La falta de memoria invade a España
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Ningún país del planeta ayudó a España como lo hizo la Argentina. Los actuales « amigos» europeos no hicieron nada, pues España se encontraba aislada políticamente del resto de Europa.
Los millones de españoles que llegaban a la Argentina lo hacían buscando alimentación para su familia, un
trabajo estable y digno, un salario, una casita donde vivir, educación para sus hijos y para los hijos de sus hijos. Hoy es muy probable que España cierre sus puertas a los nietos de sus propios hijos. «El gobierno español estaría decidido a exigir visa a todos los argentinos que quieran ingresar en España.» Esta noticia fue publicada en mayo de 2002 por el diario español «Periódico de Catalunya» con el título: «España negocia con la Unión Europea imponer un visado a más países latinoamericanos», citando fuentes del Ministerio del Interior español. No se equivocaba este diario. La nueva Ley de Extranjería en España apunta, entre otras cosas, a la persecución y expulsión de los ciudadanos argentinos que no tengan sus papeles en regla. El gobierno español estima en 90.000 a los argentinos ilegales, pero extraoficialmente se llegaría a 200.000.
Los aviones comerciales procedentes de Buenos Aires tienen un tratamiento « especial» en el aeropuerto de Barajas (Madrid). A los ciudadanos con pasaporte argentinose los separa del resto del pasaje y son derivados a un sector que bien podría denominarse «sector argentino», donde se los somete a humillantes interrogatorios, como los que sufrieron 13 argentinos que en octubre de 2002 fueron rechazados. No se les permitió tomar contacto con el Consulado argentino, no se los dejó hablar por teléfono, fueron llevados a una dependencia dentro del aeropuerto y encerrados bajo llave. El lugar tenía camas y un baño con ducha de agua fría. No se les permitió comer hasta la tarde en que se les sirvió un pequeño refrigerio. Esta privación ilegal de la libertad no fue investigada por ningún juez español, y, encima, las autoridades se apropiaron de sus equipajes, diciéndoles que se los enviarían a Buenos Aires. Lo más preocupante fue la marca en forma de cruz que les hicieron en sus pasaportes. En Auschwitz se marcaba a los judíos con un número.
• Declaraciones
Mientras tanto, las autoridades españolas declaran hasta el hartazgo su « compromiso» de ayuda a la Argentina: «Vamos a hacer todo lo posible para ayudar a la Argentina. No voy a olvidar que en el momento en que España pasó hambre, la Argentina nos ayudó.
Debemos recordar que la Argentina le dio de comer una vez a España» (declaración del Sr. Aznar en diciembre de 2001). Pero en la práctica, las cosas son bien distintas. Durante el gobierno de transición de Duhalde, cuando se negociaba un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que le diera un poco de aire a la maltrecha economía del país, los delegados españoles ante el organismo multilateral eran los principales opositores a que la Argentina firmara un acuerdo. Sólo la intervención directa del presidente Bush permitió que el país acordara con el organismo y consiguiera algo de alivio.
Noticias provenientes de Tenerife (Islas Canarias) cuentan que una jueza ordenó el arresto de dos argentinos por trabajar de albañiles sin permiso. Fueron llevados a una comisaría y tratados como verdaderos delincuentes, se les permitió alimentarse como se les permite a los animales y bajo ningún concepto se los autorizó a bañarse. Luego se los confinó a un centro de detención mientras se tramitaba su expulsión, hasta que fueron liberados. Si España considera no tener ningún tipo de obligación histórica con la Argentina, bien podría al menos cumplir con los convenios bilaterales firmados entre ambos países y recordar el viejo dicho popular: «Nunca muerdas la mano que te dio de comer».




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