28 de julio 2004 - 00:00

Continúan las duras criticas

(Elisa Carrió le tendió el diván a Néstor Kirchner. Aprovechó el apañado clima del programa de Joaquín Morales Solá. La ex diputada y jefa del ARI se encaramó a la crítica que hizo Gustavo Béliz, por el trato que les da el Presidente a sus funcionarios, y dio por cierto que humilla a su gente. «¿Cómo voy a ir a hablar como opositora con un Presidente que les hace eso a los propios?», ironizó Carrió. Esta dirigente, que ha construido su poder en la opinión pública por el talento de algunas observaciones y por la fuerza con que defiende sus convicciones, suele defraudar cuando brinda la propuesta para enmendar lo que critica. Puede acertar en describir el ánimo irascible del Presidente, pero anula todo cuando dice -cual predicadora laica- que la solución está en la firma de un nuevo contrato moral, frase metafórica de difícil explicación y de casi imposible concreción, inspirada en «El Contrato Social» de Rousseau. Esas consignas cuasi religiosas, inspiradoras de la conducta, señalan un rumbo -como cuando pide «virtud» a los dirigentes, algo que nadie podría rechazar como ideal-, pero no pueden convertirse en consignas políticas porque terminan descalificando las mejores intenciones. Aquí lo principal del diálogo de Carrió acerca de la personalidad presidencial.)

Elisa Carrió
Elisa Carrió
ELISA CARRIO: A mí me parece que el problema político central de la Argentina hoy es la violencia, pero no la violencia de las calles: la violencia del poder.

Periodista:
... ¿Del Presidente?

E.C.: Kirchner es un hombre confrontado a su propia personalidad, y la ayuda que nosotros podemos dar como oposición es callarnos para ver si este hombre se serena. Lo dije hace 20 días, pero es evidente que a un mes este hombre no se ha serenado, sino que está mostrando los rasgos que yo vengo diciendo hace un año.


P.:
¿Por qué lo dice?

E.C.: ¿Se acuerdan cuando yo venía hablando tanto de la humillación y la humillación? Hay ministros que dicen, que no son Béliz, que tienen que pagar su cuota de humillación diaria; esto lo dicen todos los ministros; lo que dice Béliz es así. Ahora, ¿qué denota alguien que humilla? Yo lo voy a decir con todas las letras, total. Hay una autora, justo ayer lo estaba encontrando por otro tema de violencia, pero que se llama Jean François Rodríguez, una francesa, que escribió sobre «El Acoso Moral». El que humilla siempre implica una dosis de perversidad moral muy grande. ¿Qué es un perverso moral? Es un hombre débil o una mujer débil, que no se quieren a sí mismos, y que proyectan el destrato sobre el otro como el modo de demostrar fuerza humillando al otro; éste es el carácter de los Kirchner.


P.:
¿Los dos?

E.C.: Este es el carácter de los Kirchner.


P.:
¿De los dos? ¿La sumó a Cristina?

E . C . : Este es el problema político central de la Argentina. Digo, uno puede estar de acuerdo o no con Bendini, de hecho, nosotros lo denunciamos por fascista, pero no se le hace eso a un comandante en jefe del Ejército.


P.:
¿Lo que le hizo en el Colegio Militar?

E.C.: Usted puede estar de acuerdo o no estar de acuerdo con Scioli, yo nunca lo hubiera tenido de candidato a vicepresidente. Cristina Kirchner sabía que Scioli representaba a Moneta en la Comisión de Lavado; digo, lo eligieron porque estaba bien en las encuestas, pero al vicepresidente de la República no se lo somete a la humillación a la que fue sometido en agosto, yo ahí me di cuenta; dije: «Esto viene mal».


P.:
¿Sobre Béliz qué piensa?

E.C.: Lo mismo con Béliz. El se acuerda de la corrupción cuando sale del poder, pero nunca se acuerda de la corrupción cuando está en el poder, y en todo caso son oportunistas, varios ministros de estos que tiene este Presidente andaban llamándome a mí para ver si se venían al ARI; no ahora, pero antes. En realidad, circulan para ver dónde caen.


P.:
¿Hubiera sido ministro suyo?

E.C.: No, jamás, por eso yo le dije que ni se acerquen al ARI, ninguno de los dos, uno está en Cancillería -ya dije todo-.


P.:
¿Usted se reuniría con el Presidente?

E.C.: ¿Cómo se va a reunir la oposición con un Presidente que trata así a un ministro? Vos podés tener diferencias con Quantín; ahora Quantín es un hombre de 30 años en la Justicia, no se lo echa por los diarios. La verdad que esta gente no tiene educación, es primitiva. ¿Cómo va a hablar un Presidente con la oposición? ¡Yo ni loca voy! A mí por supuesto que no me van a invitar, pero ¡ni loca! Con un hombre que vos estás a tiro de un titular del diario para humillarte, ¡nadie quiere hablar!


P.:
¿Sobre Béliz y la seguridad qué piensa?

E.C.: Vos no podés hacer purgas indiscriminadas, vos tenés que hacer una purga con un orden alternativo; vos asumís el poder, tenés 4-5 meses, buscate 100 oficiales, preparalos, que tengan la idea del proyecto de seguridad que tiene el gobierno; vos ahí hacés la reforma, iniciás la purga, pero tenés un orden alternativo y tenés mando, lo que no podés hacer es una purga cotidiana sin mando. El policía que está en la calle, que además gana dos pesos, que además por servicios adicionales trabaja hasta altas horas de la noche, al que además le dicen: «Miren, yo no cuento con ustedes porque soy policía de gatillo fácil» y que además no tiene mando, no sabe quién es su jefe de Policía, que además no tiene ministro de Justicia -porque, en definitiva, al Presidente un día se le ocurre una cosa; otro día se le ocurre otra. ¿Vos sabés lo que es tener una Policía sin mando? Es mejor no tener Policía.


P.:
¿Hay que reprimir?

E.C.: ... No se puede renunciar a la fuerza coactiva del Estado, miren, no hay que reprimir, pero el Estado, la definición weberiana del Estado, es el que tiene el monopolio de la fuerza legítima.


P.:
La primera obligación de un funcionario es defender los bienes del Estado...

E.C.: Porque son de todos, todos pagamos con nuestros impuestos, con nuestra his toria y con un montón de cosas, entonces vos podés reclamar. Lo que vos no podés hacer es destrozar todo. Para eso yo tengo que impedir la violencia desde el Estado, la violencia en el uso de los planes sociales, la violencia de la gente que ve tipos enriquecidos ilícitamente que parece que llegan a funcionarios y se hacen riquísimos; acá parece que el ascenso social está garantizado con ser político en la Argentina.

P.:
¿Kirchner intentó alguna vez hablar con usted desde que es presidente?

E.C.: Este hombre intentó hacer un alianza con nosotros. Yo en un momento lo llamé por el tema de caducidad de mandatos y después él mandó con este operador, que es un espanto, este Alberto Fernández, para ir a hacer una alianza; yo contesté dos cosas. Primero, esconden financiamiento, esto era mucho antes de la candidatura; y segundo, no podían explicar su declaración jurada. Nosotros a eso no vamos. Cuando asumieron en el gobierno nos mandaron a decir que, bueno, que formáramos la transversalidad o me aniquilaban, y le contesté a «Balito» Romá: «Que me aniquilen, yo no me entrego, yo no tengo precio». Estos son unos vulgares, en el fondo les gané la batalla, miren dónde terminó la transversalidad, dónde estamos nosotros y el señor Fernández que jugaba al aniquilamiento de Elisa Carrió, que pasé a ser de la mejor dirigente a la peor dirigente, un horror. Ahora los transversales son todos usados, los han tirado a la basura, porque parece que van a retomar la conducción del PJ.

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