26 de julio 2005 - 00:00

China no definió su régimen cambiario

(El periodista dialoga con el experto en mercados internacionales personificado como Gordon Gekko de la película «Wall Street». Durante la conversación, Gekko sostuvo que China ha copiado, pero con mayor transparencia, el esquema cambiario de Singapur, donde no se conoce demasiado sobre las pautas del régimen de flotación sucia. También piensa que Estados Unidos no se verá tan afectado en términos de menor financiamiento de parte de China.)

China no definió su régimen cambiario
PERIODISTA: Tras soportar una enorme -y prolongada- presión internacional, China decidió, a la postre, modificar su régimen cambiario. Sabemos que la paridad fija del yuan renminbi con el dólar es historia -a pesar de los grandes servicios que le prestó a China durante los últimos diez años- pero no queda muy claro cuáles son las nuevas reglas de juego.

Gordon Gekko: Sucede que el flamante régimen cambiario no ha sido definido en su totalidad. Sabemos que el yuan ahora orbita en torno a una canasta de monedas pero no se ha especificado su composición. No sabemos qué monedas han sido elegidas ni sus respectivas participaciones.

P.:
No será un descuido. ¿Hay una intención deliberada de mantener el perfil del nuevo sistema en las sombras?

G.G.: Es una actitud que se enrola en la tradición de la llamada «ambigüedad constructiva». Como usted conocerá se trata de una prescripción de viejo cuño en el área de la política monetaria. La idea fuerza es no alentar la especulación
.

P.:
¿Será eficaz? No lo creo. Una apreciación del yuan de 2,1% se ubica muy por debajo de lo que se espera que gane la moneda china cuando las variables se terminen de acomodar.

G.G.: Hoy por hoy resultaobvio. Pero en este terreno las autoridades chinas han decidido emular a sus pares de Singapur que, hace años, administran un régimen de flotación con intervención cuyos parámetros fundamentales permanecen en secreto
.

P.:
Singapur recorrió los mismos pasos que ahora ensaya China. Tuvo que dejar atrás un tipo de cambio fijo con el dólar y eligió flotar -en forma sucia- contra una canasta de monedas. ¿Cree que China copiará la solución que encontró Singapur?

G.G.: Parece haber tomado en cuenta algunos aspectos. Como la confidencialidad de los parámetros esenciales. En ese sentido, China ha sido más transparente al mantener la vieja banda de flotación de 0,3%. En Singapur, le refresco, se desconoce cuál es la banda, cuál la canasta de monedas, cuál es la paridad central y, más importante de todo, cuál es el criterio específico que guía el ajuste de la paridad en el tiempo. Rige, no hay dudas, un objetivo de tipo de cambio real pero no se lo define con precisión. Así cuando a las autoridades les tocó lidiar con la crisis asiática de 1997-1998 la moneda se depreció con gran velocidad sin que formalmente se produjera ninguna ruptura con el sistema
.

P.:
O se tomó la decisión de practicar una fuerte devaluación del tipo de cambio de referencia o, en caso contrario, la banda era anchísima.

G.G.: Correcto. No lo sabemos con certeza porque el interrogante está cubierto por el manto de silencio oficial
.

P.:
Este margen de discrecionalidad debe sentar muy bien con la idiosincrasia del gobierno chino. ¿O me equivoco?

G.G.: Pienso que no. Por eso apostaría a que la banda de flotación será modificada -en sentido de una mayor amplitud- y que, más temprano que tarde, se sumará a la lista de las incógnitas. China -que ya cuenta con extensos controles de capitales- puede darse el lujo de ser más hermético que Singapur que, después de todo, es un importante centro financiero con serias aspiraciones de proyección internacional
.

P.:
Se ha dicho que China ha dado sólo un primer paso. Si uno piensa en valores de equilibrio, el yuan todavía debe recorrer un largo trecho de apreciación.

G.G.: Es así. Pero la velocidad del ajuste la fijarán las autoridades chinas, y es muy probable que sus tiempos sean mucho más morosos que los que dicta la impaciencia occidental. Un dólar cayendo en picada podría complicar las cosas pero, la verdad, es que la tendencia reciente en el mercado de cambios no ha tendido a socavar -sino todo lo contrario- el valor de la divisa de los EE.UU.


P.:
Se apunta también que la decisión china deja al Tesoro de los EE.UU. sin uno de sus principales proveedores de financiamiento. Uno mira el rendimiento de los bonos y advierte un impacto negativo. ¿Esa preocupación tiene algún asidero?

G.G.: Lo tendría si China hubiera corregido el valor de su moneda de un plumazo. Digamos 20% o 30%. Pero si el ajuste es de sólo 2% y el mercado lo considera insuficiente, la mecánica de los flujos de capitales no habrá variado. China seguirá recibiendo capitales en exceso, acumulando reservas en moneda extranjera y necesitando disponer de activos líquidos en qué invertirlas
.

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