27 de septiembre 2004 - 00:00

"El FMI no es responsable por la crisis de la Argentina"

En una entrevista al diario español «El País», el director gerente del FMI, Rodrigo de Rato, le resta responsabilidades a la entidad por lo sucedido en la Argentina durante la década del '90: «El FMI no es el principal actor en la Argentina en los últimos diez años. Lo son sus instituciones políticas, civiles y sociales».

Y en esa línea, consideró un «error» pensar que todos los problemas que tiene la Argentina son culpa del organismo.

El titular del FMI se ocupó de no mencionar a la Argentina a la hora de destacar el comportamiento de las economías de países en desarrollo: «Chile, Brasil, Uganda, China y Vietnam tienen un buen asentamiento de políticas económicas», aseguró.

• Conceptos principales

A continuación, los principales pasajes de la entrevista a De Rato, en la que también habló extensamente sobre las perspectivas de la economía mundial, incluyendo fuertes críticas para los países desarrollados:

Periodista:
Se ha dicho que el FMI es el bombero de las crisis. Algunos proponen que incremente la labor preventiva. ¿Qué énfasis imprimirá a su mandato?

Rodrigo de Rato: El FMI es una institución pública que presta servicios y bienes públicos al colectivo de sus miembros, 184 países. Se trata de ser eficiente en esta tarea. No debemos pretender ser lo que no somos. No somos el gobierno económico del mundo. Estamos al servicio de los gobiernos, con la función de mejorar su política económica. No es un asunto sólo de los países en vías de desarrollo. En estos momentos, probablemente los peores desequilibrios macroeconómicos los están provocando los países desarrollados. La estabilidad macroeconómica es imprescindible para que un país pueda alcanzar un crecimiento sostenible, la disminución de la pobreza, la igualdad de oportunidades, y nosotros podemos ayudar a lograrla.


P.:
La semana que viene es la próxima asamblea del FMI. ¿Qué planteará?

R. de R.: Presentaré los problemas generales: qué hacemos con el nuevo precio del petróleo y cómo EE.UU., Europa y Japón deben afrontar seriamente sus desequilibrios. La economía mundial está en su mejor momento de los últimos cinco años, pero el déficit presupuestario y comercial norteamericano, y el escaso crecimiento europeo constituyen problemas, las variaciones de los precios energéticos son un riesgo, pero también una oportunidad para muchos países en desarrollo.


P.:
A Washington se lo acusa de arrogante y al FMI también.

R. de R.: Aquí la arrogancia no funciona, funciona el consenso. Cualquier decisión importante debe poner en consonancia a Estados Unidos, la UE, China, Rusia, Japón, los países más implicados en ella. Yo he hablado con mis antecesores. Me han comentado cómo surgen los problemas. La labor de la gerencia es aunar posiciones, y ello es posible en la mayoría de los casos. En otros, no.


P.:
La auditoría sobre la Argentina critica al FMI, pero casi más al gobierno argentino.

R. de R.: El FMI no es el principal actor en la Argentina en los últimos diez años, los son sus instituciones políticas, civiles y sociales. Ocurre que la evaluación sobre lo que hemos hecho en la Argentina la hizo esta oficina creada por nosotros. Entonces, hay cierta propensión a confundir eso con «lo único que ha sucedido en la Argentina es lo que el Fondo ha hecho», y eso me parece un error.


P.:
¿Qué queda del «Consenso de Washington» y la obsesión por la austeridad presupuestaria incluso en situaciones de crisis?

R. de R.: La política económica es instrumental. No queremos tener equilibrios presupuestarios por una cuestión de principio. Lo queremos para evitar que la deuda aumente en los países pobres, porque eso la hace insostenible. Queremos equilibrios presupuestarios que sean compatibles con unas políticas de gasto eficientes, dirigidas a la reducción de la pobreza.


• Crítica

P.: Parece un discurso más pragmático que el de hace unos años.

R. de R.: En estos momentos hay consenso en reclamar un buen gobierno macroeconómico. Hay un asentamiento creciente y positivo de buenas políticas económicas en Chile, Brasil, Uganda, China y Vietnam... Pero no se ha recorrido todo el camino debido. Nosotros, la crítica más fuerte se la hacemos a los países desarrollados por sus déficit presupuestarios o comerciales, por su mal aprovechamiento del ciclo.


P.:
El FMI reconoce los errores, pero usted sostiene que siempre ha sido mejor su intervención en las crisis que su abstención.

R. de R.: Sin duda. Hay que prevenir las crisis, pero algunas son imprevisibles e inevitables, entonces hay que tratarlas. El Fondo ha sido muy útil para los países que han tenido algún problema. Sin él, Corea, México, Brasil, Turquía o la India habrían tardado más tiempo en resolver sus crisis. El Fondo ha cortado la crisis y las ha hecho menos profundas.


P.:
Algunos dicen que el FMI ha actuado como cobrador de frac de los acreedores privados de los países del G-7.

R. de R.: No, el Fondo no hace de cobrador de frac de nadie. Sólo cobra sus deudas, no las de otros. Otorga facilidades, cobra tiempo después de que haya pasado la crisis.


Pero cobra por una razón evidente, porque si no lo hiciera, o no habría recursos con que afrontar nuevas crisis, o los contribuyentes deberían estar realizando continuamente nuevos aportes, lo que no resulta tan evidente.

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