Cómo llegar al presidente
Si de algo sirvió la disputa en la Casa Rosada por los gustos musicales -Alberto Fernández odia la cumbia villera y a Néstor Kirchner le gusta- fue para develar algunos mecanismos por los cuales los ciudadanos argentinos y del mundo acceden al despacho presidencial. Todo queda claro en un reportaje concedido ayer por el jefe de Gabinete a la radio. La presidenta de Hewlett-Packard, Carly Fiorini, la mujer más poderosa de Estados Unidos según la revista «Forbes», no fue recibida por Kirchner porque no pidió cita con antelación. Por eso debió esperar, además, 45 minutos en Balcarse 50 al propio jefe de ministros hasta que se cansó y se fue. El animador bailantero Daniel «la Tota» Santillán, en cambio, cumplió con el procedimiento que parece más adecuado. Llegó a la Rosada convidado por el otro Fernández del gabinete, Aníbal. Con él entró al despacho de Alberto, que queda pegado al de Kirchner puerta de por medio. Y entonces vio cómo el propio presidente se asomó y le juró que le gustaba la cumbia villera, como disculpándose por los dichos de su jefe de Gabinete. Así lo asegura el propio Fernández, Alberto, ante el periodista Ari Paluch por radio.
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Alberto Fernández
Periodista: ...Yo suscribo sus declaraciones y ayer hubo algunos medios que lo sacaron de contexto...
A.F.: La verdad es que yo quise proponer un debate.
P.: La próxima vez me llama a mí, ¿yo qué le puedo cobrar? Le hago ahí un descuento.
A.F.: Justamente, aquí hay algunos que tratan, además, de mostrar que lo que he dicho fue una locura y que el Presidente también me ha desautorizado. La realidad es que yo estaba en mi despacho, inclusive con un amigo, y se asomaAníbal Fernández y me dice: «¿Puedo hablarte un minuto?» y yo le dije «pasá». Pasó y atrás apareció este señor, «la Tota» Santillán.
P.: ¿Tan fácil es entrar a su despacho? Hay gente que está esperando años que usted la atienda...
A.F.: Venía con el ministro de Interior. Hablamos, ¿cuánto habremos hablado? ¿tres minutos? Cuatro minutos a lo sumo. Usted sabe que mi despacho está pegado al del Presidente. Entró, lo vio y la verdad tomó todo en tono jocoso y dijo: «Bueno, mirá 'Tota' a mí me gusta la cumbia villera, no discutamos esto porque objetivamente la discusión que se estaba promoviendo era todo un disparate». El Presidente, entonces, entra y sale de mi despacho...
P.: Yo no tengo nada malo con «la Tota», el pibe es divino. ¿Pero «la Tota» qué hacía en Casa de Gobierno? Hay gente con proyectos mucho más importantes que no puede entrar nunca.
A.F.: Había ido a verlo a Aníbal Fernández.
P.: A la presidenta de Hewlett-Packard la dejaron pagando y a «la Tota» Santillán la recibieron.
A.F.: Eso le confieso, tampoco es tan así.A la presidenta de Hewlett-Packard nunca el Presidente le concedió ninguna audiencia. A la presidenta de Hewlett-Packard se le hizo ver que en verdad el pedido de la audiencia vino muy a la hora de su llegada. Se le hizo saber que hubo dificultades para recibirla en la agenda del Presidente que ya estaba hecha. Entonces se le dijo que si ellos necesitan una reunión con el gobierno, podían venir a ver al jefe de Gabinete que tampoco la esperaba, pero que si tenían un poco de paciencia iba a ver de qué modo se acomodaba. De hecho, la presidenta de Hewlett-Packard nunca estuvo en la antesala del despacho del Presidente. Porque sabían que el Presidente no los recibía.Vinieron a mi despacho y en un momento me asomé y les dije: «Les pido un minuto que termino la reunión y los atiendo». Bueno esperaron media hora y se fueron.




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