcción

P.: ¿Cuál es su estrategia de campaña?

E.C.:Yo estoy recorriendo todo el territorio nacional. Para nosotros, la campaña significa paciencia, persistencia y construir con consistencia. La verdad es que en esta elección queremos saber cuántos somos los argentinos que queremos construir una gobernabilidad republicana, democrática, un contrato moral y determinadas reglas de juego tanto para la economía como para la política y la sociedad. Nosotros vamos construyendo despacio, no estamos apurados ni por los titulares de los diarios ni por las fechas electorales.


P.:
¿Y cómo se financia el partido?

E.C.: En realidad, por primera vez tenemos fondos partidarios, porque en las elecciones de 2001 los fondos se los llevaron los socialistas. La campaña de 2003 nos tocó sin recursos y sólo gastamos en las boletas electorales; ahora, tenemos fondos mínimos, pero los tenemos. Además, nosotros no gastamos, no hacemos campañas mediáticas. A partir del martes, vamos a lanzar una Campaña de Ideas, es decir, una campaña no fundada en mi imagen o en mi persona, sino en la explicitación concreta de un contrato moral.


P.:
¿Se consideran la única oposición real?

E.C.: Nosotros no estamos hablando de construir una oposición, esto es equivocado. Nuestra estrategia va más allá: es construir un partido que realmente gobierne la Argentina...


P.:
¿Un modelo nuevo?

E.C.: Exacto. Un partido que pueda instrumentar una Argentina no hegemónica con partidos republicanos que puedan construir una República y no nuevas hegemonías. Esto lleva su tiempo; formar dirigentes que tengan formación filosófica, pero a través del instituto (ver recuadro) vamos creando una masa consistente.


P.:
¿Quiénes van a encabezar las listas?

E.C.:Yo soy la primera candidata a diputada por la Capital, y Martha Maffei es candidata a senadora por la provincia de Buenos Aires. Como primer diputado nacional podrían ir Carlos Raimundi, Marcela Rodríguez o Elsa Quiroz.

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