25 de abril 2008 - 00:00

Inflación es de 30%

Mauricio Macri se explayó ayer ante los micrófonos radiales acerca de la inflación, el campo y la situación de Luis Patti, colocándose en posición de un líder opositor a nivel nacional. Aclaró, sin embargo, que la inflación «no se desmorona», como se entendió que era su posición, pero dijo que «es un cáncer». Veamos.

Mauricio Macri
Mauricio Macri
PERIODISTA: Estaba escuchando que usted decía que la inflación estaba descontrolada

Mauricio Macri: No, no, descontrolada no. Dije que si no hacemos lo que hay que hacer, si seguimos negando lo que es evidente, que la inflación está entre nosotros, y otra vez vuelve a perturbar la vida de los argentinos, va a terminar descontrolándose. Porque no hay peor situación que el que niega que es alcohólico, y bueno, termina en una situación complicada para su salud. Y esto es lo mismo. La Argentina ha vivido... convivir con la inflación sabe lo que es, sabe que es un cáncer que destruye la sociedad, destruye las reglas de juego, destruye la ética de la sociedad, porque termina valiendo todo. Nadie sabe cuánto vale nada, y comerciar es un acto primario casi en la ciudad ¿no?, si no se puede saber ya a cuánto tengo que comprar el kilo de pan todos los días, uno termina volviéndose loco. Entonces creo que hay que actuar rápido, reducir el gasto, tomar las medidas que corresponden. Fomentar la inversión, para que en serio tengamos aumento de la oferta.

P.: Y, esto de reducir el gasto, significa bajar, por ejemplo, lo de los jubilados, significa desacelerar la economía, y acá lo más importante es mantener la actividad.

M.M.: Bueno, primero, el que te arranque diciendo, «claro, ustedes quieren bajarles a los jubilados», ya a ese cortale el teléfono, porque es un mentiroso, pero serial.

P.: Ahá...

M.M.:
Porque justamente, acá los que más han perdido, otra vez más en los últimos años, son los jubilados. A los cuales siempre se les ha aumentado por debajo de la inflación.

P.: Claro.

M.M.:
Nosotros votamos en contra de la última propuesta del traspaso, porque justamente no tenía movilidad la gente que se traspasa, o sea, no tenía ajuste automático por inflación. La Corte ha pedido ajuste, tampoco se ajusta. Entonces acá, los que pierden siempre son los más vulnerables. Los primeros que pierden. Al final perdimos todos, porque no se puede vivir en una sociedad en la cual insisto, convivís con una inflación, convivís con una puja permanente de todos los sectores. Entonces, acá, hay medidas que se pueden tomar, hay que atacar el problema, hay que atacarlo.

P.: Pero cuando usted dice «hay que bajar el gasto», ¿qué es lo que hay que bajar?

M.M.: Es seguir usando, seguir usando al Estado para hacer clientelismo.

P.: Ahá...

M.M.:
Para repartir planes a troche y moche sin sentido alguno. Si nosotros encontramos que la mitad de los planes que daba la Ciudad de Buenos Aires, cuando pedimos que se reempadrone cada uno de los beneficiarios, desaparecieron, esta práctica debe pasar en casi todos lados. O sea que se ha usado la asistencia social para hacer política de la mala. O sea, política clientelista, y tratar de tergiversar la vida democrática. Entonces creo que lo que hay que hacer es eso, atacar esos bolsones de corrupción, no tener una empresa que gasta 100 millones de pesos y no tiene aviones, como LAPSA. Bueno, todo ese tipo de gastos no genera ni capacidad de crear empleo, de construir infraestructura para poder seguir creciendo, ni siquiera incluye gente que está excluida. Entonces ese tipo de situaciones, hay que administrarlas mejor. Uno lo ve, llega el año electoral, y aumenta el gasto bestialmente. No, esto tiene que ser programado dentro de un presupuesto, que debe ser monitoreado por el Congreso, para eso no tiene que haber poderes especiales, todas estas cosas que tanto se han discutido estos años, bueno, se encadenan en el proceso que termina deteriorando a la sociedad, deteriorándoles la calidad de vida a todos, trayendo de vuelta entre nosotros la inflación.

P.: ¿Qué cálculo hace usted de cuánta inflación hay anual en este momento?

M.M.: Entre 25 y 30 por ciento.

P.: Sobre el conflicto entre el campo y el gobierno, ¿cuál es su opinión?

M.M.: El campo, claramente ha sido el que nos permitió salir de la crisis. Y el campo es el principal actor para lograr sacarnos de la pobreza, definitivamente. Entonces, con el campo hay que tener reglas de juego estables, coherentes, que permitan aumentar la exportación, agregarles valor a nuestros productos, generar empleo de mayor valor agregado.

P.: ¿Debería el gobierno volver atrás con las retenciones móviles?

M.M.: Debería... eh... lo dije de entrada, para mí el gobierno tenía que haber tenido, la Presidente, un gesto de grandeza, y decir bueno, volvemos atrás, a ese fatal 11 de marzo.

P.: Sí.

M.M.: Por regla de juego, porque lo que pasó en esta huelga no es solamente lo de la retención móvil, es el cansancio o maltrato de años que se expresó con la leche, con la carne, con el trigo. Que no tiene ninguna coherencia, porque el mundo, al estar globalizado, todos saben lo que pasa en el resto del mundo, en los países que nos rodean. Cuando la gente de la carne ve que Uruguay se pudo poner de acuerdo en qué cortes se exportan y qué cortes no, y aumentar violentamente su exportación, generando mucho empleo, generando crecimiento, el productor ganadero argentino dice «¿y nosotros, por qué no podemos, somos tan cortos de diálogo y de capacidad de entendimiento que no podemos sumar esfuerzos?». Entonces creo que en esa línea lo que sucedió fue el hartazgo de una política de desconocimiento, de falta de reconocimiento al trabajo del campo, que son miles y miles de productores.

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