18 de abril 2008 - 00:00

''Kirchner conspira contra Cristina''

Elisa Carrió
Elisa Carrió
No tiene un buen panorama sobre el futuro inmediato del país. Es más, anuncia que Cristina de Kirchner y su marido tienen muy poco tiempo para solucionar la aceleración de la inflación y los conflictos políticos que acechan al matrimonio. Elisa Carrió habló ayer con este diario y hasta dudó de la posibilidad de una dura interna dentro de la familia Kirchner. Veamos el diálogo.

Periodista: Usted está entre quienes más insisten con el problema de la inflación, ¿de qué números habla hoy?

Elisa Carrió: Los informes que nosotros tenemos se basan en todas las provincias que no están sujetas a la coptación oficial o a las presiones de Moreno y nos muestran que en los últimos 12 meses la inflación está en el orden de 34%, pero con una tendencia cada vez más creciente y una percepción colectiva mucho más alta. De modo tal que está claro que siguiendo por esta línea -hace tres meses dije: enfrentemos el tema de la inflación porque si no podemos llegar a 35% o 40%- es obvio que hoy podríamos decir que la inflación está descontrolada.

Está claro que ha fracasado totalmente, como fracasó en el 74, la política de control de precios revolver en mano de Moreno. No importa que Moreno grite, lo cierto es que los precios se elevan. Aparte de ser autoritaria, aun en su misma lógica esa política ha fracasado.

Pero además, si sólo se computaalimentos, se está en órdenes de 10 puntos más de lo que estamos hablando y en los sectores medios se está produciendo lo que es morder el poder adquisitivo. Una cosa es que haya inflación y vos seguís comprando lo mismo, pero a precios más altos, y otra cosa es cuando dejás de comprar porque ya no podés pagar ese precio.

P.: ¿Esto impacta así en todas las clases o sólo en las de menores recursos?

E.C.: No, en las clases urbanas también. A todos los que tienen salarios fijos y en especial a los que no se les ajustó de acuerdo con la inflación, por ejemplo, los jubilados, se les está mordiendo el poder adquisitivo. El sector de salarios fijos está cada vez peor, aun con ajustes. Las clases medias urbanas están claramente tocadas.

P.: ¿Por dónde empieza la solución?

E.C.:
El peor problema de la gente es la mentira del gobierno. Si se tiene la percepción que las cosas valen el doble y el gobierno te dice que subieron 1% ahí es donde hay un quiebre. Los gobiernos son votados para solucionar los problemas de las personas no para construir poder político y económico para un matrimonio.

Esto es producto de un profundo desorden económico, falta de gestión, corrupción, falta de transparencia y, finalmente, de una política que quiere mantener precios en base a retenciones altísimas y controles, y así no funciona.

P.: ¿Quién tiene más posibilidad de revertirla situación, Cristina de Kirchner o su marido? Porque lo que se ve es que el gobierno tiene una manera de reaccionar desde hace años y no sale de ese esquema.

E.C.: Esa política falló. Esa respuesta de entretener, que se está dando al campo, esa esquizofrenia de decir que dialogás pero no dialogás, eso falló. Creo que están un breve tiempo para volver a la cordura, lo digo con todas las palabras.

P.: ¿Tanto Kirchner como su esposa tienen un tiempo breve para cambiar?

E.C.: El de ella es mucho menor, porque el potencial autodestructivo de su caída de imagen en los últimos tres meses es tan impresionante que nunca se vio en la historia argentina. El enroque no funcionó. Está claro que Kirchner no tiene la caída de ella, pero tiene una cuestión de poder a resolver muy grave y muy difícil.

P.: ¿Todo lo que le suma Kirchner a la Presidente es conflictivo?

E.C.: Lo único que uno puede decir con enorme prudencia es que si no fueran un matrimonio y no tuvieran una sociedad estaríamos pensando muy mal. Si esto fuera Michel Bachelet y Ricargo Lagos, estaríamos diciendo que Lagos estaría boicoteando a Bachelet de una manera ostensible.

P.: Pero con esa teoría, Kirchner estaría conspirando contra él mismo...

E.C.: Tienen un muy breve tiempo para solucionar los problemas. Estamos viviendo un intervalo. Hay una crisis política por la humillación al campo y seguramente si tenemos otro conflicto, vinculado con la inflación o la inseguridad resuelto de la misma manera puede ser cruento.

P.: Usted tomó como regla hacer una apelación continua a mantener la calma...

E.C.: La no violencia es la única salida.

Ahora el clima está enrarecido en toda la sociedad. Y esto tampoco se puede obviar, es lo primero que no debería obviar un gobierno. Hasta el aire está enrarecido. (Risas). No somos oportunistas pero hay algunas cosas que son claras: hay muy poco tiempo para el poder y sería muy deshonesto no decirlo. Se lo dije a De la Rúa en su momento.

P.: Martín Lousteau prepara algunas medidas que podrían contener un intento por enfriar la economía para controlar la inflación, ¿qué opina?

E.C.: No se trata de enfriar la economía, se trata de evitar la estanflación. Ahora ¿puede hacer eso alguien que no tiene autoridad económica? Se necesita una gran autoridad económica con una autoridad política detrás. Porque ¿quién es el ministro de Economía hoy en la Argentina, es Lousteau, es Moreno, es Kirchner?

P.: ¿Qué le dicen los empresarios en privado sobre la situación actual?

E.C.: Que la imprevisibilidad ganó en la Argentina. Mire, en un régimen fascista, analizar racionalmente es analizar el carácter y modelo de respuesta del gobierno. Y a partir de allí se analiza sólo irracionalidad. En ese esquema no hay horizonte de inversión posible. A la Argentina le va bien en términos macroeconómicos, porque tenemos el oro verde. ¿Por qué a Venezuela le va bien? ¿Por las políticas de Chávez? No, porque tiene petróleo y ahora vale 115 dólares el barril. Ahora, ¿ podemos decir entonces que le va bien a la Argentina así? En este contexto hasta De la Rúa sería un gran presidente.

Entrevista de Rubén Rabanal

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