19 de marzo 2004 - 00:00

Gobierno debe comenzar ya a rescatar los BODEN

Pensar que De la Rúa y Machinea pagaron un costo político enorme por lanzar un
impuestazo para recaudar $ 2.000 millones en un año y que como los resultados fueron
mediocres duplicaron la apuesta bajando salarios al sector público para ahorrar $ 500 millones adicionales. Que López Murphy fue echado por pretender un recorte de gastos por $ 2 mil millones anunciado con la misma unilateralidad e inflexibilidad que la que hoy se pretende imponer a los acreedores. Y que Cavallo lanzó lo que terminó siendo un utópico plan de déficit cero que con los ingresos fiscales en caída libre requirió otra vez un recorte nominal de gasto de 13%. Un par de años más tarde Kirchner y Lavagna tienen la suerte de contar con ingresos fiscales que en 2004 caminan para ser casi el doble en pesos nominales que los raquíticos de 2000 y 2001; esto representa un aumento que araña los $ 45 mil millones respecto de aquellos años. Estar en el lugar apropiado en el momento apropiado,
que le dicen.

Esto es, que toque gobernar en un momento en que tras el derrumbe desordenado del verano de 2002, la economía haya entrado en la fase ascendente del ciclo rebotando para recuperar el terreno perdido; que por el doble efecto del nuevo tipo de cambio (que «goleó» a la inflación interna) más los «maradonianos» precios internacionales de la soja se recauden retenciones a raudales; más la herencia de
que las empresas petroleras sean privadas y vayan a pagar una tonelada de Impuesto a las
ganancias en mayo próximo y que no sean empresas del estado como «barriles sin fondo»;
más el cuasi expropiatorio no ajuste por inflación que castiga el balance de las empresas privadas con mucha inversión pasada. Por todo esto, los ingresos del Estado serán $ 45 mil mi
llones superiores a los de 2000-2001 y que encima la popularidad política sea altísima. La economía le está dando una mano enorme a la situación política. Por eso, queremos contar casi una intimidad.

Cuando el doctor Menem estaba armando su eventual gabinete de ministros, la pregunta que planteó fue: ¿no sería preferible asumir el Ministerio de Economía en una segunda etapa, nombrando primero un ministro de transición que venga a hacer la tarea sucia y a destapar la olla? No, fue la respuesta contundente, porque el período más rico y la gran oportunidad para aprovechar el viento de cola, el rebote y la abundancia de recursos, pensando en el futuro y reduciendo las vulnerabilidades será de entrada.

La macro mostró que estaba para seguir rebotando y un equipo económico que pensara a futuro contaría con muchísimas herramientas y caja para refundar la economía argentina. Lamentablemente, es poco y nada lo que se está haciendo para reorganizar con bases firmes una economía moderna. Nunca quisimos equivocar el pronóstico: ni pensamos que la falta de reformas impediría el buen rebote macroeconómico de los primeros años (tesis de los agoreros) ni por el contrario que De la Rúa y Machinea pagaron un costo político enorme por lanzar un impuestazo para recaudar $ 2.000 millones en un año y que como los resultados fueron mediocres duplicaron la apuesta bajando salarios al sector público para ahorrar $ 500 millones adicionales. Que López Murphy fue echado por pretender un recorte de gastos por $ 2 mil millones anunciado con la misma unilateralidad e inflexibilidad que la que hoy se pretende imponer a los acreedores. Y que Cavallo lanzó lo que terminó siendo un utópico plan de déficit cero que con los ingresos fiscales en caída libre requirió otra vez un recorte nominal de gasto de 13%.

Un par de años más tarde Kirchner y Lavagna tienen la suerte de contar con ingresos fiscales que en 2004 caminan para ser casi el doble en pesos nominales que los raquíticos de 2000 y 2001; esto representa un aumento que araña los $ 45 mil millones respecto de aquellos años. Estar en el lugar apropiado en el momento apropiado, que le dicen. Esto es, que toque gobernar en un momento en que tras el derrumbe desordenado del verano de 2002, la economía haya entrado en la fase ascendente del ciclo rebotando para recuperar el terreno perdido; que por el doble efecto del nuevo tipo de cambio (que «goleó» a la inflación interna) más los «maradonianos» precios internacionales de la soja se recauden retenciones a raudales; más la herencia de que las empresas petroleras sean privadas y vayan a pagar una tonelada de Impuesto a las Ganancias en mayo próximo y que no sean empresas del estado como «barriles sin fondo»; más el cuasi expropiatorio no ajuste por inflación que castiga el balance de las empresas privadas con mucha inversión pasada.

Por todo esto, los ingresos del Estado serán $ 45 mil ni por el contrario pensamos que el derrame de la reactivación soluciona automáticamente las vulnerabilidades estructurales (tesis implícita oficial).

No es éste el momento para recordar los temas centrales de una agenda futura. Sí queremos en esta nota simplemente presentar otra propuesta para que como mínimo se evite cometer el error de gastarse un boom de ingresos fiscales como el que se está g e s t a n d o . Hace unos meses propusimos crear el Fondo ( extrapresupuestario) de Estabilización de la Soja y el Petróleo para ahorrar para el futuro el exceso de ingresos por retenciones cuando los precios internacionales se ubicaran por encima de los promedios h i s t ó r i c o s . Nadie recogió el guante.

Hoy queremos ser contundentes y afirmar que si con los niveles de ingresos fiscales que se prevén para 2004, el gobierno cumple al pie de la letra su mensaje de que el superávit primario de 2,6% es un techo y que por lo tanto se gasta la diferencia, la crisis fiscal será inevitable en algún momento del futuro. La estrategia política plantea el techo del superávit como el único reasegurofrente al reclamo de los tenedores de bonos en default para que se les pague más y antes. Es un falso dilema.

Una alternativa prudente sería que con el exceso de recaudación 2004 el gobierno decida anticipar el pago de parte de la deuda que vence en 2005. Podría empezar con parte de los cupones BODEN en poder de empleados públicos y jubilados lo cual serviría (como con la privatización de YPF de 1993 que rescató BOCON de los jubilados) para frenar reclamos salariales de estatales e incentivar el consumo interno.

También podría prepagar parte de los títulos en poder de los bancos, aprovechando para fortalecer al sistema bancario y presionando para que se reactive el mercado de crédito.

• Visión de futuro

Simultáneamente, se debería negociar con gobiernos provinciales para que el incremento de coparticipación no sea (mal) gastado, sino destinado a precancelar deudas, por ejemplo, las originadas en el programa de financiamiento ordenado, el rescate de cuasi monedas o los préstamos garantizados.

De esta manera, el Presidentemostraría que está gobernando con visión de futuro, empezando al menos a mostrar que los vencimientos de deuda 2005 (que tanto le preocupan según él mismo declaró) no serán un obstáculo. Si nuestras proyecciones se cumplen, se podrían descomprimir a la mitad los vencimientos de deuda interna 2005. Nunca más cierto que prevenir es mejor que curar.

Dejá tu comentario

Te puede interesar