16 de junio 2004 - 00:00

Condenado al déficit

(«De la misma manera que durante casi los 10 últimos años Brasil tuvo déficit comercial con la Argentina, es probable esperar que la Argentina tenga saldos desfavorables con Brasil hasta terminar la década», afirmó Juan Solano Deheza, de la consultora brasileña Cátia Vasconcelos. En diálogo con este diario, el economista consideró que «esta vez no será posible equilibrar dichos déficit por la vía de petróleo, trigo o complejo automovilístico, como ocurrió en el pasado.)

PERIODISTA: ¿Cuáles son las perspectivas sabiendo que una desvalorización del real reduce salarios?

Juan Solano Deheza: La pregunta a hacerse en el caso de Brasil es si dicha disminución podrá ser compensada con los aumentos salariales previstos para este año. A la luz de lo que eran las estimaciones sobre el dólar promedio para este año y lo que puede esperarse a partir de esta nueva situación, el escenario más probable es que la recuperación del poder adquisitivo de la población en dólares caiga un poco.


P.:
Sin embargo, cuando se compara el desempeño del primer trimestre en 2003 y en 2004, se observa que las exportaciones brasileñas crecen a muy altas tasas (+91,11%), mientras que las argentinas están casi estancadas (+2,88%).

J.S.D.: Aunque no debe esperarse la continuidad de estas tasas de crecimiento, dadas las perspectivas que ofrece hoy la economía argentina, aún con la expectativa de una sensible disminución en la tasa de crecimiento de la actividad industrial, se estima que las exportaciones brasileñas tenderán a situarse muy próximas de los niveles récord observados en 1997 y 1998.


P.:
En el pasado se usó al petróleo, al trigo y a los autos para compensar los desequilibrios.

J.S.D.: Esta vez no será posible porque Brasil se encuentra cerca del autoabastecimiento de petróleo y el petróleo importado, en su gran mayoría, tiene características diferentes al producido en la Argentina. Además, puede esperarse que Brasil tenga cada vez mejores cosechas de trigo, derivadas de los importantes progresos del sector agropecuario y una mejor genética. En el caso de los automóviles, inciden factores estructurales -tales como la falta de renovación de modelos en la Argentina-para que la Argentina pueda operar como el productor de las series cortas de alta gama que le deparó la asignación de funciones entre multinacionales.

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