"La recuperación de la economía de EE.UU. puede ser potente"

Opiniones

(El periodista dialoga con el experto en mercados internacionales que se escuda bajo el seudónimo de Gordon Gekko -el protagonista de la película «Wall Street»- para quien la recuperación de la economía de EE.UU. puede ser potente -como dijo ayer el titular de la Fed, Ben Bernanke- aunque partiendo de un piso tan bajo que el número final no dejará de ser modesto. El mercado -advirtió- descuenta una recuperación más robusta. Veamos.)

PERIODISTA: ¿Bernankese probó el traje del malo de la película? Habló y provocó un serio resbalón. No es muy común, estos días, que el Dow Jones derrape 80 puntos...

Gordon Gekko: No le pasaría la factura a Bernanke. Aunque sirva de excusa.

P.: No sólo desapareció del mapa la imagen de una Fed procurando una baja de tasas sino que ahora se menciona una suba. ¿

Hasta dónde contribuyó Bernanke a instalar esa idea?

G.G.: Bernanke repitió la posición de costumbre, el mantra de que la inflación es el riesgo predominante, lo que no deja de ser una frase inocua. Como lema principal de la Fed, lleva nueve meses de acuñada y, hasta el momento, nunca supuso acción alguna.

P.: ¿Cómo tomar su afirmación de que la economía norteamericana se apresta a una fuerte recuperación?

G.G.: Habló de un repunte pero con un horizonte de crecimiento moderado; tal vez por
debajo de su capacidad potencial. Nada novedoso, diría. Los cables de prensa son, por cierto, más enfáticos que la presentación de Bernanke.

P.: Sin embargo, señaló que los factores que contribuyeron a disminuir el crecimiento van a revertirse en el corto plazo. Eso sí es una novedad en el discurso oficial...

G.G.: La revisión de las cuentas nacionales -la semana pasada- corrigió la estimación del crecimiento del primer trimestre de 1,3% a sólo 0,6%.

Ensanchó el impacto negativo de la balanza comercial y de la variación de inventarios y mantuvo la retracción del gasto público federal. Bernanke citó expresamente esos tres factores como pasibles de reversión...

P.: Lo que suena lógico...

G.G.:
Eso pienso. La economía ajustó inventarios por 1 punto del producto en el cuarto trimestre y otro tanto en el primero. Si uno mira los indicadores de la actividad industrial -por ejemplo, el aumento en la producción de automóviles de abril (cuando sus ventas declinaron), uno olfatea una recomposición de stocks...

P.: Es curioso que las exportaciones hayan caído en el primer trimestre cuando EE.UU. creció menos que sus vecinos, que Japón y que Europa. Por no mencionar a China, que aceleró 11,1%.

G.G.: Correcto. Hay que tener en cuenta que el sector externo (exportaciones menos importaciones) aportó una sorpresa muy favorable en el cuarto trimestre. Contribuyó con 1,6 punto del producto al crecimiento total. En el primer trimestre, el saldo se revirtió: detrajo 1 punto completo. Dado el diferencial de crecimiento que se observa entre EE.UU. y el resto del mundo, uno esperaría del sector externo un viento a favor (y no en contra). Eso es lo que sugiere Bernanke con buen tino. Si repara en el informe ISM manufacturero verá que las nuevas órdenes de exportación -en mayo- son 8,3% más altas que en diciembre...

P.: Tampoco será común que el gasto público se reduzca.

G.G.: No lo hizo en su conjunto. Subió 1%. Porque el gasto local y de los estados operó en alza: 3,9%. Lo que sí cayó fue el gasto en cabeza del gobierno federal. La regla es una expansión moderada. Aumentó 2% en 2006. Como en el primer trimestre las erogaciones declinaron 3,9%, cabe esperar también un próximo repunte.

P.: ¿Alcanzan estos ingredientes para cocinar una recuperación robusta?

G.G.: La recuperación puede ser potente -a partir de un piso tan bajo como 0,6%- pero el número final no dejar de ser modesto. El crecimiento promedio de los últimos cuatro trimestres en EE.UU. ha sido 1,9%. Triplicando la cifra de los primeros tres meses del año, apenas estaríamos regresando a la media. Y seguiríamos lejos del ritmo de 3,5% de 2004-2005...

P.: Los mercados siempre son sensibles a los puntosde giro. Anticipan. ¿Cree que intuyen que 0,6% del primer trimestre marca el piso de esta fase de aterrizaje suave?

G.G.: Será difícil perforarlo a menos que nos sorprenda una recesión. Pero si usted analiza el lado de la demanda interna final ( excluyendo inventarios) observará que el primer trimestre no fue tan pobre. Avanzó 2,5%...

P.: No debe andar muy lejos ese crecimiento moderado del que habla Bernanke...

G.G.: El único problema es que todo el dinamismo provino del consumidor.

P.: Nada lo perturba. Ni la crisis inmobiliaria ni la suba incesante de la nafta. Mucho menos lo asusta su escasez de ahorros...

G.G.: El consumo privado aumentó 4,4%. Por sí solo justificó un aumento del producto de 3%. Su pulso actual, sin embargo, se tomó un respiro. Diría que marcha a un ritmo de 2,5%. En ese sentido, la economía -desde la óptica de la demanda final- hoy luce más débil que en el primer trimestre. La producción, en cambio, es más firme. O sea, un cuadro repartido...

P.: ¿Cómo interpretar entonces la avalancha de datos: la suba de las tasas largas, el aumento generalizado de las tasas de interés reales, la curva de rendimientos plana y la pujanza de las acciones?

G.G.: Es como si uno manejara una bicicleta en una autopista y a contramano. El mercado descuenta una recuperación ciertamente más robusta que la que promete Bernanke. En parte, porque presta atención a la fortaleza fuera de los EE.UU. El tiempo dirá. Una suba persistente de tasas largas es lo que Greenspan buscaba para acelerar el ajuste y no pudo conseguir ni en 2004 ni en 2005. Hoy en día, en el medio de las penurias inmobiliarias, no resultará de fácil digestión.

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