Los 2 principios básicos para mejorar empresas y cerrar buenos negocios

Opiniones

¿Por qué hoy una empresa debe ser diversa? Además de ser un buen negocio, la diversidad enriquece los procesos de toma de decisiones.

¿Por qué hoy una empresa debe ser diversa? Para resolver esta pregunta, es importante reforzar algunos conceptos. La diversidad incluye todas las características únicas que nos hacen ser quienes somos: edad, etnia, cultura, género, experiencia laboral, conjuntos de creencias y un sinnúmero de otros factores. Inclusión e integración son conceptos que representan las dos caras de una misma moneda, implican respeto y aceptación del otro, considerando que las diferencias son un valor y no un déficit. Inclusión es incorporar la igualdad ante las oportunidades y la equidad en la valorización.

La diversidad en sí misma no es sustentable sin el valor agregado de la inclusión como cultura, como conducta que valoriza el aporte desde la diferencia y genera sentido de pertenencia al equipo.

Desde esta perspectiva podemos afirmar, sin lugar a dudas, que una cultura organizacional de diversidad e inclusión tiene un impacto positivo en el negocio y se traduce en empresas con mejores resultados, economías más fuertes y mercados más estables, producto de sociedades más sanas y justas.

En un mundo cada vez más complejo, volátil y diverso, debemos salir de los esquemas uniformes y homogéneos para encontrar respuestas ajustadas a la demanda y que nuestras organizaciones sean espejo de las sociedades en las que operamos. Difícilmente una empresa, cualquiera sea su rubro, pueda interpretar las necesidades de su mercado objetivo si sus equipos de trabajo no representan el perfil de sus clientes que, por naturaleza, es tan diverso como la sociedad misma.

La diversidad tiene su impacto cuantitativo en mayores ventas y utilidades porque desde “adentro” se podrá identificar y entender mejor qué es lo que quieren los de “afuera”.

Al fomentar la diversidad en la empresa también se desarrollan equipos de trabajo más cohesionados y respetuosos del pensamiento de los integrantes.

Existen diferentes investigaciones que demuestran la relación directa entre culturas corporativas sustentadas en la diversidad y la inclusión y el incremento de la rentabilidad, la generación de valor, la innovación, la creatividad, el mejoramiento del clima laboral, el incremento de la participación y el compromiso de los empleados, entre otros factores que se traducen en ventajas competitivas y un mejor rendimiento frente a aquellas organizaciones que no han incorporado estos valores.

Convencidos del valor que genera la diversidad, hay que trabajar para que los procesos de búsqueda y selección de talento se focalicen en las competencias y habilidades de las personas y no en su género, su edad u otros factores que pueden generar sesgos que comprometan el valor de la diversidad en el proceso de reclutamiento.

Además de ser un buen negocio, la diversidad enriquece los procesos de toma de decisiones ya que las ideas son interpeladas desde realidades, experiencias de vida y culturas diferentes y eso favorece la creatividad y el diseño de soluciones innovadoras.

Y algo no menor en tiempos en que el talento marca la diferencia, la diversidad refuerza y prestigia nuestra marca empleadora, tanto de cara al interior de la compañía, al mejorar el clima de trabajo, el compromiso y la fidelización, como al exterior, al mostrar valores de una cultura con la que las personas pueden identificarse.

(*) Director of Public Affairs & Sostenibilidad en Randstad Argentina.

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