24 de noviembre 2008 - 00:00

Felipe Solá, el arrepentido

El casi monólogo de Felipe Solá en el programa "A dos voces", de la cadena TN, fue casi una constitución para el grupo que aglutina el diputado y ex gobernador. Explicó sus diferencias con el kirchnerismo que ayudó a construir y del cual fue parte hasta este año. Aquí, lo más importante que dijo.

Felipe Solá
Felipe Solá
PERIODISTA: ¿Por qué se va del kirchnerismo?

Felipe Solá: Es un proceso que empezó en cuanto se votó la 125. En esos 120 días se vio que el gobierno perdía la brújula, dividía la sociedad, crispaba a todo el mundo, que no comprendía la lógica productiva de millones de argentinos. Les recuerdo que hay 8 millones de argentinos en ciudades de menos de 12 mil habitantes, y el campo es más todavía que eso, ¿no? Allí empezamos a tener diferencias y cuando yo voté en contra, a partir de ese momento hubo una creciente hostilidad en el bloque hacia mí y contra los que habían votado en contra en general, y hostilidad que no fue devuelta de mi parte.

P.: ¿Cómo respondió?

F.S.: Nosotros votamos, después de eso, a favor del proyecto de Aerolíneas Argentinas, que fue modificado rápidamente para bien, se dejó afuera el acta que había firmado el secretario Jaime con Marsans, que era una vergüenza.

Después votamos a favor del proyecto de movilidad jubilatoria, pedimos algunos cambios, hicieron algunas modificaciones por pedido también de otros diputados, y el bloque y la presidencia del bloque y por ende el Poder Ejecutivo atrás, se mostró favorable a algunos cambios. Cuando vino el Presupuesto fue, o se vota todo o se es un traidor, nosotros votamos a favor del Presupuesto, porque creemos que tiene que tener el Presupuesto el país, y en contra de los superpoderes, ahí empezó...

P.: ¿Es por una diferencia de proyecto?

F.S.: Hay una concepción política atrás. Nosotros pensamos que la Argentina está crispada por problemas reales, pero que está más que crispada por problemas del gobierno. Sobre todo hay un cesarismo, hay una forma de gobernar, en la que terminamos todos perjudicados.

P.: ¿En qué consiste?

F.S.:
En que dos, tres personas a lo sumo, deciden sin consultar a nadie en momentos en que el mundo, frente a una crisis financiera fenomenal, no hace otra cosa que consultarse. Ustedes vieron que hay permanentes reuniones de jefes de Estado...

P.: ¿Néstor Kirchner actúa como César?

F.S.: El cesarismo es una forma de gobierno, si es la presidenta de la República o Néstor Kirchner, no lo sé y no tengo por qué saberlo. Y tampoco creo que lo criticable sea que haya una persona que influye mucho, eso se da en muchos gobiernos. Creo que el cesarismo es no consultar ni al gabinete, es que se mande una ley para estatizar las jubilaciones, lo que en principio está bien, y que no se prevea que a raíz de esa ley van a ocurrir cosas como que gran cantidad de empresas cuyas acciones estaban en AFJP, ahora esas acciones pasan a poder del gobierno, la gente de gobierno va a integrar (...), y entonces las empresas ¿qué hacen?, dejan de hacer inversiones, echan gente, dejan de pagar, cortan la cadena de pagos, para recomprar acciones, pequeñas cantidades de consecuencias que tiene una ley que puede ser buena en teoría, o el embargo de los fondos buitre a través del juez Griesa, porque dejan de ser titulares de sus cuentas millones de argentinos que aportaban a las AFJP y pierden la titularidad y pasa al Estado. Entonces, claro, aparece...

P.: ¿El cesarismo le hace cometer muchos errores al gobierno?

F.S.: Muchos errores, muchísimos errores...

P.: ¿Estamos peor por eso?

F.S.:
Estamos peor por eso, por supuesto, dejamos de vender nuestra cosecha a precios altos, nos peleamos..., digamos, hubo una pelea terrible con el sector productivo, que explica la dinámica del interior argentino. Yo creo que hay una cantidad de problemas que se podrían evitar.

P.: Usted hace un año hacía campaña por Cristina Kirchner...

F.S.: Mire, yo tengo una experiencia política larga. Hubo un muy buen primer gobierno de Kirchner en cuanto a resultados. Pero una cosa es tener un estilo en un momento dado en que se puede aplicar ese estilo y otra cosa es el unicato, el cesarismo, la no consulta.

P.: ¿Usted esperaba otro estilo con la Presidenta?

F.S.: Totalmente, tenía otra agenda la Presidenta, una agenda completamente distinta, de apertura política, yo diría de mayor transparencia en lo político, una agenda más moderna. En cierta forma no pudo tenerla por ciertas razones, pero después no quiso tenerla.

P.: Lo acusan de traidor...

F.S.:
¿Y yo como diputado por la provincia de Buenos Aires, que tiene 6 millones de personas que están relacionadas con lo agropecuario, tengo que ignorar eso y votar por obediencia de vida en un bloque de 120 y pico de personas? Yo, con la experiencia agropecuaria que tengo, ¿tengo que votar según lo que me mandan votar? No, yo no llegué a gobernador para que me manden ahora lo que tengo que votar.

P.: ¿No se puede pensar distinto dentro del kirchnerismo?

F.S.: No, no se puede pensar distinto, existe una actitud binaria, o se es traidor o se es leal.

P.: ¿Falta libertad?

F.S.:
Falta libertad en la genteque está sometida por las problemáticas financieras de la concentración financiera del gobierno. ¿Qué quiero decir con esto?, quiero decir que no dicen todo lo que piensan ni por asomo y que hay doble discurso, y que hay mucha gente que tiene obligaciones de gobierno, responsabilidades de pagos, de inversiones, de anuncios, de cumplimientos que no han sido hechos, etcétera, que según como ande con el gobierno esa plata viene o no viene, y eso no puede ser, la plata no es del gobierno, la plata es del Estado, es de todos los argentinos, y se perjudica a las poblaciones, a la población de tal provincia, de tal otra, de Córdoba o a las intendencias.

P.: Su actitud ha despertado simpatía en muchos peronistas del interior que lo ven como una figura de cambio para el próximo turno...

F.S.: Me halaga mucho que me lo diga, pero la verdad es que ahora hay que trabajar en la Cámara, hay que consolidarse, hay que entablar la mejor relación posible con aquel lugar del que nos fuimos, paradójicamente es necesario e importante, más allá de los insultos, los agravios, más allá de aquellos a los que se los obliga a hablar mal de mí. Bueno, yo por un lado lo entiendo; por el otro lado, me dan un poco de pena.

P.: ¿Habló con Macri?

F.S.:
He hablado con Macri dos veces en el año, dos veces.

P.: Porque por ahí se decía que había una posibilidad de que así como el radicalismo con Carrió...

F.S.: Hablo con Macri, hablo con Duhalde, hablo con Cobos, hace mucho que no hablo con Cobos, pero he hablado con Cobos bastante, y pienso que habría que hablar con todo el mundo, hablaría con Carrió si me invita, y hablaría con el presidente del partido, con la presidenta Cristina Kirchner si me llamaran, hablaría con todos. De la misma manera que he ido a hablar al PRO y me han dicho que era PRO, he ido a hablar al Movimiento Productivo Argentino, uno de cuyos fundadores no solamente es Duhalde, sino Raúl Alfonsín.

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