EEUU: nueve meses de recuperación para retomar la caída

Opiniones

La economía de EEUU perdió 140.000 empleos en diciembre, poniendo fin a una serie de crecimiento de 7 meses consecutivos. Biden se comprometió a actuar rápidamente. En Argentina, mientras tanto, deberíamos prepararnos para seguir dando batalla sanitaria, mientras enfrentamos las deficiencias principales de una ciudadanía fatigada. ¿Cómo? Generando crecimiento, empleo y mejorando la distribución del ingreso, sin atender las recomendaciones de la gobernanza mundial y sus patrocinios locales.

En dos meses, desde febrero a abril de 2020, la tasa de desempleo se disparó al máximo de ochenta años en los EEUU. El número de estadounidenses empleados bajó desde 153 millones a 130 millones. Esos 23 millones de puestos de trabajo perdidos retrocedieron el nivel de empleo a 1999. Veinte años perdidos por la pandemia.

Para retomar el nivel de febrero, hay crear 11 millones de empleos, pero en diciembre quedaron cesantes 140.000 más. La economía ha pasado de contracción a expansión y hasta noviembre ha recuperado 12 millones de puestos de trabajo.

Sin embargo, Trump se convertirá en el primer presidente después de la Segunda Guerra Mundial en ver caer el empleo, habiendo logrado primero el récord de éxito hasta febrero 2020 (alrededor de 3% de desempleo).

¿Cómo es posible que en la Argentina la ciudadanía no esté informada adecuadamente del contexto aterrador que enmarca la situación económica?

Fue la impericia para contener la pandemia lo que constituyó uno de los fracasos presidenciales más catastróficos en la historia estadounidense. No podemos dejar de mencionar que sus pedanterías y provocaciones a China desaceleraron el comercio mundial impactando al resto del mundo.

Ahora, al negarse a asumir la responsabilidad de los disturbios que le produjeron la muerte a una mujer en el Capitolio, y con tres congresistas contagiados de coronavirus, nos mueve recuerdos y sensaciones paralelas.

Resuena la canción “Algo personal…sembrar calumnias y mentir con naturalidad…espías, listas negras y arsenales… y la culpa es del otro si algo les sale mal...entre esos tipos y yo hay algo personal” (Serrat).

LOS MARISCALES DE LA DERROTA

Las insolentes ficciones y dichos indignantes sobre la letalidad y propagación del virus: “una gripecita”, “el virus chino”, “los brasileros bucean en la alcantarilla”, “que se mueran los que se tiene que morir”, el hecho de esconder información de un submarino repleto de tripulantes, denigrar pueblos originarios, difamar expertos en salud, y las semejantes e incalificables convocatorias al Obelisco o el Capitolio, sus propios eventos ilustran el grado en que estos personajes han resignado su responsabilidad para la seguridad y la protección de la ciudadanía.

La negativa a desarrollar una estrategia nacional para contener el virus en EEUU y Brasil ha costado miles de muertes evitables y de todos modos no pudieron evitar la crisis económica. Bolsonaro dijo en estos días “Brasil está quebrado, no puedo hacer nada”. Piñera tiene a los carabineros en las calles como en tiempos de Pinochet.

Frente al colosal fracaso de Trump, Bolsonaro, Macri, Piñera, los países están sufriendo, las familias afrontan el hambre y el desahucio. Pero hacer un balance del historial de las presidencias Trump, Bolsonaro, Macri, Piñera, incluso antes de la pandemia, deja en claro que administrando mal la economía, desde antes que el mundo conociera la tragedia del Covid-19. Lo de Macri fue inclusive, sin ayuda del Covid-19.

A pesar de heredar economías sin caídas de PBI, con buen nivel de consumo, desempleo bajo, desperdiciaron incalculables oportunidades para abordar desafíos económicos de largo plazo. La producción y el empleo están considerablemente deprimidos, el mercado laboral y el aumento de las dificultades económicas traerán una recuperación desigual por la prejuiciosa-parsimoniosa aplicación de estímulos, que aunque importantes, no fueron de la audacia y magnitud necesaria.

Recuperar el consumo, la inversión y el empleo de los escombros que dejaron y dejarán Trump Bolsonaro, Macri, Piñera, requerirá un aliento fiscal agresivo y programas intrépidos de inversión pública. Para derrotar al Covid-19, los Gobiernos deberán proporcionar todos los recursos necesarios para contener el virus y mantener a las familias, las pequeñas empresas y los gobiernos provinciales. Es necesario no solo aliviar el sufrimiento, sino también salvar puestos de trabajo, e impulsar el crecimiento económico, acelerando la recuperación.

En la Argentina necesitaremos corregir la sub-inversión pública que financió el ajuste macrista ofrendado al FMI -en infraestructura, salud, educación- que ha socavado nuestra prosperidad ciudadana, debilitado la seguridad, la economía de las familias, ampliando las previas disparidades económicas.

GOBERNANDO PARA LOS RICOS

Cuando se vaya Trump, según estiman las consultoras privadas, la quinta parte más rica de los estadounidenses habrá recibido dos tercios de los beneficios totales de la ley tributaria en 2018, para el 2027 y solo el 1% superior recibiría el 83% de los beneficios totales.

Esta tendencia de ayudar a los más ricos también aumentó las desigualdades raciales, los afroamericanos y los latinoamericanos obtienen desproporcionadamente menos beneficios de la ley fiscal en relación con la parte del ingreso total. La misma incapacidad de Macri, Bolsonaro y Piñera para garantizar un crecimiento económico para el conjunto de la ciudadanía.

El historial de imprudencia, pedantería y priorización de los ricos y amigos sobre todos los demás ciudadanos, los une inequívocamente. Todos ellos le han fallado al pueblo. Llegaron con el pretexto de establecer “la racionalidad política y la racionalidad rectora” (Foucault), que los gobiernos anteriores supuestamente no habían tenido. Y aunque el neoliberalismo como el coronavirus ha mutado a otra cepa, podemos partir de estos términos para comprender la manera en que llega a gobernar como una forma normativa de razón.

LA RACIONALIDAD DEL GRAN HERMANO

La racionalidad política es un desarrollo de Foucault donde la verdad, el conocimiento y las formas de juicio nunca son ajenos a las relaciones de poder. El poder no existe independiente del pensamiento. La racionalidad política es una condición de la practica constitutiva de sujetos como el “homo economicus”, y de objetos como “la gente”, un ensamble socio político particular de fuerzas al decir de William Callison.

Esta racionalidad política no equivale a discurso, aunque inventan relatos y opera a través de ellos. El discurso puede detallar un orden o acople de actos normativos que introduce a los sujetos dentro del relato. Los cuentos se han vuelto dominantes, instalan mentiras que se convierten en sentido común. La racionalidad rectora (no la política) opera de modo discursivo, capturando el orden normativo en que la razón llega a gobernar legítimamente y nos dice como estructurar la vida y la actividad, en un todo.

Este es el más claro ejemplo de distanciamiento del concepto de soberanía que ejercen en forma impúdica los comunicadores y ecolobistas: “Miremos a los países serios”, dando a entender que a partir de hacer lo mismo que ellos un país es serio, y si no hace lo qué esos países hacen, es “poco serio” o “país inviable”. Ellos dicen cual es “la forma de vivir en el mundo” o la forma de “caer del mundo”.

Weber dice que hay dos tipos de acciones racionales, la que tiene arreglo a valores y la que tiene arreglo a fines. La acción racional con arreglo a valores, aunque siempre es irracional, nos permite elegir entre la acumulación de riqueza o la igualdad.

La acción con arreglo a fines son medios para obtener un valor que cargamos desde 1976: “la eficiencia” porque la silla argentina cuando te sientas se rompe, el ajuste frio de la planilla de cálculo para que los números cierren. Aunque haya racionalidad instrumental, es cruel porque se apodera de todo, incluyendo los valores. Puede ser eficiente y poderosa -poderosa en términos de poder- pero no tiene ningún otro fin que alcanzar un objetivo, y en ese camino no tiene restricción dice Weber, no lo dice Marx, Engels, Lenin ni Perón.

Sobresale destructivamente, lo hemos visto en tres oportunidades en los últimos cuarenta y cinco años. Aunque es solo un medio constituye un sistema de dominio y reproducción automática, colocando al ciudadano bajo esa fuerza que disuelve los valores más caros. Weber dice que el capitalismo y la burocracia comienzan como un medio para generar riqueza y buena administración pero se convierten luego en sistemas de dominio colocando a la humanidad en “un caparazón duro como el acero”. Se convierten en formas de poder y racionalidad que mutan en fuerzas, gobernando y dominando ciudadanos y países.

LA DESPOLITIZACIÓN DE LA POLÍTICA Y LA NATURALIZACIÓN DE LA DOMINANCIA FINANCIERA – LA GOBERNANZA

Macri utilizó varias veces la palabra gobernanza en sus peroratas. El concepto tiene origen en las escuelas de negocios. Hace tres décadas existe una innegable fusión entre la política y los negocios. Solo mencionar que la facturación de algunas corporaciones internacionales supera la suma de varios PBI de países emergentes.

Pero no estamos seguros si Macri utilizaba el término gobernanza estando muy al tanto de su significado, pero súper coacheado, lo intercalaba con Gobierno, gestión, educación, tecnología. Le sucedía lo mismo cuando mencionaba a las “instituciones”, nunca diferenciaba entre instituciones políticas, educativas, con fines de lucro u ONG.

No existe una definición de gobernanza, pero tal vez esté asociada a la gobernanza corporativa un concepto ochentoso como: “la nueva gestión pública”. Tenía como meta transferir métodos de la administración del sector privado a los servicios públicos. Algo que fracasó en forma rotunda en el mismo lugar que se originó, el Reino Unido. Pero Macri igual lo intentó desde 2015.

El expresidente era un experto en leer prólogos y tomar frases hechas, cuya profundidad no excedía nunca los dos centímetros. Hablar de gobernanza como “modernidad” tal vez le fuera funcional porque aplica a los procesos de gobierno donde se propugna “un Estado mínimo”. Esta forma administrativa primaria del neoliberalismo es la modalidad a través de la cual se crea la atmosfera, se estructuran las restricciones y los incentivos “de la normalidad neoliberal”

El neoliberalismo contemporáneo sobrevive gracias a la gobernanza esencial para despolitizar la política y naturalizar la dominancia financiera, que incide en todas las aéreas de la vida. Por lo tanto aunque Macri ni se entera, existe una convergencia sinérgica entre la gobernanza mundial y la razón neoliberal (parafraseando el título de Laclau “la razón populista”). Macri solo fue un instrumento funcional que facilitó un gobierno sin gobierno, la práctica que mejor implementó el mejor equipo de los últimos 50 años fue vaciar el Estado y saquear el país.

2021: EL CAMINO DE BIDEN

El presidente electo prometió una respuesta acelerada a una serie de desafíos angustiosos, la economía muestra nuevos signos de debilidad, la pandemia mató a más estadounidenses que las guerras en el exterior. Mientras Washington sigue discutiendo el asalto al Capitolio, los esfuerzos para responsabilizar a Trump por su papel en la incitación a la violencia se reducen a la suspensión en Twitter.

Como decíamos, el Departamento de Trabajo informó que la economía perdió 140.000 puestos de trabajo en diciembre, poniendo fin a una serie de crecimiento de siete meses consecutivos. Biden se comprometió a actuar rápidamente una vez que se convierta en presidente para impulsar un paquete de estímulo a través del Congreso para brindar alivio a las personas con dificultades, las pequeñas empresas, los estudiantes, los gobiernos locales y las escuelas.

En la Argentina deberíamos prepararnos para seguir dando batalla sanitaria, mientras enfrentamos las deficiencias principales de una ciudadanía fatigada.- ¿Cómo? - Generando crecimiento, empleo y mejorando la distribución del ingreso, sin atender las recomendaciones de la gobernanza mundial y sus patrocinios locales.

(*) Profesor de Posgrado UBA. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros. @PabloTigani

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