"Con una tasa negativa, lo mejor son los commodities"
-
Cómo fue el plan agropecuario de la dictadura y qué impacto tuvo
-
El "efecto embudo": por qué más deuda multilateral complica la baja del riesgo país
Para Juan Bosch, de Compass Group, «el dólar no parece que se vaya a recuperar, pero está más cerca de tocar fondo».
P.: ¿Pero puede el resto del mundo suplantar a los EE.UU.?
J.B.: Quizá no, pero históricamente la oportunidad nunca fue mayor que ahora. Está la escuela que dice que es imposible porque sostienen que el sistema financiero está globalizado y una crisis, por su efecto multiplicador, hace que el resto del mundo sufra las consecuencias. La otra teoría señala que lo que viene del resto del mundo tiene que ver con otra formación estructural histórica. Desde la caída del Muro de Berlín unos 3.000 millones de personas se suman al capitalismo.
P.: ¿Y esto cómo influye?
J.B.: Estas personas empiezan a mudarse a la ciudad, empiezan a comer tres veces por día, incrementan las necesidades de industrialización. Esto se ve en Asia. En especial en China e India. Entonces, para saber si puede haber desacoplamiento tenemos que analizar lo que sucede en China. A pesar de que en ese país están sucediendo cosas buenas, no son gratis. Por ejemplo, trae inflación que afecta la canasta básica de todo el mundo. Esta suba de precios, cuando se choca con la deflación de EE.UU., genera la incertidumbre en el mercado haciendo que la volatilidad aumente.
P.: Hoy hay tasas negativas en los mercados. ¿Dónde conviene invertir?
J.B.: Siempre que sucede este fenómeno es preferible ubicarse en el sector de la economía real o en el mercado de los commodities. El problema del mercado de las materias primas es que empiezan a aparecer inversores financieros que le agregan una volatilidad que no está vinculada directamente a los fundamentos del commodity.
P.: ¿Esto hace que los precios de las materias primas estén inflados?
J.B.: La demanda de los commodities hoy viene por tres lugares: la composición estructural de los mercados emergentes, la protección a la inflación y porque sirve como huida del dólar. Entonces, si alguna de estas se acaba, ¿qué pasa con el precio de los commodities? A mediano plazo, lo que está pasando en Asia es lo que nos permite vislumbrar una tendencia positiva y sostenida de los commodities. En el medio, los otros dos factores son importantes para analizarla volatilidad de esta tendencia.
P.: ¿Qué puede pasar con el dólar?
J.B.: No parece que se va a recuperar, pero está más cerca de tocar fondo. Cuanto más caiga el dólar desde este nivel, el desacople va a ser más difícil. EE.UU. ganó en competitividad, pero llega un momento en que esos beneficios empiezan a afectar la credibilidad de la moneda, y esto tiene un costo. Entonces si dejan que la divisa se siga desbarrancando, el costo va a superar los beneficios.
P.: ¿Y con la inflación?
J.B.: En cuanto a la inflación, creo que a nivel mundial va a estar un escalón más alto de lo que vimos en los últimos 15 años. Pero no creo que se desboque. Esto lo podemos ver en la política monetaria donde hoy están acomodándose y nos están diciendo que prefieren que haya subas de precios a una desaceleración a nivel global.
P.: ¿Qué señal quiso enviar la Fed autorizando la venta de Bear Stearns?
J.B.: Mandó una señal muy fuerte que es: vamos a hacer lo que haya que hacer para que no haya riesgo sistémico. Indirectamente, aceptó un poco de inflación para luchar la batalla. Hoy, la Fed tiene la curva de rendimiento invertida y esto lo tiene que normalizar con la tasa de referencia porque esto demuestra que hay gente que no quiere volver al sistema financiero. Eso es lo que falta que se termine de destrabar.
P.: ¿Entonces hay que continuar bajando más la tasa?
J.B.: El problema es que si sólo usa esa herramienta es que se termina acabando. Bernanke sorprende porque cada vez que lo torearon sacó algo de la galera. Todas cosas de la década del treinta.
P.: ¿Cree que Bernanke encaró los problemas de manera correcta?
J.B.: En agosto de 2007 tenía tres alternativas. Si no hacía nada, había un crac; si bajaba la tasa libremente, en seis meses fracasaba la estrategia. ¿Qué hizo? Fue bajando el costo del dinero, pero dijo: «Quiero que los bancos sufran en el medio». Es decir que la mitad tengan que asumirla los bancos y la otra mitad, el sistema. Ahora la cancha está marcada, lo que trae previsibilidad.
Entrevista de Patricio Cancelmo




Dejá tu comentario