18 de julio 2008 - 00:00

El rechazo del Senado sacaría al gobierno de la parálisis

Pablo Guidotti, de la Universidad Di Tella, destacó ayer la parálisis del gobierno frente a problemas trascendentales como la renegociación de la deuda con el Club de París.
Pablo Guidotti, de la Universidad Di Tella, destacó ayer la parálisis del gobierno frente a problemas trascendentales como la renegociación de la deuda con el Club de París.
Pablo Guidotti, el rechazo del Senado a la Resolución 125 «es un hecho muy positivo y puede sacar al gobierno de su parálisis». En una entrevista con Ambito Financiero, el director de la Escuela de Gobierno de la Universidad Di Tella aseguró que «las retenciones móviles, sumadas al Impuesto a las Ganancias hoy vigente, es equivalente a tasar un sector con un Impuesto a las Ganancias de entre 75% a 95%».

Respecto de cuanto sucede con el derrumbe financiero en EE.UU., Guidotti destacó que «se trata de una nueva crisis pero con problemas viejos: se verificaron debilidades de regulación y supervisión.

Bajaron la guardia frente a un ambiente financiero benévolo».

P.: ¿Cómo se interpreta la salida de depósitos que ocurrió en las últimas semanas?

Pablo Guidotti: En realidad fue una salida fuerte de depósitos que no se justifica en base a la situación económica. Por un lado, esto muestra que el depositante argentino está muy sensibilizado, nervioso luego de la experiencia pasada en 2002, está más alerta que otros. Por otro lado, creo que en general el clima financiero reflejó en las últimas semanas algo más general que el problema del campo.

P.: ¿A qué se refiere?

P.G.:
En una primera dimensión se puede decir que, independientemente de la distinción entre productores chicos, medianos y grandes, estamos frente a un problema de rebelión fiscal que responde al intento del gobierno de subir los impuestos a las exportaciones a un nivel confiscatorio. Segundo, la retención es un impuesto no a la ganancia del sector sino a sus ingresos brutos,por lo tanto castiga más a los más chicos. Se pretendió colocar una retención que, sumada al Impuesto a las Ganancias hoy vigente, es equivalente a tasar un sector (el agro) con un Impuesto a las Ganancias de entre 75% a 95%, dependiendo de la productividad de la tierra. Básicamente se le confisca toda la rentabilidad. Esto es claramente discriminatorio con respecto al trato que reciben otros sectores de la economía. Por eso es que no estamos frente a un reclamo sindical sino frente a un problema real. Tercero, la persistencia de esta crisis puso de manifiesto la incapacidad del gobierno para resolverla. El PJ, que en el pasado había construido una imagen de un partido que sabe administrar, en estos últimos meses quedó paralizado. Hay otros problemas importantes que hay que atacar, tales como la inflación, las crecientes necesidades financieras de los próximos años. Esta parálisis hace que no se esté preparando el terreno para tener el acceso al mercado de capitales que el Estado necesita en forma importante a partir de 2009. Tampoco se toman recaudos por el lado del gasto público frente a una eventual disminución de la recaudación impositiva si la actividad económica se desacelera. Lo más triste es que, dada la situación externa, que sigue siendo positiva, los problemas actuales son en gran parte inventados.

P.: Esa parálisis que menciona no puede ser duradera.

P.G.: Creo que el PJ puede perder ese activo que mencionaba anteriormente, el de ser considerado un partido en el que se podía confiar la administración. Por lo tanto, creo puede darse un cambio importante en las elecciones de 2009 con el resurgir de partidos de la oposición que estaban desapareciendo.

P.: ¿Cuál es el impacto del voto en el Senado?

P.G.: Sin duda es un hecho muy positivo. Este hecho puede sacar al gobierno de su parálisis. El gobierno tiene una oportunidad importante para empezar a enfocarse sobre los problemas reales, y abandonar las ideas erróneas que impulsaron a la Resolución 125.

P.: ¿Cuán complicada es la situación financiera?

P.G.: Cuando se reestructurauna deuda, se le da al país aire, tiempo, períodos de gracia, cupones de interés bajos. Pero eso es temporario. El gobierno tiene que utilizar ese tiempo para fortalecer la posición fiscal. Lo que sucedió en la Argentina es que se pensó que ya no había más problemas. Pero ahora nos encontramos con que el programa financiero se duplica en tamaño a partir del próximo año. Para cumplir con dicho programa es necesario construir la capacidadde acceder al mercado de capitales. Ello no es posible sin tener al Club de París y a los holdouts resueltos razonablemente. El Club de París es otro ejemplo de parálisis. Son deudas con países con los que no existe ningún costo político en acordar, y aun así es inexplicable que dicha negociación esté paralizada.

Comparando a la Argentina con el resto de América latina, la diferencia es cada vez más grande. Ya son «investment grade» Brasil, México y Perú, que eran tan o más riesgosos que la Argentina. Se desaprovecha una situación externa favorable para consolidarse y en cambio se habla de escenarios que no deben ni discutirse. Lo que es peor es que por la historia reciente y por los discursos ideológicos no se transmite como mensaje que el Estado argentino tiene una voluntad fuerte de cumplir los contratos. Los contratos se cumplen en forma oportunista. Entonces la prima de riesgo es mayor y ese costo se acumula en el tiempo. Creo que éste es el último año en el que el gobierno puede hacer la plancha. Luego la Argentina deberá correr atrás de los acontecimientos.

P.: También por la crisis internacional...

P.G.: En primer lugar, en lo financiero se trata de una nueva crisis pero con problemas viejos. Se verificaron debilidades de regulación y supervisión de mercados de capitales en países avanzados. Bajaron la guardia frente a un ambiente financiero benévolo mientras había serios arbitrajes regulatorios y se habían debilitado los incentivos de manejo del riesgo de los créditos. La crisis bancaria afecta a EE.UU. y Europa pero, por suerte, América latina no sufre un impacto directo porque el sistema financiero está regulado de manera tal que no puede invertir en los instrumentos en los cuales se concentraron los principales problemas. El tamaño de la crisis aún no está claro. En segundo lugar, está el aumento de las materias primas. Aquí hay dos hipótesis diferenciadas. Por un lado, está la teoría de que esos incrementos se deben a factores reales (el aumento de demanda en China e India, el auge de los biocombustibles) y por lo tanto se trata de cambios en los precios relativos. Por el otro lado, los rápidos incrementos en el último año hacen pensar más bien en que los precios de las materias primas anticipan una mayor inflación mundial. Esto último explica que se esté pensando en la posibilidad de que los bancos centrales adopten medidas de política monetaria contractiva, es decir, un aumento de las tasas. Los bancos centrales están frente al dilema de elegir entre priorizar la actividad económica o a la lucha contra la inflación. Da la impresión de que este último mes los bancos centrales se movieron más hacia el objetivo de lucha contra la inflación. Si realmente fuera así, los mercados emergentes podrían sufrir en el futuro los efectos de una suba de tasas en los países avanzados.

Entrevista de Guillermo Laborda

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