19 de julio 2004 - 00:00

Juan Carlos López: Béliz rechazó pedido por escrito para frenar violencia el viernes

El secretario porteño de Seguridad, Juan Carlos López, al igual que Aníbal Ibarra, tomó distancia del gobierno nacional al que reclamó por el orden en la vía pública, tras la violencia desatada contra la Legislatura porteña el viernes a la tarde. El funcionario aseguró a este diario que hasta le ofrecieron a Gustavo Béliz un pedido por escrito para frenar a los vándalos sin uso de armas de fuego. De ese modo podía Béliz respaldar con el pedido mayor despliegue policial. Lo rechazó.

Periodista:
¿De qué grupos salieron los agresores?

Juan Carlos López: Varios. Vendedores ambulantes y travestis conocidos en un momento. Después desaparecieron los dos grupos pero reapareció un grupito de travestis. Un grupo del Polo Obrero al mediodía corría sus banderas a una cuadra y los del MTS (Izquierda Unida) también. Después, la verdad que apareció un grupo de encapuchados que no tenía bandera, algún sector de vendedores ambulantes también.

P.: ¿Las agrupaciones de izquierda temieron tener víctimas propias?

J.C.L.: Puede ser; tampoco está claro si se replegaron pero algunos quedaron ejerciendo la violencia.

P.: ¿Hicieron reclamos al gobierno nacional?

J.C.L.: Todo el tiempo. En medio de esto la Policía comete el error de dejar las vallas afuera sin nadie custodiando. Había 10 policías adentro, pedimos refuerzos, hubo tres grupos de combate durante horas también adentro. La Legislatura debió pedir mayores refuerzos; lo hicimos nosotros después de un llamado de Jorge Telerman (presidente de la Legislatura), que estaba en contacto con Santiago de Estrada (vice de la Legislatura).

P.: ¿A quién acudieron durante los incidentes?

J.C.L: Hablamos con el jefe policial, Eduardo Prados; con Gustavo Béliz; con Norberto Quantín. La Policía en la orden publicada detallaba el procedimiento, que era impedir el ingreso en el edificio y que la dirección de operaciones evaluara lo que pasaba afuera. Nada más que eso, ver qué pasaba afuera.

P.:
¿Y el Gobierno porteño qué quería?

J.C.L: El objeto del llamado era decirle al gobierno que respaldábamos que la Policía hiciera maniobras disuasivas con despliegue de la fuerza amplio, sin necesidad de reprimir. Le ofrecimos pedir eso por escrito para que tuvieran nuestro respaldo.

P:
¿Le rechazó Béliz el pedido por escrito?

J.C.L.: Sí; nos dijeron que suponían que esperar que todo se calme iba a resultar. El planteo nuestro era separar la protesta del vandalismo. Si hay vandalismo hay que aplicar la ley.

P.: ¿Recomponen la relación con el gobierno nacional?

J.C.L.: Nos sobran puntos de contacto y no hay razón para ocultar la discrepancia. La diferencia de fondo es que entendemos que la seguridad de la Ciudad la tenemos que manejar nosotros.


P.:
¿El traspaso policial, lo pide en serio?

J.C.L.: Por supuesto. Estas cosas ponen de relieve la discusión artificial sobre autonomía si no manejamos Policía ni Justicia, cuando es sólo una situación de corporaciones que se resisten.


P.:
¿Béliz quiere traspasar la Policía a la Ciudad de Buenos Aires?

J.C.L.: Mm... No dice que no. Estamos conversando.

P.:
Además, usted quería un código contravencional más duro que el que se estaba debatiendo, una ley más castigadora.

J.C.L.: Más castigadora no. Más conceptualmente clara en los límites punitivos. Nunca apoyamos bajar la edad como tampoco arrestar a piqueteros. El artículo actual está perfecto; no queremos leyes que parezcan más hechas para provocar que para cumplirse.

Entrevista de Patricia García

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