Ante la turbulencia mundial, Argentina necesita pilotos de tormenta

Opiniones

La reestructuración de deuda externa e interna demanda cabezas financieras que sepan ejecutar tácticamente en medio de una crisis. Es necesario pilotos de tormentas que le den tiempo a Martín Guzmán y Matías Kulfas en la estrategia.

La cartera económica esta semana iba a determinar la estructura final de la oferta que hará a los acreedores privados y avanzar con el lanzamiento, con el objetivo de restaurar la sostenibilidad de la deuda pública externa. Eso no debe suceder.

Sobre llovido mojado, el desastre en que quedó la economía después del huracán Macri, nos expuso a otra tormenta perfecta. El desplome que comenzó el lunes negro a la apertura de los mercados de valores alcanzó pérdidas del 7% en 4 minutos. Esta situación de pánico provocó que inusitadamente se activaran los interruptores de circuito del NYSE que detuvieron la rueda durante 15 minutos.

Los promedios de las acciones cayeron alrededor de 20% desde el máximo histórico de febrero pasado y avisan: “fin del mercado las acciones suben hasta el cielo” que comenzó con la recuperación del segundo semestre de 2009.

Los mercados financieros ya piden socorro a los gobiernos de todo el mundo: “Por favor actúen ahora para evitar el desastre”. Después de haber forzado a la Fed a su primer baja de tasas -aun habiendo disfrutado años de tasas casi cero desde la crisis de 2008-, los mercados hoy están en caída libre. Los mercados de petróleo y acciones anticipan la recesión mundial en marcha.

Las destrezas necesarias están empezando a subir de precio de la heterodoxia y la ejecutividad. Los responsables políticos van a tener que pasar por encima de la “mano invisible” y tomar acciones creativas y audaces. Es el fin de “hagan lo que quieran” y “dejemos que el mercado corrija”.

Reestructuración de deuda pública externa e interna

Hay que frenar ya mismo la propuesta que estaba lista, como hizo Cristina Fernández de Kirchner cuando luego de su visita a Macron y estalló el semestre trágico (último trimestre de 2008 y primero de 2009). Cristina dio marcha atrás y detuvo la decisión de pago al Club de París. Las condiciones de reestructuración de la deuda ahora tienen que ser más severas que las que estaban planificadas, a saber:

  1. Una caída del PBI frente a la nominalidad de la deuda dispararía aun más la insustentabilidad de la deuda, porque deterioraría la relación deuda/PBI
  2. La tasa de interés caerán en todo el mundo, por lo tanto la tasa de refinanciación deberá ser mucho más bajas, aun las vigentes de la deuda performing deben ser renegociadas.
  3. El periodo de recuperación de la actividad económica de la economía “tierra arrasada” se prolongará por bastante tiempo.

Los que reclamaban un plan

¿Para qué hubiera sido útil “mostrar un plan”? El escenario colapso del precio del petróleo, colapso de los títulos, más una inminente declaración de pandemia (que amenazaba ya hace 60 días) superan cualquier escenario catástrofe.

La deuda pública adquirida en los últimos 4 años sumada a una situación recesiva continua de 7 trimestres consecutivos, es una pesada herencia y este shock exógeno en la condiciones de vulnerabilidad que quedó la Argentina por la política económica de Macri es de una gravedad extrema.

Todo lo sucedido afectará la recuperación económica inicial, el país está en medio de una depresión con alrededor de 25.000 empresas menos y alrededor de dos dígitos de desempleo. Los consumidores están desesperados por los aumentos de precios y la desaceleración de la producción no va a ayudar.

El Gobierno tiene que designar un gabinete de crisis ya. Paradójicamente ahora la demanda es de cabezas financieras que sepan ejecutar tácticamente (a la carrera) en medio de una crisis. Pilotos de tormentas que le den tiempo a Martín Guzmán y Matías Kulfas en la estrategia. Claramente es un honor tener científicos en el Gobierno, pero ahora hay que sumar algún piloto experimentado en tormentas.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Dejá tu comentario