18 de marzo 2008 - 00:00

"En EE.UU. se licuarán las deudas al estilo argentino"

«Como ocurrió en la Argentina con el rodrigazo, en EE.UU. habría un Bernankazo», sostuvo Guillermo Calvo.
«Como ocurrió en la Argentina con el rodrigazo, en EE.UU. habría un Bernankazo», sostuvo Guillermo Calvo.
Para Guillermo Calvo, tras la crisis financiera, el principal problema será la inflación en Estados Unidos. Así, pronostica que lo único que le quedará a la mayor economía del mundo será licuar las deudas a través del impuesto inflacionario. «Es lo que ocurría en la Argentina con rodrigazos o cavallazos, por lo que se podría pensar en un bernankazo», ejemplificó.

Sobre el impacto en la economía local, este economista, ahora profesor de la Universidad de Columbia, vaticina mayor presión inflacionaria originada en el ingreso de dólares y en la negativa por parte del gobierno a apreciar el tipo de cambio.

En momentos en que Wall Street vive sus días más agitados, Calvo, ex economista jefe del BID, visitó el país y participó de un simposio en la Universidad Torcuato Di Tella. En ese sentido y respecto de la intervención de la Reserva Federal a Bear Stearns y su posterior venta al JP Morgan, afirmó que «va a seguir habiendo sustos».

Periodista: ¿Cuál es su apuesta acerca de cuánto durará esta crisis?

Guillermo Calvo: Es muy difícil predecirlo porque, por ejemplo, no se sabía que Bear Stearns tenía los problemas que se difundieron hasta que surgió todo esto. Además, muchos de los instrumentos de transmisión de los riesgos no son conocidos. Es una industria muy opaca. Lo que sí veo es que la Fed ha decidido que no se le caiga el sistema financiero.

P.: Por lo tanto, luego del recorte de la tasa de descuento, Ben Bernanke va a reducir la de los «fed funds»...

G.C.: Es muy probable. Pero más importante aún son las facilidades que han creado. Y no sólo van en esa dirección por lo que están haciendo, sino además por lo que han escrito. Bernanke y Frederic Mishkin estudiaron la Gran Depresión en Estados Unidos y el sistema financiero. Quieren llegar al corazón de todo esto y no lo van a dejar pasar. De todas maneras, va a seguir habiendo sustos.

P.: ¿Sustos parecidos al de Bear Stearns?

G.C.: No lo sé y es muy difícil anticiparlo. Si Citigroup descubrió que en un mes le faltaron u$s 4.000 o u$s 5.000 millones, menos aún puede saberlo uno, que mira desde la vereda de enfrente. Sin embargo, creo que puede haber bancos que caigan. Es interesante que en la anterior crisis inmobiliaria de 1980 de Estados Unidos, cayeron mil bancos, pequeños. Ahora el problema es para los grandes, o «bancazos». La buena noticia es que éstos tienen prestamistas de última instancia.

P.: ¿En qué puede derivar esta crisis?

G.C.:
Viene complicado por el lado de la inflación; es la principal preocupación. Es lo que ocurría en la Argentina, donde el sistema financiero se caía y se llegaba a un cavallazo o un rodrigazo... ¿Qué será éste? ¿El bernankazo en el que se terminen licuando todas las deudas? La ventaja de ellos que no tuvimos nosotros en 2001 y 2002 es que éstas están en dólares, que es su moneda. Aunque horrible, ésa es la salida. Una vez que suba la inflación, si ya está solucionado el sistema financiero, van a aumentar las tasas de interés de manera intensa, porque no sólo inyectaron liquidez en el sistema, sino que además sobran los fondos de riqueza soberanos. Estos están como los buitres mirando a ver dónde se lanzan. En ese momento, ¿qué tasas se van a tener que poner para que la gente se quede con esos bonos, en un país con fuerte déficit fiscal? Esto ya lo conocemos, es América latina. Lo único que les queda es el impuesto inflacionario. Además, ahora está el euro.

P.: ¿Cree que pueda haber un cambio estructural y pasar del dólar como patrón al euro?

G.C.: Podría pasar también perfectamente. Es posible que termine siendo como era el dólar para nosotros. De eso se va a encargar la empresa financiera. Sin embargo, Estados Unidos es el único país en el que el capitalismo funciona.

P.: Pero para que eso ocurra Europa va a tener que acomodar su situación comercial a convivir con un euro alto...

G.C.: Indudablemente. Es complicado, pero si hay inflación en Estados Unidos, no me sorprendería ver en el «New York Times» un aviso que diga « deposite en euros».

P.: ¿Qué repercusión ve en América del Sur? ¿Cree en la teoría del desacople?

G.C.: En el corto plazo se está recalentando toda la región, por lo que no veo que sea negativo. Las bajas de las tasas de Estados Unidos siempre fueron muy buenas para nosotros. Si EE.UU. se paraliza, el resto del mundo también lo hace, al menos por un tiempo. Mientras tanto, la plata va a buscar desesperadamente lugares donde ubicarse y se termina prestando a quien no necesita.

P.: Por lo que se genera un « subprime» con bonos soberanos...

G.C.: Exactamente. Van y golpean la puerta a los políticos de turno y como ya tenemos bastantes populistas en la región, es muy tentador. Hasta ahora se portan todos muy bien, pero sólo quiero dejar claro que no hay que engañarse y decir: «¿Sabés por qué me prestan? Porque ahora somos creíbles». Es, por ejemplo, lo del Investment Grade de Uruguay, que se lo pueden quitar al día siguiente.

P.: Con un mayor flujo de capitales viniendo a la Argentina y con la política de sostenimiento del tipo de cambio, esto presiona al dolar a una apreciación...

G.C.: Claro, por lo que si no se deja que ocurra por el lado nominal, se va a inflación. Sin embargo, no habría que considerar la posibilidad de una apreciación del tipo de cambio porque no es una opción políticamente factible.

P.: ¿Se mantendrán los precios de las materias primas que la Argentina exporta?

G.C.: La recesión de Estados Unidos se lleva consigo a China. Ahí las exportaciones son más de 30% del producto. Entonces caerían los precios de los commodities.

Entrevista de María Iglesia

Dejá tu comentario

Te puede interesar