3 de enero 2005 - 00:00

"Hasta que no estallen, se postergan reformas"

Luciano Laspina
Luciano Laspina
El ex asesor del Banco Central y del Ministerio de Economía Luciano Laspina cree que «el gobierno consiguió una buena macroeconomía lograda a expensas de una mala microeconomía». El economista de la consultora Macrovisión explica que no se puede decir que el gobierno «no quiere resolver los temas sino que lo quiere hacer con los tiempos y la discrecionalidad que le parece conveniente». Y que la versión de que se realizaría un pago anticipado al FMI fue un mensaje a los acreedores privados de la deuda en default.

Las siguientes son las principales declaraciones de Luciano Laspina a Ambito Financiero:

Periodista:
¿Coincide en que la tasa de aceptación del canje de deuda será tan alta como espera el gobierno?

Luciano Laspina: El gobierno ha logrado la percepción de que la tasa de aceptación va a ser alta. Eso significa tener media batalla ganada en el canje de deuda. El gobierno ha hecho una maniobra inteligente en su estrategia de decir que se pagará al FMI y no tendrá un nuevo acuerdo. Los bonistas tenían un as en la manga que era la sanción de la comunidad financiera internacional para la Argentina a través del no acuerdo con el FMI. Pero como el gobierno dice que no necesita un acuerdo con el Fondo y por lo tanto no hay capacidad de sanción de la comunidad financiera internacional, el mensaje es que no está dispuesto a mejorar la propuesta de canje. Esto aumenta el valor de la oferta.Y sumadas las condiciones internacionales que aumentaron el valor sin que el gobierno haga un esfuerzo adicional hace que el nivel de aceptación se acerque a 70%
.

P.:
Entonces la oferta del pago al FMI ¿fue sólo estratégica o además era factible?

L.L.: Es factible pero sumamente riesgoso. Las necesidades de financiamiento de la Argentina son de u$s 15.000 millones promedio de 2005 a 2008. Cerca de 45% de eso podría ser cerrado con superávit primario, el resto podría provenir de renovación de bancos y AFJP, y de la renovación parcial del BID y el Banco Mundial. Si se suman esas fuentes de financiamiento y se le paga al FMI quedaría una brecha de u$s 2.500 millones al año. Esa brecha es factible de cerrar sólo si el superávit fiscal se mantiene y el escenario internacional continúa positivo. Si no la decisión es más riesgosa. Creo que se llegará a un híbrido donde el repago no es todo lo que debería ser, y las reformas no son todo las que el actual programa exige.

• Discrecionalidad

P.: ¿Cuáles son las reformas que pide el FMI a las que el gobierno se resiste?

L.L.: No es que el gobierno no quiere resolver los temas sino que lo quiere hacer con los tiempos y la discrecionalidad que le parece conveniente. En el caso de tarifas, está claro que el gobierno ya se comprometió a negociar. Lo que no quiere es presión de tiempos y términos. Hay reformas fiscales de reducción de impuestos, reforma de coparticipación que el gobierno no cree que sean necesarias
.

P.:
¿Cómo evaluaría la política económica del gobierno?

L.L.: El gobierno consiguió una buena macroeconomía lograda a expensas de una mala microeconomía. En el caso del superávit primario es claro, es altísimo pero hay alta participación de impuestos distorsivos. Se tiene una política monetaria de bajísimas tasas de interés, que desde el punto de vista económico es una excelente noticia, pero cuando se miran las razones se ve que se debe a una distorsión muy grande del mercado de crédito, a la política del BCRA de mantener muy alto el tipo de cambio nominal que genera expectativas de apreciación y a un escenario internacional en término de tasas de intereses positivo
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P.:
¿Cree que el Banco Central va a respetar el programa monetario el próximo año y mantener el tipo de cambio?

L.L.: No se puede por siempre mantener alto el tipo de cambio, baja la inflación, bajas las tasas de interés y además cumplir el programa monetario que es bastante exigente para 2005. Algún objetivo va a tener que resignar. Si se mira diciembre, se ve que el BCRA está más dispuesto a defender el objetivo del dólar alto que el programa monetario. Pero en 2005 es posible que revise esta actitud y tenga una intervención un poco más moderada en el mercado cambiario y esté dispuesto a subir algo las tasas de interés como forma de poder absorber más pesos
.

P.:
¿Se aclarará la estrategia comercial argentina este año?

L.L.: Hay un manejo muy errático de la política exterior que viene de la mano del temperamento del Presidente, que genera bastante disgusto afuera. En cuanto a las relaciones comerciales es evidente que Kirchner ha decidido patear el tablero en la relación con Brasil. Hay desarticulación de la política comercial. Lo que está claro es que el gobierno tiene un sesgo sustitutivo de importaciones en su manera de pensar que hoy no se aplica tantopor la aplicación de aranceles sino a través de tipo de cambio altísimo. Me parece que ésta es la herramienta con la que se está haciendo hoy política comercial pero no es una herramienta sostenida en el largo plazo
.

P.:
¿En qué cree que el gobierno debería enfocarse en 2005?

L.L.: Todavía hay mucha incertidumbre con respecto al rumbo de mediano plazo. Se lo percibe al gobierno administrando bien la macro de corto plazo pero en un escenario favorable. No está claro cuál va a ser la reacción del gobierno en caso de que haya un shock adverso. La forma de despejar las dudas es dar señales de cumplimientos de reglas de mediano y largo plazo
.

P.:
¿El caso de la renegociación de contratos con las empresas privatizadas sería uno de los temas?

L.L.: Claro, me refiero al caso de sectores o el mercado energético que todavía está en un limbo de regulación. No son fundamentales para el día a día, pero sí para dar cierta previsión de que el gobierno quiere de a poco generar ciertas reglas. Lo mismo en plano fiscal, habría que tener alguna previsibilidad de mediano y largo plazo. Aquí también hay que dar señales de cómo se va a reformular la cuestión impositiva
.

P.:
¿Cree que eso es prioridad para el gobierno?

L.L.: El gobierno no está focalizado en eso, trabaja con horizontes de tiempo que son bastante cortos. Hoy los temas inminentes son la renegociación de la deuda y las elecciones de 2005. Creo que la idea del gobierno es ir postergando todas las asignaturas que generen ruido político tanto como se pueda. Hasta que los temas no le estallan en las manos, el gobierno los decide postergarlos.


Entrevista de Florencia Lendoiro

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