19 de mayo 2004 - 00:00

China frena el financiamiento de inversiones

Ann Arbor - Desde estas mismas columnas alertamos hace algunas semanas acerca de las crecientes presiones inflacionarias en China, sugeridas entonces por el aumento de los índices locales de los precios mayoristas.

Después de haber pasado una semana en China, esa alerta ha sido ahora confirmada ampliamente por los hechos. La economía china «está sobrecalentada, si la medimos por su sustentabilidad en función de la disponibilidad real de recursos», reconoció públicamente la semana pasada Wu Xiaoling, el propio vicegobernador del Banco de China.

De allí que no sorprenda demasiado que antes de que se pusiera en marcha el feriado de una semana que se inicia con la celebración del tradicional 1 de Mayo (período durante el cual unos 90 millones de chinos se desplazan para tomarse vacaciones) el Banco de China solicitara telefónicamente a su sistema financiero que desacelerase el otorgamiento de préstamos al sector de la producción.

La medida -sin precedentes- incluye en la moratoria entre otras cosas los préstamos hipotecarios, la emisión de bonos y otros papeles de deuda, y hasta el financiamiento del comercio exterior.

• Impacto

En un ambiente como el chino, en el que la cartera total de préstamos del sistema aumentó, de un año a otro, 40%, el impacto de la repentina frenada será previsiblemente grande.

Esa señal generó, de inmediato, una caída generalizada en los precios de las materias primas y de las acciones. Dentro y fuera de China. Porque confirmó las expectativas inflacionarias y alimentó las especulaciones acerca de una posible desaceleración del crecimiento de una economía que, en el primer trimestre del año, alcanzó un ritmo realmente imponente, de 9,7% anualizado. Entre las primeras víctimas de la medida estuvieron los precios del acero y del aluminio.

En rigor, desde hacía ya algunos días, distintos funcionarios de la administración central china habían comenzado a expresar públicamente su preocupación por lo que denominan el «exceso de inversión» existente en algunos sectores de la economía, particularmente en los del acero, el aluminio y de la construcción. Y sugerido que están estudiando la posibilidad de disponer tasas de interés diferenciales para esos sectores en particular y para algunos otros, también «sobrecalentados». Lo que supondría, cabe acotar, empezar a medir mejor el riesgo de prestar a los distintos sectores de la economía, lo que es sano.

El propio Banco de China podría aumentar eventualmente sus tasas de interés, lo que no ocurre desde 1995.

El referido ente ordenó además a los bancos que, en los sectores referidos, exijan que los proyectos que financien tengan no ya 20% de capital propio, sino 35%, cifra ésta que será de 40% para el sector siderúrgico en particular. Es previsible que, en este entorno, los largos plazos hasta ahora prevalecientes en los distintos préstamos comiencen a acortarse.

La sensación de que hay «exceso de inversión» en la propiedad inmueble, demasiadas plantas automotrices, acerías, cementeras, etc., está en aumento.

El crecimiento geométrico del nivel de actividad chino ha generado alzas en los precios del transporte y en las importaciones de combustibles, y hasta algunos problemas energéticos.

• Ajuste cambiario

Todo esto puede potencialmente empujar los precios minoristas a la suba, lo que todavía no es del todo visible. El tipo de cambio, a estar a los niveles relativos de los precios de los bienes de consumo, sugiere que pronto podrían ponerse en marcha medidas para -de un modo u otro- ajustarlo. Tratando de no causar demasiados desajustes repentinos, los que suelen ser altamente nocivos.

Por ahora, las especulaciones que apuntan a una apreciación del «renminbi» han generado un ingreso de fondos especulativos, que aumentó el muy saludable nivel de las reservas chinas, que están en el orden de unos 403 billones de dólares. Por esto, quizás, la clara renuencia del Banco de China a aumentar las tasas de interés, lo que podría atraer todavía más fondos especulativos y obligar al ente a tener que gastar mas «renminbis» para comprar divisas extranjeras y tratar de mantener estable el tipo de cambio. Como nosotros lo sabemos bien.

En síntesis, el milagro económico chino parece estar en un momento crucial, con las autoridades ahora hablando abiertamente de «sobrecalentamiento» y comenzando a tomar medidas destinadas a generar un «aterrizaje suave», por oposición a uno descontrolado.

(*) Profesor visitante. Universidad de Michigan.

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