14 de octubre 2004 - 00:00

"Crecimiento económico mundial es muy sólido"

(El periodista dialoga con un reconocido economista de la City neoyorquina -personificado en Gordon Gekko, el protagonista de la película «Wall Street»- sobre las perspectivas de crecimiento de la economía mundial. Veamos.)

Crecimiento económico mundial es muy sólido
PERIODISTA: No hay manera. El mercado laboral no arranca. Los 96 mil puestos nuevos de trabajo ni siquiera compensan el crecimiento vegetativo. ¿Culpa de los huracanes o, más bien, de una economía débil?

Gordon Gekko: La economía no está tan débil como se repite. Mi impresión es que crece, otra vez, a un ritmo superior a 4%. Y el registro tampoco puede achacarse a la intemperancia del clima según se ocuparon de aclarar -en nota expresa- quienes confeccionaron la encuesta de empleos.Aunque mantendría una reserva sobre esto último; por lo menos, hasta ver las cifras de octubre.


P.:
¿Cómo se explica entonces?

G.G.: Ese residuo es lo que llamamos aumento de productividad (a pesar de que, en rigor, se trata de una bolsa en la que también caben los errores de medición).


P.:
Es difícil entender que una economía que se expande a 4% no consiga crear más puestos de trabajo.

G.G.: Toda la dificultad consiste en hacerse de los números y echarles un vistazo. Verá que el fenómeno no constituye una gran novedad. La economía dejó atrás la recesión en noviembre de 2001; sin embargo, hasta agosto de 2003 siguió destruyendo empleos. Repare que en el tercer trimestre del año pasado el nivel de actividad se disparó 7,4% anualizado y lo hizo creando sólo un promedio de 82 mil puestos por mes.


P.:
Pero ha transcurrido un año completo y esa cadencia no se ha acelerado. ¿No resulta extraño que las compañías no contraten más gente?

G.G.: No es lo que uno hubiera vaticinado. Pero es así. Y a la hora de comprenderlo resulta claro que la razón no es que la economía no crezca.


P.:
¿Cómo queda parado el mercado de bonos luego de conocer estas cifras?

G.G.: La reacción es de alivio. Las tasas largas ascendieron un cuarto de punto en poco tiempo. Quebrar 4% resultó una trampa mortífera -un auténtico señuelo cazabobos- y los bonos lucían vulnerables.


P.:
¿Volverán a intentar cruzar el umbral de 4%?

G.G.: No lo veo. La economía ha salido del pozo y con demasiada pujanza como para jugar esa carta. Y la resurrección no se limita a los Estados Unidos.


P.:
Hay un repunte en Japón. Pero Europa no reacciona...

G.G.: Llevará un tiempo compilar el tipo de evidencia que ya conocemos sobre Estados Unidos. Pero observe indicadores indirectos. Por ejemplo, el comportamiento de los commodities.


P.:
Han regresado a los primeros planos...

G.G.: Con bríos renovados. Haga una lista de metales: cobre, plomo, aluminio, zinc. Todos ellos han establecido precios récords, barriendo los máximos alcanzados en abril y que se derrumbaron luego por culpa de la Fed y del apretón crediticio en China.A diferencia de lo que pudiera ser el oro -que tiene una demanda paralela como activo financiero- se trata de insumos básicos de la producción industrial. Con un uso alternativo que resulta irrisorio. ¿Quién se ha ocupado entonces de seguir consumiendo los inventarios físicos? No habrá sido, por cierto, una economía mundial demasiado débil.


P.:
Pienso en el bono de 10 años. ¿Vamos rumbo a 4,50%?

G.G.: Un número más robusto en el empleo nos hubiera empujado hacia allí. Habrá que esperar los guarismos de octubre (que se conocerán a comienzos de noviembre) para percibir si la situación cambia. En el pasado reciente, el mercado de bonos se las ha arreglado para convivir con una economía sólida siempre y cuando subsistiera algún interrogante sobre la calidad, la perdurabilidad de la recuperación. Hoy, el mercado de bonos tiene dos argumentos a mano, a falta de uno...


P.:
La desidia del mercado de trabajo y...

G.G.: El petróleo por encima de los 50 dólares. Ambos ayudan a darles a los bonos otra oportunidad en este rango de tasas.


P.:
¿Y qué pasa con las bolsas? No deberían interesarse en este rebrote de la actividad económica...

G.G.: ¿No es lo que han estado haciendo últimamente? Deje a Wall Street de lado, por un momento. El Footsie (el índice representativo de la Bolsa de Londres), sin hacer mucho ruido, ha instalado un nuevo máximo. El CAC 40 francés y el Dax alemán están también merodeando esa zona. Pese a que setiembre/ octubre no es lo que tradicionalmente uno llamaría una estación favorable. Y a que, tampoco, la amenaza del petróleo constituye un signo inspirador. Pero uno advierte -dadas las circunstancias- que una posición constructiva está ganando terreno en las bolsas internacionales.


P.:
¿Cómo impactarán las elecciones presidenciales del 2 de noviembre en los Estados Unidos?

G.G.: Tal vez sirvan de catalizador. Los futuros electorales arrojan un Bush ganador donde las encuestas ven una elección reñida y todavía sin definición. Y también descuentan que los republicanos mantendrán el control de ambas cámaras en el Congreso. Pero la incertidumbre es alta.

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