14 de abril 2004 - 00:00

China es tan capitalista que ya tiene inflación

Arbor - Hasta ahora, una de las característicasmás notables del milagro de desarrollo de la economía china había sido la de lograr mantener, por años, una alta tasa de crecimiento con baja inflación. Más aún, por momentos, crecer exportando deflación.

Los bajos niveles de salarios (propios de las economías «socialistas») y el constante aumento de la productividad china son dos de los principales responsables de lo antedicho.

Las cifras recientemente publicadas por el Banco Central de China, sin embrago, comienzan a confirmar los temores de algunos, que sugieren que podría haber llegado la hora de que, desde China, se comience a exportar inflación, con todas las preocupaciones consiguientes.

Entre ellas, la que tiene que ver con la capacidad china de mantener su fuerte ritmo de compras de materias primas en constante crecimiento, sin que los aumentos de precios de sus insumos se trasladen a los precios finales de sus productos, para que las empresas chinas puedan mantener un adecuado nivel de utilidades.

Lo que viene sucediendo en China, para países como la Argentina, es una suerte de fabuloso «maná». En especial, su siempre creciente ritmo de compra de materias primas a precios históricos tan atractivos como los de los últimos tres años. Particularmente, en el caso de rubros como la soja y las lanas.

El índice de precios corporativos chinos aumentó (anualizado) 8,3% en marzo pasado. Todo un salto que no puede ignorarse.

Ese índice, recordamos, mide la evolución de los precios que las empresas chinas se pagan entre sí por sus compras y ventas de materias primas e insumos. Es una suerte de índice de precios «mayoristas», en consecuencia.

El precio del mineral de hierro, en China, parece haber aumentado, en un año, nada menos que 75%, y el del algodón 35%. Y ese fenómeno luce ahora como extendido.

En junio del año pasado, ese mismo índice de aumentos de precios mayoristas» era de apenas 1%, y durante todo 2002 había resultado -como es fácil recordarnegativo, proyectando entonces deflación.

Lo que comienza a aparecer puede suponer un cambio estructural bien significativo.

Aunque todavía los índices chinos de precios «minoristas» analizados, que según algunos son objeto de cierta manipulación (cuándo no), sólo subieron 2,1%, sin reflejar lo que aparentemente ya está sucediendo.

Pero es evidente que la correlación de índices es siempre sólo una mera cuestión de tiempo.
Nosotros, que tenemos algunos campeonatos mundiales ampliamente ganados en materia de inflación, lo sabemos bien.

El índice chino de precios industriales, por su parte, está ya en 3,5%. Y el de los precios promedio de los granos en 28% de aumento, siempre en términos anualizados.

• La historia oficial


No obstante lo que acabo de señalar, ocurre que el Banco Central chino sigue sosteniendo -como « pensamiento oficial»- que la inflación en China es sólo de 3% anual.

En un par de semanas estaré allí, después de que esta entidad publique oficialmente todos sus distintos índices del mes de marzo, y podré tener una impresión más directa de lo que pareciera estar aconteciendo.

Volveré entonces sobre el tema, pero el alerta ya está dado.

Los medios locales de comunicación masiva, que el gobierno chino (como algunos otros) influencia y manipula constantemente, no han comentado todavía esta cuestión. El silencio por ellos mantenido hasta ahora no deja, sin embargo, de ser también sugestivo. Para seguir de cerca.

(*) Profesor visitante. Universidad de Michigan.

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