14 de diciembre 2007 - 00:00

"El problema en el sistema financiero excede la crisis hipotecaria"

El periodista dialoga con el experto en mercados internacionales personificado como Gordon Gekko, de la película «Wall Street», quien considera que el problema en el sistema financiero excede la crisis hipotecaria. Afirmó que si se tiene un préstamo incobrable, financiar la posición no es remedio. No se necesita liquidez, sino capital.

El problema en el sistema financiero excede la crisis hipotecaria
PERIODISTA: ¿Cómo se entiende esta vorágine? Recuerda la teoría del caos: el aleteo de una mariposa -un hecho menor- puede provocar un derrumbe. En rigor, se trató de un malentendido. La Fed tenía preparado un paquete más audaz que el que anunció en un primer momento.

Gordon Gekko: Es una señal clarísima del estado de fragilidad. Sobre todo, emocional.

P.: ¿El problema es mental?

G.G.: El miedo no tiene nada de zonzo. No son visiones propias de una mente afiebrada. Hay un problema real que crece y crispa los nervios.

P.: Ya no puede hablarse sólo de la crisis hipotecaria.

G.G.: El tema delicado es la salud del sistema financiero internacional. Su exposición a los problemas conocidos, que hoy se ventilan en grandes titulares, y, potencialmente, los trastornos que puedan sumarse, más adelante, si se instala una recesión.

P.: La Fed hizo, en principio, lo que se pensaba. Bajó un cuarto de punto la tasa de Fed funds y, otro tanto, la tasa de descuento. Y sin embargo, propició un tembladeral. La excusa es que debió ser más agresiva con la tasa de descuento. Un día después desplegó todo su arsenal -con la participación de otros bancos centrales-, corrigió el «error» y, sin embargo, el pesimismo no se inmutó.

G.G.: Siempre habrá excusas a mano. La tasa de descuento es tan importante como lo sea su utilización. En los hechos, la Fed tuvo que crear una nueva ventanilla de apoyo porque a la que ya existía nadie quería asomarse. Era, apenas, un símbolo.

P.: Tomar redescuentos conlleva una pátina deshonrosa. Pese a todos los esfuerzos de la Fed por santificar su uso.

G.G.: Con buen criterio, la Fed remozó su proyecto original. Era irrelevante bajar la tasa de descuento en 75 puntos base -como pidió el titular de Wells Fargo- si nadie iba a acudir a tomar fondos por miedo al descrédito.

P.: ¿Ni aún igualando el costo de la asistencia con la tasa de Fed funds?

G.G.: El problema no es el costo. Le recuerdo que en EE.UU. lo usual fue calibrar la tasa de descuento por debajo de la de Fed funds y aun así el empleo del mecanismo ocurrió siempre con cuentagotas.

P.: Este régimen transitorio de subastas, dice usted, es una ventanilla de descuento bis.

G.G.: Sirve al mismo propósito. Permite financiar el mismo menú de instrumentos. Y es un mecanismo que no prioriza aumentar la oferta de reservas bancarias -eso se puede lograr con facilidad a través de operaciones de mercado abiertosino allegarlas a instituciones específicas que enfrentan una necesidad de fondos.

P.: Que no pueden satisfacer en su ámbito natural. Que enfrentan un acceso restringido o nulo al mercado interbancario.

G.G.: Así es. Recuerde que las transacciones de Fed funds son préstamos sin garantía. De ahí que se trate de un mercado muy sensible a las percepcionesde riesgo de crédito. Excepcionalmente, se pueden armar operaciones con activos dejados en custodia como colateral. Ocurre que los instrumentos que hoy generan dolores de cabeza no brindan grandes seguridades de cobro. Por eso, la idea de promover el uso de los redescuentos. Y ahora de ensayar con un régimen alternativo que replica sus efectos.

P.: Si el esquema convencional fracasó, ¿por qué habría de funcionar una imitación?

G.G.: Este es un gato al que conviene llamar liebre. Se sabe: no es apropiado ser visto en compañía de un gato. A las subastas sólo podrán acceder los bancos que revisten en buenas condiciones, a criterio de la Fed. Esta definición « elitista» es la carta para aumentar el número de usuarios. No procura ser una limitante, sino todo lo contrario. Intenta borrar el carácter ominoso del redescuento en la inteligencia de que el mecanismo básico es el correcto, pero falla porque no consigue que los clientes se animen a usarlo. En cambio, si usted participa de las subastas es porque la Fed lo considera una institución «sólida».

P.: ¿Qué pasa con la tasa de las subastas? Finalmente, la Fed habrá bajado la tasa de descuento «efectiva» mucho más que el cuarto de punto anunciado.

G.G.: Eso pienso. La tasa surgirá de la subasta. Serán dos antes de terminar el año. Una, a un plazo de cuatro semanas y otra, a cinco semanas. Serán 20 mil millones de dólares cada una. Y en enero habrá dos más. A la Fed lo que la desvela es que el dinero llegue adonde se necesita.

Probablemente, sea a un costo levementemás alto que Fed funds; en ese caso, el recorte efectivo será -como usted dice- mayor que el cuarto de punto.

P.: Más importante que las subastas, me parece, es corroborar el carácter conjunto de esta intervención. Son cinco bancos centrales de primera línea que han coordinado una respuesta. Sin embargo, los mercados no lucen impresionados muy favorablemente.

G.G.: No quita que sea un paso adelante. El problema de iliquidez es más pronunciado en Europa que en EE.UU. No se olvide que la Fed ya rebajó las tasas en un punto completo. Los bancos europeos, en cambio, con tasas básicas estables y Libor en alza, están enfrentando costos marginales de fondeo más elevados que un año atrás. Hay una erosión más fuerte allí.

P.: Se afirma que las medidas son acertadas, pero que están lejos de constituir una solución. Se dice que se quedan cortas.

G.G.: La calidad de los activos bancarios es lo que está en tela de juicio. Mejorar la irrigación de liquidez ayuda. Pero si Usted tiene un préstamo hipotecario incobrable, financiar la posición no remedia el problema. Usted no necesita liquidez, sino capital. UBS acaba de dar un ejemplo práctico contundente. En el mismo parte de prensa que informa sobre pérdidas por 10 mil millones de dólares, comunica el desembarco de nuevos accionistas con aportes por 11.500 millones. Esto va más allá de la política monetaria. Y si el sector público va a contribuir con su esfuerzo, la herramienta es la política fiscal (o la regulatoria) más que la monetaria.

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